Alberto Vázquez: “El cine necesita locos que hagan algo diferente”

by Rocio Ayuso July 7, 2020
Animation director Alberto Vazquez

Alberto Vázquez, ilustrador, dibujante de cómics y director de animación, lleva ya más de un centenar de galardones internacionales, incluidos tres premios Goya de la Academia española de cine a mejor cortometraje por Birdboy y Decorado, y a mejor largo por Psiconautas. Una colección a la que ahora añade el premio del jurado del Festival de Annecy que acaba de concluir, uno de los principales galardones del mundo de la animación, para su último cortometraje, Homeless Home. Todo esto mientras la imparable fuerza de este autodidacta gallego de 39 años se canaliza en su segundo largometraje animado, Unicorn Wars.

¿Qué significa para su carrera el premio del jurado de Annecy?

Es un reconocimiento. Significa que tienes un trabajo a la altura de la animación mundial, que estás entre los mejores cortos del año. Te da la satisfacción de haber llegado hasta aquí sin haber estudiado animación, aprendiendo por mi cuenta a base de ensayo y error.

¿Ofrece también solidez a otras formas de hacer animación?

Siempre hay locos que se cuelan en la industria, en cualquier rama. El cine necesita locos que hagan algo diferente. En el caso de la animación, estas locuras son más frecuentes en el cortometraje, ves todo tipo de tendencias, de técnicas, de conceptos. En el cortometraje estamos acostumbrados. Donde la cosa se complica es en el salto al largo porque necesitas otros presupuestos, otros tiempos, otra distribución. La animación es cara, son muchos meses, y ahí es más complicado encontrar proyectos diferentes. Son minoría dentro de la minoría.

Una minoría a la que se suma por segunda vez con el largometraje Unicorn Wars. ¿Cómo lo ha conseguido?

Con bastante habilidad. En España, el tipo de financiación suele ser público. No hay ley de mecenazgo para que las empresas privadas apoyen lo cultural. Tenemos es que trabajar por regiones. En nuestro caso es una coproducción gallego-vasca por ahora. En Galicia está Abano, de Chelo Loureiro, y en Euskadi, UniKo, de Iván Miñambres. Y coproducir con otros países. Nosotros, con Francia y Bélgica, que apoyan mucho el sector de la animación. Haber hecho un primer largo como Psiconautas con un relativo éxito también ayuda a financiar la segunda, te da una credibilidad. Una autoría. Evidentemente todo suma.

A scene from "Unicorn wars", 2020

Una escena de Unicorn Wars.

 

¿Por qué da el salto de la ilustración a la animación?

Entré de casualidad porque un productor me escribió. La animación mezcla mis dos grandes pasiones, el cómic y el cine. Es un hibrido. Es cine, pero es otra cosa. No se parece ni en proceso ni en técnicas al cine de imagen real. Me enamoro la posibilidad de añadir recursos cinematográficos a mis dibujos. Fue como un sueño, un ‘a ver si un día podemos hacer una película de esto’.

¿Echa de menos la libertad que da el cómic?

Sí que es algo muy bonito porque lo dominas tu todo y es súper directo. Además, después de hacer los storyboards de mis películas, hacer un cómic es pan comido. Pero me gusta ser ambiciosos y en los proyectos de animación tocas la cámara, la narración, la música, los actores. La animación es algo muy rico y me encanta.

¿De dónde sale la semilla para Homeless Home?

Yo soy de un pueblo del norte de Lugo, Viveiro (España). Cuando vuelves a los sitios de donde eres te encuentras con tus amigos del pasado, con la España despoblada y todos los problemas que están habiendo, la crisis económica que fuerza muchos a volver a sus lugares de origen, problemas familiares. La idea sale de ahí. La gracia fue traer este tema social y algo intimista a este mundo fantástico, tipo El señor de los anillos. Darle la vuelta al género.

¿Y en el caso de Unicorn Wars?

Fue el mismo proceso que Birdboy, cuyo origen fue un cómic y que luego dio paso a Psiconautas. El corto Sangre de unicornio también nació de un cómic y ahora es el largo Unicorn Wars. Pero en este caso el cómic tenía ocho páginas, sobre dos osos que van a cazar unicornios. Lo empecé, me gustó, lo pasé a corto y ahora la película va por otro lado, una especie de Apocalypse Now! del mundo de los ositos y los unicornios.

¿Se convertirá Homeless Home en su siguiente largo?

Fue un corto porque ya estaba trabajando en otro largo. Y sí, podría serlo porque contiene muchas ideas que se muestran pero que no da tiempo a desarrollar. Podría ser un largo. Quién sabe en un futuro. Pero no todas las ideas dan para largometraje.

Reviviendo la experiencia de su primer largometraje ¿qué fue lo que más disfrutó y que es lo que intentaría evitar?

La parte más reconfortante siempre es la preproducción y la animática. Ahí es donde ves la creatividad más pura. Una vez que empiezas la producción es como una fábrica. Lo que pasó en Psiconautas es que era una película de muy bajo presupuesto y no se entendió la importancia de la preproducción. Fue muy escasa y eso repercutió de manera negativa a nivel narrativo. Lo que no se invirtió al principio lo pagamos muy caro después. Eso fue un problema que esperamos superar con Unicorn Wars con la que llevamos un tiempo de preproducción largo. Tenemos previsto el estreno para el 2020 y ya tenemos todas las piezas. Ha llegado el momento de la verdad, está la animatica, está el arte, están los personajes, todo. Solo queda animar. ¡Bueno, solo!

¿Qué es lo que más le interesa en el campo de la animación?

Me gusta todo, puedes hacer cosas impensables en cine de ficción e incluso en el cómic. Tiene su propio lenguaje y se puede estirar hasta el infinito. Un medio súper libre y muy salvaje también en el que puedes hacer lo que quieras. No soy un súper experto en animación, pero me veo unas cuantas películas y conozco las clásicas. Soy más de Los Simpsons. De pequeño vi dibujos animados como todos los niños. Mis preferidos, Dragon Ball.

Y fuera de la animación, ¿tiene otros ídolos que influyan en su cine?

Sí, el dibujante Jim Woodring y sus cómics de “Frank”, un gato psicodélico que vive en un mundo fantástico, muy lisérgico. Historias mudas. Es alguien que me ha influenciado un montón. Roland Topor con El planeta salvaje, el ilustrador Saul Steinberg, algunas obras de (Hayao) Miyazaki. Hay tantas cosas que me han dejado huella. Me gustan las cosas clásicas universales que son atemporales.