Alice Waddington: "Hay equipos muy buenos en España"

by Gabriel Lerman January 30, 2019
Director Alice Waddington in park City, 2019

gabriel lerman/hfpa

Su primer largometraje, Paradise Hills, se convirtió en una de las grandes sorpresas del Festival de Sundance, gracias a un planteo fantástico y feminista que se ha visto muy poco en el cine. Con un elenco internacional que incluye a Milla Jovovich, Emma Roberts, Eiza González, Awkwafina y Danielle Macdonald, el filme transcurre en una isla sin ubicación precisa en un futuro también difuso, adonde son enviadas las jóvenes rebeldes para que sean reeducadas y logren ajustarse a lo que la sociedad espera de ellas. Sin embargo, no es su trama lo que más impacta, sino una estética que indudablemente llevará a la española Alice Waddington a convertirse en una de las nuevas voces más prometedoras surgidas del festival de cine independiente. Allí, quien en realidad se llama Irene y no quiere dar a conocer su apellido de nacimiento conversó en exclusiva con goldenglobes.com.

 

El eje de Paradise Hills es el tema de la identidad y en la historia hay quien se esfuerza realmente por tratar de ser algo distinto de lo que originariamente estaba destinado a ser, ¿ves un reflejo de ti misma en esta historia?

Yo soy una persona privilegiada pero lo cierto es que he pasado por muchas instancias de este tipo, simplemente viviendo en el planeta como mujer vas a vivirlas, por ejemplo he sentido muchas veces la presión para encuadrar en un estereotipo de belleza generalizado que no me corresponde, he sentido muchas veces la presión de ser una persona atípica y también por identificarme desde el punto de vista de género, así como desde el punto de vista de atracción de una forma binaria cuando yo tampoco no me sentía reconocida en esos valores, en fin… ¡que sí, que sí!

 

Incluso por tu nombre...

Es un seudónimo, está puesto por un ser querido que lo utilizaba también y yo me lo puse pero mi nombre no es este, es Irene. No es ningún secreto, está en Wikipedia...

 

¿Crees que solamente hubieras podido hacerla en inglés?

 Para mí no es primero el idioma y después la película sino que primero es la película y después el idioma y eso quiere decir que la historia que yo quería contar era la de un centro en el medio del océano al que llegan jóvenes con problemas diversos de todo el mundo y el idioma en el que se comunicarían en el mundo actual a pesar de que esto sea una proyección en el futuro no deja de ser el inglés entonces tiene que ver más con eso que con otra cosa, pero si te refieres a sí no la podría haber hecho en España, yo sí me imaginé la historia en tierra de nadie entonces si la hacía en castellano y en español de España o por ejemplo español de Latinoamérica tendría que haberla situado específicamente allí y yo quería que estuviera geográficamente deslocalizada. 

 

¿Cómo fue la gestación de la película? 

 En el 2015 yo llevé Disco Inferno, mi primer cortometraje en blanco y negro, que es un homenaje a Georges Franju, al festival de cine fantástico de Austria, el Fantastic Fest, ahí gané el segundo mejor proyecto del mercado con el pitch que hice y mejor dirección. El pitch era Paradise Hills el largometraje con lo cual yo hice un contacto durante el festival con Guillermo del Toro que estaba allí para presentar Crimson Peak, que era el screening secreto del festival. Le encantó el corto y él me presentó a su manager, quien a su vez me presentó a mis productores Adrián Guerra y Núria Valls de Nostromo, a los que los conocí en Barcelona cuando fui a Sitges. Les llevé a ellos un tratamiento que había escrito con Sofía Cuenca que es también autora de Musarañasde Alex de la Iglesia y se los presenté y les dije "creo que no está mal lo que hemos hecho pero falta que otra gente lo vea como algo nuevo”. Yo que conocía a Nacho Villalongo, le propuse que desarrollara el guión con una estructura nueva y ahí entró después Brian DeLeeuw que lo trajeron Adrián y Nuria, que es novelista y guionista, y entonces entre Nacho y él desarrollaron el guión y lo hicieron bajo mi guía, por la experiencia femenina porque no dejan de ser dos hombres y es una película de mujeres. Nacho me conoce lo suficientemente bien como para rectificar las cosas que él escribió que no tenían que ver con la experiencia personal mía como mujer.

A scene from "Paradise Hills", 2019

Una escena de Paradise Hills.

sundance institute

 

Paradise Hills está repleta de referencias a otras películas, como Clockwork Orange e incluso Star Wars.  ¿De qué manera tú crees que esos filmes te han convertido en la directora que eres? 

 Generacionalmente soy millennial, tengo 28 años y pienso que al haber crecido con Internet he tenido una serie de influencias que en cuanto quisieras buscarlas las encontrabas, yo he crecido con animé japonés sobre todo diseñados por mujeres como el colectivo clamp, que tienen Chobitsy tienen Your Eyes Only, por ejemplo, he crecido con cine de género de culto tipo El abominable Dr. Phibeso la serie británica The Prisonerque es una influencia fuerte y también he crecido mucho con la influencia de los Hammer Films de los años 60 y los 70. Mis padres son fans del cine de género. Mi madre me puso Dogvillede Lars von Trier cuando tenía 15 años, quiero decir que son cinéfilos. Mi padre tenía un cineclub cuando era joven y trabajaba en la universidad pero además de eso yo he investigado mucho por mi cuenta y digamos que de mi amor por el cómic he pasado a mi amor por el cine de género. En la película hay elementos de videojuego tipo Final Fantasy, hay elementos de videoclip estilo Grace Jones, hay referencias desde Picnic en Hanging RockhastaEl abominable Dr. Phibes, y de hecho la película es un poco eso también, la primera mitad son conversaciones emocionales entre mujeres y la segunda mitad es un desarrollo de historia de acción, que hemos visto otras veces pero con protagonistas muy diferentes. 

 

Esta podría haber sido una producción norteamericana por la calidad que tiene, sin embargo todo tu equipo es español, ¿tú crees que hoy España está a la altura de cualquier lugar del mundo para hacer cine?

 Definitivamente sí y creo que no debemos tener un complejo cultural creativo, creo que nos lo merecemos, me parece que cinematográficamente y creativamente en general trabajamos muy duro y esto va a sonar a cliché pero hay equipos muy buenos en España, hay unos jefes de equipos realmente extraordinarios, Laia Colet la diseñadora nuestra de producción, Alberto Balcarce nuestro diseñador de vestuario, Josu Inchaústegui nuestro director de fotografía, de todos ellos y de muchísimos más es la culpa de que la película sea visualmente tan extraordinaria y todos son españoles o catalanes. Es muy bonito que esas cosas queden en casa pero no debemos tener complejos respecto al desarrollo y rodaje de filmes complejos visualmente que impliquen la construcción de un mundo desde cero. De hecho una cosa que pasa con este filme es que ha sido un gran reto tener que construir un mundo de fantasíacon escenarios reales, por ejemplo las únicas dos locaciones que son digitales son el baile del principio y la barca cuando están las dos subidas en el mar, ya está, todo lo demás son escenarios reales. Hay una locación que parece un set pero no le es, la cueva. Es realmente increíble que se haya conseguido hacer eso en Gran Canaria. Nuestro equipo de búsqueda y arte ha hecho un trabajo extraordinario. 

 

Cuando tenías 13 o 14 años, donde la idea de una mujer directora era obviamente imposible, ¿dónde estaban tus sueños? Porque recorriste un camino muy largo y a pesar de ser muy joven hiciste muchas otras cosas antes de llegar a dirigir un largo...

 Es verdad que yo siempre estaba interesada por las artes visuales. Siempre he tenido curiosidad por el cómic y la realidad es que de ahí con unos 13 años pasé a tener interés por el diseño de indumentaria o de vestuario entonces yo contacté por primera vez a una pasarela local de Bilbao para presentar una colección, ya considerándome diseñadora a mí misma con 14 años, y no lo pude hacer porque no podía permitirme el coste que significaba y mis padres tampoco, pero también por eso yo no pude estudiar en una escuela de cine, no me lo podía permitir pero me mandaron a una universidad pública a estudiar publicidad. No fue completamente una decisión mía, después de eso participé en una docena de cortos y largometrajes que realicé como meritoria de cámara y de producción junto a Quique López que es un director de fotografía español que fue como mi primer mentor, y má tarde me tuve que poner a trabajar en publicidad mientras hacía la segunda mitad de la carrera, los últimos dos años. A la vez comencé a hacer fotografía de moda, entonces la primera vez que colaboré con Harper’s Bazaar tenía 18 años. Siempre me ha interesado la moda y las artes visuales pero como no conseguía yo trabajo tanto como fotógrafa como me hubiera gustado porque era un campo dominado por gente con más experiencia que yo, mi madre me sugirió que hiciera un fashion film y realmente en el fondo es culpa de ella, porque los primeros videos que grabé yo misma fueron así. De repente me di cuenta que de esos cortos de moda y esos making of podrían salir pequeñas piezas narrativas o un poco más surrealistas, de ahí fue evolucionando la idea y ahora llegamos a la parte que ya conoces. 

 

Tú padre es gallego y Galicia tiene una riquísima tradición de narrativa fantástica, ¿tú crees qué allí hubo también una influencia?

 Me encanta que me digas esto porque alguna vez lo he mencionado, pero solo en conversaciones con amigos, en mi educación narrativa adolescente e infantil totalmente tuvo que ver. A mis padres les encantan los cuentos, mi madre me ha leído y se ha inventado cuentos desde que yo tengo memoria y efectivamente no solamente Galicia y Asturias sino todo el norte de España tiene una fabulación y una mitología muy fuertes. De hecho solamente en la mitología cántabra hay más criaturas de ficción que en muchos libros de cuentos de Ferrándiz. Yo viví entre Cantabria y País Vasco por lo que definitivamente crecí leyendo cuentos sobre la mitología cántabra, y todo ese tipo de personajes fantásticos que vivían en los bosques, que al final es una pena que hay pocas películas que hablen de eso, El laberinto del faunoes un ejemplo muy bueno pero si definitivamente el imaginario fantástico que yo desarrollé cuando era niña tiene que ver con mi crianza en el norte. El País Vasco también tiene una mitología muy fuerte relacionada con los bosques, las montañas, los ríos, las lamias, por ejemplo que en el País Vasco se consideran parte de la tradición oral, siempre me fascinaron, esa idea de que había sirenas allí me parecía una cosa alucinante, esas mujeres que estaban sentadas en la vereda del río, peinándose los cabellos y que cuando pasaba un hombre lo devoraban, es una imagen increíble para una niña pequeña. Luego todo el oeste de España, Galicia y Asturias tienen a la Santa Compaña, elementos fantásticos que me recuerdan los de la mitología mexicana, particularmente por la relación entre los vivos y los muertos. Definitivamente tuvo que ver, no específicamente en esta película pero sí en mi educación narrativa.