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Paz Mata/HFPA

NADOR: Un festival de cine en una ciudad sin salas de cines

A festival on the Northern coast of Morocco spotlights "Migration, Human Rights and Cultural Diversity in the Mediterranean". The 3rd edition of the Festival of Cinema and Common Memory was held in the city of Nador this month and our Paz Mata was there to document how it purports to build common ground between Africa and Europe through film and the two continents’ shared Mediterranean heritage

Con su tercera edición se consolida en el norte de Marruecos un certamen cinematográfico que pretende convertirse en referente internacional de la diversidad cultural y los derechos humanos.

Un festival de cine para una ciudad sin cines. Paradójico, pero cierto. Eso sucede en la ciudad costera y rifeña de Nador, al norte de Marruecos y cerca de la ciudad española de Melilla, que desde el 2012 es sede del Festival Internacional de Cine y Memoria Común.

Hace un siglo Nador era una aldea de 2.000 habitantes, hoy es una ciudad de 200.000 personas, en su mayoría gente joven y con un capital en sus bancos que supera el de muchas otras poblaciones marroquíes. La ola expansiva de construcción, resultado de una gigantesca burbuja inmobiliaria, creada para el blanqueo de dinero de procedencia dudosa, ha impedido la existencia de infraestructuras culturales: no hay cines, ni bibliotecas. Lo más parecido a una sala de proyecciones es el Centro Cultural, lugar que se ha convertido en la sede del festival cinematográfico más joven y comprometido, social y políticamente, de Marruecos. De hecho, la primera edición se dedicó a la memoria común Marruecos-España, mientras la segunda trascendió el marco bilateral de las dos orillas del Estrecho para extenderse por toda la cuenca mediterránea abordando temas como las migraciones, los derechos humanos y la diversidad cultural, temas que han vuelto a ser el centro de atención en la tercera edición, celebrada los pasados días 5 a 10 de Mayo.

Este año, el festival ha tenido como país invitado a Portugal. “En un momento en el que la cuenca mediterránea pasa por una crisis aguda en el ejercicio democrático, debido a los problemas económicos, sociales y de gestión y puesto que no queremos salir de nuestro compromiso con el séptimo arte, hemos solicitado a los actores y cineastas portugueses presentar su visión y experiencia en este contexto,” señaló Abdesslam Bouteyeb, director general del festival, en la ceremonia de apertura.

El palmarés ha contado con 22 producciones de origen norteafricano, europeo y de Oriente Próximo que han competido en las categorías de documentales y largometrajes,. La representación marroquí estuvo a cargo de la actriz Naima Lamcharki, el filosofo, poeta y guionista de Isla Mauricio, Khal Torabully, con un homenaje especial al actor egipcio Nour Charif. La clausura del festival se consagró al cineasta francés de origen argelino, Tony Garlif, y contó con la presencia de las principales actrices de la serie Bnat Lalla Menana, adaptación marroquí de la célebre obra de Federico Garcia Lorca, La casa de Bernarda Alba, que ha batido records de audiencia en la televisión marroquí.

La producción marroquí "Adios Carmen", del joven realizador Mohamed Amin Benamraoui, recibió el premio al mejor largometraje y al mejor actor, Said Marssi in ex equo con el actor egipcio Amir Ouakid, interprete de L’hiver du mécontentement. El gran premio de la categoría de documentales recayó en Au bord du monde del realizador francés Claus Drexel, mientras que el premio de investigación documentalista fue otorgado al film griego, Le fascism, Société Anonyme, del realizador Aris Chatzistefanou. El film turco, La fourgonnette bleue, se hizo con el premio del jurado de largometrajes y el de mejor actriz otorgado a su protagonista, Ezgi Celik, mientras que el film egipcio "l’hiver du mécontentement" obtuvo la mención especial del jurado.

Aunque esta tercera edición ha estado revestida de glamour -incluyendo alfombra roja para el paseíllo de entrada, los organizadores del festival siguen luchando, a pesar de las presiones del gobierno, por crear un centro de creatividad y una plataforma de diálogo, intercambio cultural y reflexión. El objetivo, como señaló Bouteyeb, es continuar con el compromiso social con los pueblos de la cuenca mediterránea y del resto del mundo. Ahora solo falta encontrar un lugar que agradezca este esfuerzo, tal vez una población más cosmopolita, más abierta a los pueblos mediterráneos, en la que, principalmente, haya una sala de cine donde poder compartir esa experiencia con todos los que se acerquen a este enclave en el norte de Marruecos.

Paz Mata