Ana María Picchio: "La trayectoria se hace con todos los que te rodean"

by Gabriel Lerman August 11, 2017
Argentinian Actress Ana María Picchio

hfpa

Inmensamente popular en la Argentina, en donde ha sido un rostro familiar durante 6 décadas, Ana María Picchio recibió un merecido reconocimiento el pasado lunes, cuando la Asociación de Cronistas Cinematográficos de ese país le entregó el Condor de Plata por su trayectoria. Protagonista en 1969 de la inolvidable Breve cielo de David José Kohon, por la que recibió el Premio a la Mejor actriz en el Festival de Moscú y también de La tregua, la primera película argentina en recibir una nominación al Oscar en 1975, en momentos en que los artistas locales experimentaban tiempos turbulentos, Picchio dialogó con nosotros desde Buenos Aires sobre una vasta carrera que incluye títulos como Martín (Hache) de Adolfo Aristarain, Chechechela, una chica de barrio de Bebe Kamin y Tangos, el exilio de Gardel, de Fernando Pino Solanas, además de una considerable presencia televisiva.

¿Qué es lo que significa para Ud. un premio a la trayectoria?

La trayectoria es como una dedicatoria. Es un poco lo que dice Borges, Borges dice "la dedicatoria es algo que ya es del otro". Con los premios a la trayectoria pasa lo mismo, la trayectoria se hace con todos los que te rodean, con los maestros, con los directores, con los compañeros, con la familia, con el país. Se hace con todo porque vos podés ser una persona muy talentosa y con muchas condiciones pero si alguien no te pone todo ¿cómo llegás? Yo estaba en el conservatorio cuando me llamo David Kohon y me hizo una prueba y me dio ese tremendo papel, el de Breve cielo. ¡Nunca había trabajado en nada yo! Entonces con un maestro como era Kohon, que me enseñó a hacer cine, a pararme delante de una cámara, a mantener el estado del actor, a no distraerme, a como se piensa en el cine, como se confía en la cámara… Todo lo que pasa por la cabeza pasa por los ojos y lo que pasa por el corazón pasa por el cuerpo. Eso es el cine. Entonces así empecé yo, después de haber tenido unos profesores muy buenos en el conservatorio porque esa fue la última camada de los directores viejos. En aquel entonces solamente los que egresaban del conservatorio daban clases en el conservatorio. Y también el premio de Moscú de alguna manera llenó mi carrera porque la terna era Sophia Loren, Shirley MacLaine y yo, y me lo dan a mí.

 

Si tenía alguna duda sobre Ud. misma en ese momento, debe haber sido un gran espaldarazo...

¡Terrible! Fue un espaldarazo que no se pudo llevar a cabo porque el país tampoco daba para eso. Yo me acuerdo que los comentarios decían “Ahora que le dieron el premio, ¿qué se cree? ¿Qué va a hacer qué? No va a hacer nada, va a tener que ir a hacer televisión”. Y un poco fue así pero no de la televisión mala porque tuve la suerte que me llamó (Sergio) Renán que tenía un grupo formado por (Héctor) Alterio, por Cipe Lincovsky, por Walter Vidarte, por gente muy talentosa y me invitaron a trabajar ahí, en Canal 7, en un ciclo que se llamaba Las grandes novelas, donde hacíamos una novela todas las semanas, hacíamos (Fiódor) Dostoyevski, (Aleksandr) Pushkin, (Jorge Luis) Borges, (Ernesto) Sábato… Y bueno, yo estaba preparada para hacer eso más que para hacer telenovelas, porque esas son las cosas que deforman al actor. Otra cosa que yo aprendí también, gracias al premio, es que algunas cosas no podía hacer yo, no eran para mí. Yo tenía que elegir un camino y el camino estaba. Yo era famosa pero entre la gente del cine, después me hice popular pero era famosa, me respetaba todo el mundo. Entré por la puerta grande pero después pasó todo lo que pasó en el país, las listas negras, se paró todo el cine, nos prohibieron, después de La tregua teníamos un montón de películas más que no las pudimos hacer y también el quedarse quieto es también una experiencia.

 

¿Cómo vivió Ud. el éxito, la nominación al Oscar y las consecuencias que tuvo participar en La tregua?

Fue muy triste … Nosotros habíamos hecho en este ciclo de Las grandes novelas en televisión esta historia, la vio Benedetti, lo llamamos para ver si le gustaba y dijo “si ustedes la hacen así como está acá, yo les doy la autorización para que la filmen”, y cuando nosotros empezamos a filmar en ese momento el INCAA, el instituto de cine, dijo “bueno pero nosotros no podemos darle un crédito a dos actores que hace mucho que no protagonizan”, porque antes era así, el cine era muy exigente y entonces las productoras nuestras, Tita y Rosita Zemborain dijeron “bueno, no importa, nosotros vamos a empezar a filmar y cuando ustedes tengan el dinero, nos lo dan”, y así fue. Te imaginás que cobrábamos 3 pesos cada uno, todos cobrábamos lo mismo, Norma Aleandro, Alterio, yo. La película se terminó, se estrenó y ahí salió la nominación y al mismo tiempo salen las listas negras. Alterio se va a San Sebastián a presentar la película y ahí sale en la lista y no pudo volver. Cuando fue lo del Oscar, que nos invitaron, yo dije “Si yo me voy y después no me dejan venir, ¿qué hago?”. No fuimos, ninguno de los dos fue. Entonces cuando nos preguntaban “¿Ustedes qué sintieron?”, ¡Dolor! ¿Qué vamos a sentir?... Además no íbamos a ganar nunca nada al lado de Amarcord. Fue muy triste, durante muchos años nunca pudimos festejar nada. El “festejo festejo” vino hace poco, que Renán todavía estaba vivo, se remasterizó la película y entonces nos encontramos todos en el cine Village.

 

¿Por qué cree que le tuvieron piedad en esa época?  

Yo estaba prohibida por unas cuantas cosas. Una era por el premio de Moscú, otra era por Operación masacre y otra era por La tregua y por todas las amistades que yo tenía. Tiempo después me llamaron y me amenazaron por teléfono. Me dijeron: “Usted tiene muchos amigos judíos”. Creo que me tuvieron piedad porque era un poco más joven que ellos, no tenía tanta representatividad. Por esa época yo tuve la suerte de embarazarme, me fui al campo de mi marido y me quedé ahí bastante tiempo hasta que nació mi hija. Me salí del foco, no estuve provocando …

 

Mirando para atrás, ¿siente que faltó más cine en su carrera?

Sí, claro. Yo venía cabalgando en el cine y me lo cortaron pero esa imagen me la saqué de la cabeza, porque no me lleva a nada pensar “Uhh lo que podría haber hecho”, No, ya está. Hice cosas muy lindas en este país, de las cuales me siento orgullosa y que marcan una trayectoria impecable. Y lo que podría haber sido y bueno, no fue. Como decía Marilina (Ross) en La tregua "tengo miedo papá, tengo miedo", y él decía "¿de qué?", "de que nunca me pase nada". A mí me pasaron cosas, lindas, no tan lindas y también feas.