Andy Muschietti: "En una película de terror uno no se puede asustar a si mismo"

by Gabriel Lerman September 9, 2017
Director Andy Muschietti

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It ya ha batido cinco récords de taquilla, y con 51 millones de dólares recaudados al concluir este artículo, todo parece indicar que el segundo largometraje del argentino Andy Muschietti parece destinado a quebrar varios más. Cuando ya se perfilaba que la nueva versión del libro de Stephen King iba a llevar a los espectadores en masa a las salas tras dos semanas de asistencia exigua, hablamos con el egresado de la Universidad del Cine fundada por Manuel Antin, quien ya obtuvo el primer lugar de recaudación con su primera película, Mama, sobre el particular momento que vive hoy y cuál es el rumbo que quiere darle a su carrera.

 

¿Estás más relajado hoy?

Sí, claro. La verdad es que venía ya relajado, pero después del estreno me quedó como una extraña sensación. Pasé tanto tiempo involucrado en la producción y la posproducción de esta pelicula que es como muy raro, el día D llegó, finalmente. Es difícil de explicar, pero se siente un poco irreal. Yo no tenía el nerviosismo de “vamos a ver cómo le va” un poco por haber mostrado la película antes y haber recibido buena recepción. Pero es una alegría. Los números de hoy fueron fantásticos. Ayer me di una vuelta por el Arclight de Hollywood para ver la reacción del público y fue muy buena.

 

Imagino que durante un tiempo debes de haber estado menos relajado, porque te metiste con Stephen King, con una novela que todo el mundo reverencia y con tu primer proyecto trabajando para un gran estudio. ¿Cómo fueron esos tiempos?

Stephen King vio la película hace unos meses y su reacción fue muy buena. Eso me ayudó a estar tranquilo, porque la verdad es que cuando haces una peli y estás metido con ella durante tanto tiempo, te vas alejando de las sensaciones. En una película de terror uno no se puede asustar a si mismo, entonces al estar tanto tiempo involucrado lo de Stephen King vino como un regalo que hizo que estos meses previos tuviera una sensación de tranquilidad. La verdad es que yo nunca tuve una presión real en este proceso de estos dos años, no sentí que tenía que satisfacer a las expectativas; fue más bien algo interno para mí, más personal, más de recuperación del contacto emocional con el libro, porque yo lo había leído a los 13 o 14 años. Había una conexión muy personal con esa historia lo que me ayudó a tener una visión de la película, por lo que fue un construirla desde adentro en vez de construirla desde afuera. Y Stephen King nunca interfirió en ese proceso, básicamente porque sabe que las adaptaciones son como un animal distinto, y además, siendo probablemente el autor más adaptado de todos los tiempos modernos, él tiene una actitud muy amistosa con las adaptaciones. Eso sí, Stephen King es uno de mis héroes de la vida, entonces cuando se acercó el momento de mostrarle la película empecé a ponerme un poco nervioso.

 

Venimos de una semana donde en la taquilla se batieron récords sin precedentes de baja asistencia, algo que definitivamente va a cambiar con "It". En estos tiempos de Trump, los huracanes, el terremoto de México… ¿Por qué, además de todo esto, necesitamos ir a asustarnos a la oscuridad de una sala cinematográfica?

Lo ha dicho Stephen King más de una vez: vamos a ver películas de terror para aliviar el terror de la vida real. Y para mí eso es real, uno va y experimenta la muerte sabiendo que la película se termina, que muchas veces el héroe triunfa. Es como una situación catártica, casi terapéutica. Ir a ver terror es una especie de ejercicio de valentía. Es tranquilizador. Aunque hay mucha gente que no hace esas conexiones, uno de los temas de It es el miedo como herramienta para controlar, y eso es algo que está pasando hoy en día, en el mundo. Hay un tipo que está todo el tiempo tratando de dividir y aterrorizar para tener a la gente bajo control.

 

En Hollywood, un director que tiene dos películas número uno es el que quieren todos los estudios. Yo sé que te están ofreciendo cosas muy interesantes en este momento. ¿Es difícil no perder la cabeza y saber elegir, cuando se te abren todas las puertas de golpe?

Yo estoy más cerca de volver a dirigir mis historias. Después de Mama, que fue un proyecto muy personal, muy creativo, me dejé llevar por el baile de la industria, estaba muy abierto a las sugerencias de los estudios, y me pasé mucho tiempo viendo guiones y participando de proyectos. La verdad es que desde Mama hasta It pasaron casi ocho años, no sólo porque había muchas cosas que no me interesaban, sino porque había películas que se caían porque con los estudios grandes no lo podía controlar, entonces tengo muchas ganas de volver a hacer una película propia y personal, donde sea mía mi historia y mi guión, y eso para nada quiere decir que It haya sido una experiencia negativa, en lo más mínimo. De hecho, tengo muchísimas ganas de hacer la segunda parte. Pero extraño ese espacio creativo donde me siento durante 3 o 4 meses a pensar. Una historia que idea uno es más gratificante.

 

¿Alguna vez te preguntaste cómo habría sido tu periplo si no te hubieran invitado a mudarte a España?

Me lo pregunté varias veces. En España me pasé unos 15 años haciendo publicidad. Estar allí me puso en una meseta en cuanto a las posibilidades para desarrollarme como director de comerciales, porque la publicidad en Argentina es mejor. Y la verdad no sé cuál es la respuesta, porque hacer Mama, el corto, fue un reto muy personal. Es difícil decirlo, pero creo que lo hubiera hecho en Argentina, de la misma manera. Y la manera en que se difundió creo que tiene más que ver con una cuestión tecnológica y de los tiempos que corren, con YouTube más que con haber estado en España.

 

Cuando leíste It a los 13 o 14 años, ¿alguna vez se te cruzó por la cabeza “Un día voy a ser yo el que haga la película”?

No, pero un poco tiene que ver con lo que dice King sobre la imaginación de los niños. Uno siempre suele decir cuando lee algo que le gusta: “Qué bueno sería hacer una película de esto”. En esa época estaba muy enamorado del cine, así que era medio inevitable. Obviamente, no; a un nivel intelectual uno no lo dice. Yo jamás pensé: “voy a pelear hasta hacer esta película”. En cierta forma fue un poco un accidente lo que pasó con It, pero son esas cosas del destino.