Miguel Ángel Silvestre: De Almodóvar a Narcos pasando por las Wachowski

by Rocio Ayuso April 5, 2017
Actor Miguel Angel Silvestre

Miguel Ángel Silvestre está a punto de salir camino a Bogotá. Además de ser Lito Rodríguez en la serie Sense8 a las órdenes de las hermanas Wachowski el actor nacido en Castellón (España) en 1982 hace ahora doblete trabajado también en la serie Narcos. “Desde que tengo un apartamento en West Hollywood me paso más tiempo por cualquier lado del mundo que aquí”, se ríe este actor del establo de intérpretes que han trabajado con Pedro Almodóvar con quien colaboró en Los amantes pasajeros. Tan solo en los últimos nueve meses Silvestre ha rodado en 19 ciudades distintas en busca de su sueño que se ha hecho realidad. La jet lag que le acompaña es el precio de la fama. Menos mal que su madre le ha comprado esas pastillas de melatonina con valeriana de las que no se separa de lo bien que le funcionan. “Me dejan dormidito, dormidito”, comenta con su habitual humor.

 

A la vista de su éxito y en medio de tanto viaje, ¿qué es lo que llama casa?

_ Casa es donde está mi familia. Mi casa de Castellón. Los Ángeles es mi base, un lugar de fácil acceso para estar cerca de los ensayos y de la preproducción. Pero siempre que puedo me voy a España. Es bueno ir y cargar las pilas y ofrecer algo que sea particularmente nuestro. Las Wachowski le dan mucho valor a ese tipo de detalles. A veces esas particularidades, cosas que para nosotros son más comunes, ellos las miran con admiración. Tú estás en España y cuando la gente te oye hablar en inglés se burla de tu acento. A ellos les suena diferente ‘¡Oh, qué acentito! ¡Qué sexy! Les resultas un pájaro de colorines.

¿Alguna vez soñó con conquistar Hollywood?

_ Solo cuando decidí ser actor. Mis tres primeros años como interprete fueron tiempo de ver cine español, Buñuel, Almodóvar. Observar a Javier Bardem, a Manuel Tosar, a Jordi ... a Juan Diego Botto, a las grandes referencias de nuestro cine. Pero con el tiempo ves películas con Moonlight, Pulp Fiction e inconscientemente hay algo que se despierta en ti, que te da ganas de soñar. En España hacemos muy buenas películas pero cuando ves distintas formas de contar historias se te empieza a disparar la imaginación.

Como por ejemplo con las hermanas Wachowski.

_ Si te digo la verdad la primera vez que vi Matrix me quedé dormido. Compartía  habitación con un chico que era un intelectual. Entonces los dos jugábamos al tenis en Barcelona, pero David, que ahora es director de cine, leía y hacía cosas de intelectual como ver Matrix, su película preferida. Y yo siempre me quedaba dormido.

Espero que la relación haya cambiado.

_ Me siento muy agradecido de haber podido compartir con ellos este viaje porque su forma de ver el mundo acompaña a una gran minoría. Siempre pensé que si alguna vez interpretaba un personaje homosexual quería hacerlo con unos directores comprometidos con dejar un mensaje positivo. Interpretar un personaje como el de Lito Rodríguez tenía que ser desde un absoluto respeto, para nada cliché y para nada torturado. Y eso es lo que me subrayó Lana y me pareció muy interesante, que quería contar la realidad donde los LGBT no son gente torturada como siempre se les muestra.

¿Cuál crees que es la imagen que dejamos los españoles en Hollywood?

_ Te puedo asegurar que cuando vienes aquí, los españoles llamamos a una puerta y lo que ves en frente es una sonrisa. El trabajo que han hecho Pedro Almodóvar, Antonio Banderas, Penélope Cruz, Javier Bardem, Pablo Picasso, Federico García Lorca, Rafa Nadal, Pep Guardiola, Pau Gassol... Gracias a gente así los españoles estamos vistos aquí como una fuente cultural y artística que hace que nos escuchen con los oídos bien abiertos. Todo gracias al listón tan alto que han dejado. Es una gran suerte que seamos tan bienvenidos.

_ Supongo que la cara B es la gran competencia que se está dando entre los propios españoles en Hollywood.

_  Yo prefiero llamarles mis hermanos, mis compañeros de viaje, no mis rivales. Eso sí, hablamos muy poco de trabajo. Convivimos en la misma industria, en un lugar donde vamos a hacer una prueba y no es que sea competir pero delante de tuya hay una fila de gente que quiere el mismo trabajo. En España se cocina mucho más lento. Haces una prueba y se sientan, te ofrecen un café. Aquí llegas, te dan el papel y ‘hazlo’. Te sientes totalmente vulnerable. Porque siempre el de delante tiene todas la papeletas. Pero me siento muy feliz de vivir esta etapa porque todo se saborea mucho más cuando conoces el no. Cuando has conocido diez nos y de repente llega el sí y la felicidad no tiene límites.