El cine en español se marcha de Cannes con las manos (casi) vacías

by Gabriel Lerman May 29, 2017
"Las Hijas de Abril"

Si no fuera por Michel Franco, el director mexicano que ha logrado el inusual récord de que cada una de sus 4 películas fuera invitada a participar, el cine hablado en español se habría marchado de Cannes con resultados aún más desalentadores. Quien ya ganó el premio máximo en Un certain regard en 2012 con Después de Lucía, y el premio al Mejor guion en 2015 por Chronic, su película hablada en inglés que en 2015 compitió por la Palma de Oro, los pocos largometrajes hablados en nuestro idioma que este año participaron del festival más importante del mundo habrían quedado completamente ignorados. Al menos, Las hijas de Abril, su más reciente film, obtuvo el Premio del Jurado en la sección paralela más importante, Un certain regard, en donde también fueron exhibidas las películas argentinas La cordillera y La novia del desierto. En la Semana de la Crítica no hubo premios para el film chileno Los perros ni el venezolano La familia, aunque si triunfó la brasileña Gabriel e a montanha de Felipe Gamarao Barbosa, que obtuvo el premio Viisonario de la Fondation Gan así como el Revelación que otorga France 4. Al menos, el cortometraje Los desheredados de la española Laura Ferrés se llevó el premio principal en su categoría en dicha sección, en un festival que se ha destacado por la ausencia de largometrajes rodados en la Península Ibérica, aunque varios de los films que representaron a América Latina fueron realizados en coproducción con España.

Las hijas de Franco cuenta la historia de una madre (Emma Suárez) que reaparece en la vida de sus hijas cuando se entera que la menor (Valeria Becerril) está esperando un hijo. Ella y su hermana mayor (Joanna Larequi), comparten la casa que su progenitora tiene frente al mar en Puerta Vallarta. Y aunque en un principio todo parezca indicar que su objetivo es asegurar el bienestar de su nieto, una vez que el niño nace las cosas comienzan a cambiar, y a complicarse como suele ocurrir en la filmografía del realizador. Por su parte La cordillera, tercer largometraje de Santiago Mitre, marcó el regreso del director argentino tras ganar dos años atrás la Semana de la Crítica y el premio de la FIPRESCI por su film La patota. Es también su película mas ambiciosa, gracias a un elenco internacional encabezado por la mayor estrella de ese país, Ricardo Darín, y en donde se destacan figuras como el mexicano Daniel Gimenez Cacho, los chilenos Paulina García y Alfredo Castro, la española Elena Anaya y el norteamericano Christian Slater en una pequeña participación especial. El film narra lo que ocurre cuando el flamante presidente argentino (Darín) participa en una cumbre latinoamericana en la que se discuten importantes temas vinculados al petróleo mientras intenta resolver una crisis política y familiar que involucra a su hija (Dolores Fonzi) y a su ex-marido. Más sencilla es La novia del desierto, el debut como realizadoras de Cecilia Atán y Valeria Pivato, que llegó al festival tras ganar un premio en el Festival de Toulouse y concretar varias ventas internacionales. La historia gira en torno a Teresa (Paulina García), una inmigrante chilena que se gana la vida desde hace años como mucama con una familia adinerada de Buenos Aires, y quien debe trasladarse a la provincia de San Juan cuando estos deciden vender la casa en la que viven. Una vez allí, su vida se transformará por completo cuando conozca al Gringo (Claudio Rissi), un vendedor ambulante que lleva su mercadería de pueblo en pueblo.

En cuanto a La familia, aunque Gustavo Rondón Cordova se fue sin ningún reconocimiento, la presencia del film en Cannes fue ciertamente todo un hito en si mismo, ya que es el primer film venezolano en ser invitado a participar de la Semana de la Crítica. Ambientada en los barrios pobres de Caracas, la película cuenta lo que ocurre cuando un niño de 12 años debe huir tras matar accidentalmente a otro de la misma edad, arrastrado por su padre (Giovanni García), quien sabe que de quedarse allí sus días están contados. La huida servirá para mostrar un pantallazo de la sociedad venezolana, y demostrar lo difícil que puede resultar vivir en ese mundo cuando no se tienen recursos.