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El auge del cine latinoamericano

El hecho de que en las actuales nominaciones a los Globos de Oro figuren personajes con alguna vinculación con Hispanoamérica como Alfonso Cuarón, Oscar Isaac, Lupita Nyong’o, Daniel Bruhl o el mismo Joaquín Phoenix sirve para recordar que el cine latinoamericano se está convirtiendo en un movimiento cultural y comercial cada vez más importante a nivel global, conforme las plataformas de distribución - ya sea por medio de consolas de videojuegos, televisión por suscripción o aún por medio de los teléfonos móviles- han creado un mercado hambriento por nuevos contenidos, sobre todo en las generaciones jóvenes que están más dispuestas a la apertura cultural hacia diversas regiones del mundo. Y Latinoamérica y España no son la excepción a la hora de mostrarle historias a los mercados asiáticos, europeos y norteamericanos, que cada vez buscan mas películas provenientes de esta región del planeta.

Además de las plataformas digitales, el fomento que realizan los festivales de cine en la región ha hecho que las audiencias se interesen de una forma acelerada en contenidos nuevos que no provengan de Hollywood. Un ejemplo de ello es la muestra anual del Festival Internacional de Cine de Guadalajara en Los Ángeles (FICG in LA), evento que se ha hecho por tres años consecutivos y que ha servido para apreciar lo mejor del cine mexicano e hispanohablante en territorio estadounidense. Para directores como el mexicano Alfonso Cuarón, nominado al Globo de Oro por su trabajo en ‘Gravity’, los festivales que impulsan esos contenidos en sitios como Hollywood son importantes “pues no es tan sencillo mostrar el cine latinoamericano en Estados Unidos debido a la presión de Hollywood”. Pero el constante crecimiento de la población latinoamericana en Estados Unidos, ha hecho que el interés de Hollywood por distribuir o comercializar cine en español o que trate temas latinoamericanos sea cada vez más común. Y no es gratuito: el mercado latino es el que más gasta a la hora de comprar boletos para ir al cine en los Estados Unidos.

Uno de los géneros que están en auge entre los cineastas latinoamericanos es el del terror, cuya naturaleza es de carácter universal sin importar el idioma en que se narren las historias de suspenso. Un ejemplo de ellos son las realizaciones dirigidas o producidas por el cineasta mexicano Guillermo del Toro, quien ha hecho del género del terror un rubro comercialmente importante para las distribuidoras mundiales, con títulos como ‘El laberinto del fauno’ (que dirigió) o ‘Mamá’, y ‘El Orfanato’, que produjo, por nombrar algunas a las que le ha puesto su nombre.

Los estudios y las distribuidoras cinematográficas saben que ese interés del público por contenidos frescos puede convertirse en una fuente importante de ingresos para la industria y por eso en Buenos Aires, Argentina se realiza el mercado de cine latinoamericano más importante del subcontinente, ‘Ventana Sur’, donde además de exhibirse películas de contenido general y documentales, se realiza un panel especial llamado Blood Window (Ventana sangrienta) en el cual se presentan los mejores productos del cine de terror. Alli se exhibieron películas como Evil Dead del uruguayo Fede Álvarez, Juan de los muertos, una comedia de terror proveniente de Cuba dirigida por Alejandro Brugués, La cara oculta dirigida por el colombiano Andrés Baiz y la mexicana Somos lo que hay de Jorge Michel Grau, de la que ya se ha hecho una remake en Hollywood.

Uno de los incentivos más grandes para las realizaciones latinoamericanas son los relativamente bajos presupuestos. Las películas más costosas promedian los dos millones de dólares, por lo que el margen de ganancia puede ser muy atractivo para las distribuidoras una vez que han cerrado contratos de distribución en mercados asiáticos y europeos. A esto se suma el interés de los productores de Hollywood en buscar historias que puedan convertirse en ‘remakes’, lo que puede impulsar aún más el interes de la audiencia por ver los filme originales que sirvieron de inspiración para sus versiones hollywoodenses.

Mario Amaya