Adriana Barraza: "Me da miedo dormirme en los laureles"

by Gabriel Lerman April 11, 2018
Actress Adriana Barraza

gustavo caballero/getty images

Es probablemente su trabajo más celebrado después del que hizo en Babel, el film de Alejandro González Iñarritu por el que fue nominada al Globo de Oro y al Oscar como Mejor actriz de reparto. La gran diferencia es que aquel no tuvo problemas en ser exhibido en las carteleras de todo el mundo, pero conseguir que Todo lo demás pueda verse en Estados Unidos no fue tan fácil. El debut en el cine de ficción de la documentalista Natalia Almada debutó en el Festival de Nueva York a finales del 2016 y aunque le dejó una nominación al Ariel y el premio a la Mejor actriz a Adriana Barraza en el Festival de Morelia, el de Mejor nueva directora a Almada en el de San Francisco y una mención especial en el de Palm Springs, el film recién se podrá ver en las salas comerciales, primero en Nueva York y luego en el resto del país, a principios de mayo. Allí, la nativa de Toluca de 62 años encarna a Doña Flor, una mujer con una vida insignificante que guarda un secreto devastador.

Esta película ha sido muy importante en tu carrera. ¿Qué significa para ti que finalmente se estrene en los cines de Estados Unidos?

La verdad es que es un logro y un triunfo. Me uno a la felicitación a los productores y a nuestro distribuidor porque han hecho, de verdad, una exposición de esta película que cuando tú la ves es una película sumamente de autor, no es una película comercial; y aún así, fíjate, se estrenó en México primero para que luego llegue a las salas en Nueva York. En México hizo un circuito comercial. Y la verdad es que a mi me sorprendió que estuviera en salas en distintas ciudades de mi país; y es una alegría, un lujo que se puede dar uno. Así que imagínate, que esta película “en español” producida por mexicanos y por franceses fuera a Estados Unidos a mostrarse en una ciudad como Nueva York, y luego otras, es un orgullo. Es un triunfo que nuestro cine se pueda ver en una plaza tan importante para el cine como es Estados Unidos.

¿Y cuál es en sí, en tu carrera, el significado que tiene la película?

Yo creo que en todos los trabajos que hago, no importa si es cine, teatro o televisión, trato de refrescar mi metodología actoral. Es muy importante para mí hacer que mis personajes sean lo más verídicos posibles pero, en este caso particular, tener la oportunidad de trabajar esta historia que es un historia de las mínimas cosas, y además, no trabajar con actores y llevar un peso muy grande yo solita en la película, me obligó a tratar de bajar todavía más mi actuación para que no me viera yo como la señora actriz en relación a los señores que no lo son y los extras. Me costó mucho trabajo. Yo le debo a Alejandro González Iñárritu haber descubierto que yo podía actuar de otra forma en Amores Perros, porque yo no sabía realmente su metodología y cuando vi la película yo dije “¡Ah, mira! ¿Yo puedo hacer eso?”.

¿Has conocido a muchas doñas Flor en tu vida?

Pues doñas Flor, si, varias, como todos nosotros los seres humanos. Doñas Flor como la que trabaja en esa dependencia del gobierno, sí. Y creo que la he conocido en varios países. Doña Flor la que está debajo de ese trabajo, la que no se ha permitido relacionarse desde hace muchos años, la que deposita toda su capacidad emotiva en su gato, la que se quiere dar una segunda oportunidad y no puede, sí he conocido. Creo que todos en nuestras familias tenemos a alguien que decidió cerrar alguna puerta, y después, pues las otras puertas se fueron cerrando por consecuencia. Considero que en algún momento los seres humanos podemos ser un poco Doña Flor. Yo en un momento dado lo fui, y con otra capacidad de relacionarme, por supuesto, pero en la complejidad del personaje, dentro de la complejidad del ser humano, por supuesto, hay esta cuestión de cómo me relaciono si ya no tengo deseos de relacionarme. Fíjate que digo que desde mi última pareja a mi esposo pasaron 11 años en que no tuve una relación amorosa, ni siquiera esporádica. Realmente me costó trabajo entrar en una relación. Volvía a la noche de trabajar en Televisa con ganas de volverme a mi casa, ponerme mi bata y ver Bety, la fea y llorar tomando sopa. Entonces, ves, sí, yo también he sido un poquito Doña Flor.

 

A scene from the movie "Todo lo demás"

Adriana Barraza en una escena de Todo lo demás.

altamura films

 

¿Qué es lo que te da trabajar con una directora como Natalia que viene del cine documental frente a otras experiencias con otros directores que están más habituados a la ficción?

Me ha dado una oportunidad de oro. A mí siempre me dio miedo quedarme envejecida, no físicamente, sino que mi actuación se vea vieja. Me da miedo dormirme en los laureles. En el momento que trabajo con el proyecto, que fue, escucho la propuesta, muchos años atrás, me va mandando sus documentales, lo que me da es, primero, una gran responsabilidad el trabajar con un director que tiene un ojo acostumbrado a la vida real, lo cual es un compromiso mayor. Y después, evidentemente, lo que también me da es el poder tener este reto, que realmente lo fue, y es de lo más interesante que he vivido en mi vida y en mi carrera.

Tu estás muy comprometida con tu trabajo como profesora, con tu academia en Miami. ¿En qué medida necesitas seguir actuando para no olvidarte de cómo es? ¿O es que son carreras diferentes para ti?

No, no son carreras diferentes, pero la verdad es que la actuación me da placer. Tuve una  oportunidad de que resurgiera en mí, porque ya tengo una carrera larga, son más de 45 años desde que empecé a ser actriz, y después me dediqué mucho tiempo a estar detrás de cámara, como directora, como coach, como maestra; y además tengo la oportunidad de hacer una carrera de alcance internacional, porque realmente no he dejado de recibir propuestas. Actuar yo creo que es la parte más importante de mi carrera, fue la razón por la que yo empecé en el escenario, para actuar, aunque yo como directora soy feliz y me encanta, dirigir es parte de mi ser, pero actuar me da la posibilidad de comunicar. Está también el teatro, estoy desde hace rato escribiendo una obra que es muy hermosa, estoy muy contenta de hacerla. Me pasó algo con el tema de escribir, tuve un enamoramiento al escribir los personajes, fíjate que cuando una se enamora siente mariposas en la panza, y cuando tiene sentimientos están en el corazón. Cuando estoy en un escenario, amo el escenario, y amo el teatro, amo la televisión… ¿el amor no se puede explicar? Bueno, es complicado explicarlo. Entonces ser actriz la verdad es una de las facetas de mi profesión que disfruto muchísimo.

¿Y por qué sigues enseñando entonces?

Porque también lo amo. Nunca me propuse ser maestra, eso fue porque tuve la necesidad de comer y mantenerme, a mí y a mi hija. Se me presentó la oportunidad y dije “Veamos qué haces”, y descubrí un área que me convence mucho. Me gusta mucho estudiar para luego pasarlo a otros, me encanta ver un grupo de estudiantes, les ves las caras, caras con energía, con alegría, con esperanza. Eso es lo más loable. Creo que, de verdad lo creo, porque parece de frase hecha, pero de verdad creo que los jóvenes, y a veces los no tan jóvenes, son como una esperanza. Y hay que tener esperanza. Abrí una escuela en Miami porque en Los Ángeles hay varias escuelas. Estoy en Miami porque aquí hace falta una escuela, hay varias, no soy la única, pero quiero decirte la mejor, porque quise ser una escuela lo más seria y profesional posible, donde intento juntar a los que estudian actuación con los que estudian video y televisión.

¿Qué recuerdos tienes de la gala del Globo de Oro?

Todo el evento aquél fue un paréntesis de lo más hermoso en mi vida, un pedestal fantástico  desde donde pude vislumbrar una vida que yo no conocía. Haber estado en los Globos de Oro fue algo maravilloso, me dio la posibilidad de haber estado cerca de esos actores y actrices que uno admiraba mucho, siempre, que vio en las películas, en la televisión. Me dio la oportunidad de ser parte de eso, y de darme cuenta que atrás de eso hay muchísimo trabajo, porque en ese momento es que ves que hay un trabajo enorme por parte la Asociación. Recuerdo haber hecho la cola en el baño detrás de Angelina Jolie, y ella, que es una luz, me dijo “¿Estás triste porque no te sacaste el premio?” y Dije: “Sí, por supuesto, pero también considero que, bueno, los premios son así”, que viene uno y no sabe si lo va a sacar, ¿verdad?”. Ella me dijo: “Mira, lo realmente importante es que dentro de 50, de 100 años, alguien puede ver tu película y se puede conmover mucho con la historia de esa mujer que cruzó el desierto”.