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Hitchcock: A Master and The Globes

Alfred Hitchcock y Sus Estrellas Femeninas

En 1972 Alfred Hitchcock recibió el codiciado Premio Cecil B. DeMille que la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood otorga por extraordinarias contribuciones al mundo del espectáculo, y previamente en 1958 su programa de televisión, Alfred Hitchcock Presents, recibió el Globo de Oro como uno de los 5 mejores del año. Pero ahora, en la cultura de hoy en día, no debe sorprendernos que cuando se habla de este laureado realizador, no es para alabar la maestría de su cine, o para celebrar su habilidad para crear suspenso, sino para discutir la aparentemente turbulenta relación que el director tuvo con sus estrellas femeninas. Dos recientes películas apuntan este fenómeno: Hitchcock. sobre el rodaje de Psycho, y The Girl, producida por HBO, que recuenta la filmación de The Birds.

La primera de estas cintas nos informa que Vera Miles, a quien el director tenía bajo contrato, lo enfureció al contraer matrimonio y descubrirse embarazada, por lo que Hitchcock decidió destruír su carrera. En la segunda, como venganza del rechazo a sus avances sexuales, el realizador sometió a su estrella, Tippi Hedren, a peligrosas secuencias en las que verdaderos pájaros brutalmente atacaron a la actriz día tras día.Pero fue la publicación del libro, Spellbound by Beauty – Alfred Hitchcock and His Leading Ladies de Donald Spoto, el que documentó con lujo de detalles su a veces sadomasoquista y enfermiza relación con la mayoría de sus grandes estrellas durante su trabajo en Hollywood: Joan Fontaine, Tallulah Bankhead, Ingrid Bergman, Marlene Dietrich, Grace Kelly, Doris Day, Kim Novak, Julie Andrews, etc.

Fontaine fue sugerida para la primera cinta norteamericana de Hitchcock, Rebecca (1940), por el productor, David O’Selznick. El director no compartió su entusiasmo. Tal vez para ayudar a la inseguridad del personaje, le dijo a la actriz que la estrella del filme, Laurence Olivier, la despreciaba intensamente y quería reemplazarla. En su autobiografía, Fontaine escribió que la táctica del realizador era “dividir y conquistar.”

Con Tallulah Bankhead, la estrella femenina de Lifeboat (1944), Hitchcock prefirió celebrar las excentricidades y escandaloso comportamiento de la actriz, famosa por sus inhibiciones y exhibicionismo. Legendario es ya el hecho de que sin llevar ropa interior se levantaba continuamente la falta frente al reparto y el equipo. El estudio trató de remediar la situación, pero Hitchcock rehusó intervenir declarando que ese era “un problema de vestuario.”

Según Spoto, Ingrid Berman, con quien trabajó en Spellbound (1945), Notoriou/s” (1946), y Under Capricorn (1949), fue el gran amor secreto de Hitchcock. El hecho de no haber sido nunca correspondido llevó al director a inventar patéticas historias. La actriz, no obstante, no resintió su comportamiento y mantuvo por años una cordial amistad con el realizador.Una de las bromas de mal gusto del director, que muchos recuerdan solía gastar a sus actrices, era tomar un corcho de botella de vino que se ponía en la bragueta del pantalón como si algo hubiera quedado afuera.

Posiblemente por única vez en la carrera de Hitchcock, fue Marlene Dietrich quien dominó la producción de Stage Fright (1950). “Marlene fue muy profesional como actriz”, comentó el director, “pero también fue muy profesional como cinematógrafa, directora artística, editora, diseñadora, peinadora, maquillista, compositora, productora y directora.”

Grace Kelly trabajó en tres películas con Hitchcock: Dial M for Murder, Rear Window (1954) y To Catch a Thief (1955). Kelly representó a la perfección a la bella mujer rubia y distante que el director siempre idealizó, y su relación con ella fue la de un adolescente encaprichado, disfrutando en el papel de voyeur las aventuras amorosas de la estrella.

En un principio Doris Day se mostró encantada de poder trabajar con Hitchcock en el refrito de The Man Who Knew Too Much (1956), pero el realizador prácticamente la ignoró. “No me dirigió. No habló conmigo”, comentó la actriz. “Me convenció de que yo era la peor actriz con la que había trabajado.” Como es ya bien sabido, Kim Novak reemplazó a Vera Miles en Vertigo, y Hitchcock insistió en dominar absolutamente todos los aspectos de la presencia de Novak en la clásica cinta, desde su peinado y el color de su pelo, hasta su vestuario y maquillaje. Para crédito del director, los vestidos negros y grises que Novak se había resistido a llevar, se ven todavía actuales y no pasados de moda.

Cuando Hitchcock llegó a filmar Torn Curtain (1966) con Julie Andrews, su actitud hacia ella fue de total desprecio. “Traté de usar sus servicios sabiendo que era una cantante y no una actriz seria,” declaró el director. Posteriormente, la actriz aconsejó a sus amigos que no vieran la película. Todo esto nos hace recordar las ya famosas palabras de Alfred Hitchcock: “Nunca dije que los actores son ganado. Lo que dije es que deben ser tratados como si fueran ganado”.

Jorge Camara