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César Chávez, una historia norteamericana que llega al cine gracias a México

No sólo el lunes los niños californianos no van a la escuela recordandolo, sino que a lo largo y a lo ancho del estado es posible encontrar su nombre en calles y avenidas. Aunque su lucha transformó para siempre muchas cosas en California, hubo que esperar hasta el 2014 para que su vida pueda verse en el cine. “Cesar Chavez”, que llegó a las salas de Estados Unidos el pasado viernes, retrata su transformación en el principal dirigente político de la comunidad latina durante la década del ’50, y como en los años siguientes encabezaría la lucha por los trabajadores rurales, en la que puso mucho más que su voz y su ejemplo. Chávez, un partidario acérrimo de la no violencia, solía someterse a largas huelgas de hambre, en las que su vida llegaba a pender de un hilo, y tenía una voluntad lo suficientemente ferrea para no ceder hasta que fue concretando una a una todas sus conquistas sociales..

Sin embargo, poder contar su historia en la pantalla grande no ha sido nada fácil. Cuando el prestigioso actor mexicano Diego Luna decidió que continuaría su carrera como director con una biografía del dirigente mexicoamericano, su primera inclinación fue recurrir a los grandes estudios para que financiaran el proyecto, sobre todo teniendo en cuenta que la película estaría hablada mayoritariamente en inglés y que iba a contar una historia absolutamente nortemericana. Sin embargo, aún considerando que el protagonista iba a ser el notable actor Michael Peña y que en el elenco participarían la ganadora del Globo de Oro, América Ferrera y el dos veces nominado al Oscar John Malkovich, ninguno se atrevió apostar por el proyecto.
Convencido de que había que rodarla de todas maneras, Luna decidió involucrar a su propia compañía productora, Canana, en la que también participa Gael García Bernal, en lo que se convirtió en el primer paso de una ampliación de las operaciones de dicha productora hacia el norte. Recientemente, la firma inauguró sus oficinas en Los Ángeles, con el tercero de sus socios, Pablo Cruz, comandando las actividades. El largo proceso de llevar la vida de César Chávez a la pantalla, que terminó llevándose 4 años de la vida de Luna, implicó reunir el dinero para filmar del otro lado de la frontera, y filmar también allí, aunque en este caso simplemente por razones prácticas. El estado mexicano de Sonora, lindante con Arizona, mantiene muchas de las características de California en la época en la que transcurre la historia, mientras que Delano, la ciudad en la que ocurrieron los hechos, refleja el paso del medio siglo que ha transcurrido desde entonces.

La batalla ha sido tan ardua que, sin proponérselo, Luna ha terminado convirtiéndose en un militante político. Se ha pasado los últimos meses promocionando el filme, y concientizando a la comunidad latina sobre la importancia de apoyar una película que tendría que haberse rodado hace ya mucho tiempo. Su campaña de promoción, que ha sido apoyada por la famiia de Chávez, que este lunes hubiera cumplido 87 años, y por la propia Dolores Huerta (a quien interpreta Rosario Dawson) ha servido para resaltar la importancia de su lucha y para recordarlo como se merece, aún cuando el filme de Luna no ignora ciertos puntos conflictivos en su vida personal, como la complicada relación que tenía con su hijo mayor.

Aunque Luna hoy dice que se alegra de que los estudios hayan optado por mantener su distancia, su propio relato de como fueron las cosas refleja la poca comprensión que tienen de la comunidad latina: “En todos lados nos decían que era una gran idea y muy pertinente, que qué bueno que estábamos haciendo esto, pero que fuéramos a hacerla y que cuando la tuviéramos lista se las enseñáramos. O sea: nadie daba por hecho que la pudiéramos hacer, número uno; número dos que fuera a ser interesante. Escuchamos incluso comentarios como “pues a ver si encuentran la manera de hacerla un poco más sexy” o “podríamos ver la historia a través de los ojos de una familia de consumidores y no de los trabajadores del campo para que sea más de blancos su historia”… Alguien nos propuso que si Antonio Banderas, o Javier Bardem podían hacer el personaje. Y pues un nivel absurdo de falta de compromiso y de ganas de involucrarse en una película que sí tiene un riesgo, con la que queremos demostrar algo. En cambio en México fue al revés. Allí encontramos que en media hora todo el mundo nos decía “Sí, claro. ¿Dónde firmo?”, “Participo.”, “Te ayudo.”. El estado de Sonora abrió sus puertas para que filmáramos, nos trataron de maravillas, nos dieron todas las facilidades. Los financieros también; en fin, fue como ver las dos caras de la moneda. Es una historia que a la gente en México, aunque no la conocemos mucho, nos interesa celebrarla”, señaló el actor y director.

Gabriel Lerman