Laia Costa, actriz catalana, estrella en Sundance: "Tengo mucho para ofrecer"

by Gabriel Lerman January 25, 2017
Actress Laia Costa in Sundance 2017

Photo by Maarten de Boer/Getty Images Portrait

Ha llegado al Festival de Sundance por primera vez, pero a juzgar por cómo marcha su carrera, no será la última. Es que la catalana Laia Costa se ha convertido en una de las mayores promesas de Hollywood. En Newness, la más reciente película del director Drake Doremus, el mismo que lanzó al estrellato a Felicity Jones y a Anton Yelchin con otra película de Sundance, Like Crazy, Laia comparte cartel con Nicholas Hoult, encarnando a una pareja de millenials que hacen una pausa en su búsqueda de sexo rápido a través de una aplicación similar a Tinder para intentar una relación estable. En el film demuestra que puede hablar inglés, que exhuda una espontainedad sorprendente y que no le teme a nada. Por eso no dudó cuando el director alemán Sebastian Schipper la invitó a viajar a Berlin para rodar Victoria, un film rodado en tiempo real con el es candidata al BAFTA a Mejor actriz debutante, fue nominada a los premios europeos y se convirtió en la primera actriz extranjera en ganar un Lola, el máximo galardón del cine alemán. Costa, que acaba de estrenar en Argentina su primera película local, Nieve negra, en la que trabaja junto a Ricardo Darín y Leonardo Sbaraglia, ya ha concluido el rodaje de otra película norteamericana, Maine, en la que tiene el papel principal junto a Thomas Mann y acaba de firmar contrato para ser representada por una de las agencias más poderosas de Estados Unidos.

¿Tú crees que has llegado hasta aquí por la valentía que has mostrado al aceptar papeles?

Soy muy nueva en esta fiesta, así que tengo mucho para ofrecer, pero creo que es una mezcla de muchas cosas. El tener valentía yo lo aprendí en los primeros proyectos que hice. Tuve la suerte de tener un equipo y un director que me enseñaron eso, que hay que ser valiente porque es una profesión tan volátil que puedes ser valiente y te puede salir mal, y puedes ser cobarde y te puede salir bien, pero ante la duda mejor que hagas lo que de verdad te gusta, lo que te motive de verdad, antes que ir sobre seguro, porque no hay nada sobre seguro en esta profesión. Lo único seguro es la parte de trabajo que tú puedes poner. Puedes perder o ganar papeles por suerte, por valentía, porque estás en el lugar y en el sitio correcto, porque justo hay una ola de directores que quieren ese tipo de personajes y te ven en él, por lo que sea… y eso nunca va a depender de ti. Pero hay un porcentaje, y a mí me suena que es verdad que es un 50-50, que es el trabajo que tú haces, aquello que dicen que cuando la suerte y la oportunidad me lleguen yo esté preparado, entonces esa parte es la que yo tengo que cubrir. Y la otra intento jugarla tal y como me venga.

Pero convengamos que a otras actrices les habrán dicho “Vamos a filmar una película en tres tomas, y lo que quede, quede” y habrán dicho “Están completamente locos”. Y otros, hablando de esta película, les habrán dicho “Tienes que estar en cueros el 90% de la película” y habrán dicho “Yo desnudos no hago”

Y en inglés. Siempre me he atrevido mucho si algo me gusta. Yo tengo un defecto y una virtud, y es que si algo me gusta, me gusta mucho, y si algo no me gusta, no me gusta nada. cuando un proyecto veo que me gusta, aunque me dé miedo, aunque sea arriesgado, aunque sé que no es un paso sencillo y fácil, y que quizá no me juegue a favor, aunque pase todo esto, lo hago. Se me mete en la cabezota y como soy cabezona lo hago. Y si un proyecto no me acaba de convencer, nada más así sea un poco, ya no lo hago.

¿Cómo fue la propuesta de trabajo para Newness?

Hice un casting, y cuando me llegó la propuesta estuve hablando con Drake del tono de la película. Ya había visto toda su filmografía y vi que es un director muy elegante con todo, muy visual, le gusta trabajar cada plano, no solo la interpretación sino la estética. Por ejemplo, las escenas de sexo las teníamos muy habladas de antemano, no la escena en sí, sino cómo se iba a tratar después, en la edición, porque tú tienes que ser libre en el set, tienes que dar todo tu instrumento, tu voz, tu cuerpo, tu memoria, tu improvisación, tu actitud al personaje, a la historia. Entonces luego, en la sala de edición, es cuando la película sube o baja de tono. Es el director el que tiene las herramientas para que esa película la califiquen R o no. eso depende de la edición, sobre todo. Para mí era muy importante tener claro dos cosas, por un lado que podía confiar en Nic, y que podía confiar en Drake, una vez que los tres supimos que podíamos confiar entre nosotros, fue todo muy fácil. Los tres en el set éramos totalmente libres. Sin preocuparnos de qué se me ve, qué no se me ve… Sino preocupados en qué me pasa, qué estoy explicando. Y sabiendo que en la edición tendría un tratamiento muy bonito, y a partir de allí lo hicimos.

Nicholas es un actor que tiene una larga trayectoria haciendo superproducciones. ¿Te intimidó trabajar con él?

Ahí está el tema, que no me intimido con nada fácilmente. Soy cero mitómana. Entonces, cuando me interesa el proyecto estoy más por consigamos la escena a por quién eres tú. Lo que sí hago, por ejemplo con Ricardo Darín, con Leo Sbaraglia, con Martín Hodara, con Nic Hoult, con Drake Doremus, es aprender, aprendo de ellos. O sea, yo voy allí como una ladrona en el rodaje, como una esponja, y puedo aprender todo lo que no sé de lo que ellos saben porque tienen mucho más oficio que yo ahora mismo. Intento dar lo mejor y aprender de ellos un montón, pero no me da miedo trabajar con alguien famoso, porque al final todos somos personas. Y además, creo que estamos en una sociedad que idealiza a los actores de una manera escandalosamente exagerada. Una cosa que me gusta de esta película es que ¿Has visto los créditos? Los actores estamos al final del equipo. Empieza el director, luego tal, y pasan todos, el equipo de vestuario, maquillaje, edición…  y cuando todo el equipo ha pasado, llegamos los actores.

Newness plantea la cruda realidad de los milennials...

Es cierto. El caso de los mileniales es que nos han dicho desde chiquitos que somos especiales. Nos han dicho que podemos conseguir lo que queramos sólo porque lo queremos. Entonces llegamos al mundo adulto y descubrimos que ni somos especiales, que ni podemos conseguir lo que queramos cuando queremos. Es una generación adicta a las nuevas tecnologías. Y además somos impacientes. Es “Yo, ahora”. Lo del Tinder es algo que me lo he saltado, porque llevo 10 años con mi chico, porque es algo que es nuevo en realidad. Pero que lo entiendo: ¿Por qué no puedo tener una relación sexual? Si aquí estoy chequeando y aquí hay una persona como si fuera una Coca Cola que me viene a gusto. Claro, ¿cómo ligas esto con las relaciones a largo plazo? Son personas insatisfechas constantemente, y en la película es lo que ocurre. Tienen una realidad y unos intereses culturales totalmente diferentes a las que tenían mis abuelos, por ejemplo. Y a mí me dan todavía como el miedo, me gustaría saber, las nuevas tecnologías y las redes sociales es algo como muy, muy nuevo. Es como cuando todavía no se ha estudiado una enfermedad lo suficiente como para saber cuál es la cura, las consecuencias, o los efectos secundarios. Me gustaría adelantar 100 años para ver cómo las generaciones que han vivido sólo desde lo tecnológico viven, se comportan y piensan.