David Newman devuelve el espíritu indómito de Indiana Jones al Hollywood Bowl

by Rocio Ayuso August 3, 2017
Composer David Newman

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David Newman (Los Angeles, 1954) lleva la música en las venas. Hijo del compositor Alfred Newman, uno de los pioneros de la música en el cine, es hermano de los compositores Thomas y María Newman y su primo es el cantante y también músico Randy Newman. Además, es sobrino de Lionel y Emil Newman y primo segundo de Joey Newman, todos músicos. Pero su pasión va más allá de sus propias composiciones en películas como Matilda, Galaxy Quest o Anastasia, su nombre unido a los conciertos en vivo que ofrece anualmente la Filarmónica de Los Angeles en su programa de verano en el Hollywood Bowl. En esta ocasión le toca el turno de hacer sonar las notas de Indiana Jones, en busca del arca perdida y quién mejor que este director de orquesta para explicar la mítica figura de John Williams, un genio de la música y un amigo de la familia Newman.

 

¿Qué es lo que hace tan especial la música de Indiana Jones?

David Newman: Es una banda sonora icónica, lo mismo que la película. Los temas te pueden parecer los que se tocan en un desfile, una marcha casi militar pero reflejan perfectamente el personaje. Porque Indiana Jones es un profesor ilustre pero también un aventurero que no se asusta por nada y, sobre todo, que nunca tira la toalla. Y el heroísmo y el valor que subraya esta música es el complemento perfecto a las imágenes.

 También es uno de los temas más conocidos de la música en el cine junto con el de La guerra de las galaxias.

David Newman: Lo más gracioso es que con lo icónico que es el tema, apenas suena en su totalidad a lo largo de la película. John Williams te deja escucharlo aquí y allá pero de una manera sutil, casi intuitiva, hasta que lo hace sonar cuando lo necesita para comunicar la obsesión triunfante de este personaje. 

¿Cómo explica al lego el talento de John Williams?

David Newman: Con John Williams hay un antes y un después. O mejor dicho él es el eslabón entre ese antes y ese después. La historia de la música en la películas comienza en la década de los 30. Y en un principio estuvo llena de experimentación. Autores como Max Steiner o mi padre, Alfred Newman, llegaron a Hollywood para componer musicales, un género del que el público no parecía cansarse. Pero cuando lo hizo experimentaron buscando otros usos dramáticos para la música en el cine. Así hasta las grandes composiciones de 1939 con Lo que el viento se llevó, Cumbres borrascosas, El mago de oz. John Williams y esa otra figura hegemónica que fue Jerry Goldsmith heredan como nadie los conocimientos de estos pioneros y los trasladan a otra era.

 Una era en la que John Williams es el rey a juzgar por la popularidad de los conciertos que dirige anualmente en el Hollywood Bowl.

David Newman: Temas como los que compuso para Tiburón o para La guerra de las galaxias son la mejor muestra de lo que significa para el campo de la música en el cine. Pero su labor va más allá porque además de ser durante años el director de la orquesta sinfónica Boston Pops John ha estado de gira promocionando la música por todos los rincones del país de forma incansable. Acercando la música, no necesariamente de películas, al público. Porque lo bueno de los conciertos como los que programa anualmente la filarmónica de Los Angeles en el Hollywood Bowl con proyecciones de películas donde la música se interpreta en vivo es que son la mejor forma de introducir a un público más amplio, como es el aficionado al cine, a la música. Son muchos más los que van al cine que los que escuchan en vivo música clásica e iniciativas como esta les acerca.

Aunque posiblemente espanten a los estudiosos de la música clásica.

David Newman: Creo que también son beneficiosos en ese sentido porque la música de películas es la gran malentendida. Son muchos los músicos orquestales que la desprecian como simplona sin conocer bien lo que conlleva. Porque son esencialmente concierto lo único que no está pensada para escuchar sin imágenes. La mejor comparación sería con la ópera.  Y es cierto que hay muchas bandas sonoras que no son tan buenas pero también hay muchos conciertos clásicos que tampoco lo son.

 Con la proliferación actual de bandas sonoras compuestas íntegramente por una recopilación de canciones ¿se encuentra el campo de la música de cine en peligro de extinción?

David Newman: No lo creo. Como todo, va en ciclos. En la historia de la música en el cine hay un periodo de 1930 a 1939. Luego va del 40 a 1969 y así llegas a los 70 con Tiburón y La guerra de las galaxias cuando vuelve a cambiar. Ahora vivimos un nuevo cambio porque la tecnología permite que  la gente sin preparación musical  componga música. Por eso se tira más de música popular. Pero son tantos los cambios imposibles de predecir en el medio que quién sabe cuál será el siguiente ciclo. Quizá estén muriéndose las grandes bandas sonoras orquestales porque cada era tiene su música. Pero los músicos son también actores en las películas, su música explica lo indescriptible. Y eso no puede desaparecer. La música cuenta la historia de la película desde otro ángulo.