Alvaro Brechner: “Hago películas con el deseo de encontrar respuestas”

by Rocio Ayuso March 7, 2019
Director Alvaro Brechner

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La coproducción española, francesa, argentina y uruguaya La noche de 12 años lidera junto con Las herederas la preselección de los premios Platino del Cine Iberoamericano, escogida en 11 categorías. El filme estrenado en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia y en el Festival Internacional de San Sebastián también representó a Uruguay en los últimos Oscar y en los Globos de Oro. A su paso por Los Angeles tuvimos la oportunidad de hablar con su realizador, Alvaro Brechner, de su tercer largometraje. Basada en el libro Memorias de un calabozo, la cinta recuenta el encierro y aislamiento que sufrieron durante el régimen militar uruguayo tres de sus opositores, Mauricio Rosencof, Eleuterio Fernández Huidobro y José "Pepe" Mujica, quien años más tarde llegaría a ser presidente de Uruguay. Pero más allá de la política, La noche de 12 años es un canto al espíritu humano que su realizador nos explica.

Nacido en medio de la dictadura militar uruguaya, ¿cómo consigue trascender la dura historia de su país en esta película?

 Era fundamental. La noche de 12 años no es una película sobre la dictadura o sobre la cárcel aunque tenga elementos carcelarios y el régimen dictatorial uruguayo nos sirva de fondo. Lo importante es la batalla existencial de unos hombres que son condenados a un lugar donde todo aquello que uno conoce como condición humana desparece. Desaparece el lenguaje, la comunicación, empiezan a perder capacidad en sus sentidos recluidos en celdas de metro y medio sin poder ver el sol. Son mentes en aislamiento y ese para mi es el tema más importante. La pregunta que me lancé. Porque yo hago películas con intención de encontrar respuestas. La pregunta aquí es ¿qué es un hombre? ¿Cómo en estas circunstancias un hombre no se convierte en un animal? ¿Qué es lo que nos mantiene vivos?

¿Cómo surge la idea de llevar La noche de 12 años a la pantalla?

Nuestra primera reunión fue antes incluso de rodar Mr. Kaplan, mi segundo largometraje. Mujica todavía era presidente y nos reunimos en su despacho oficial para hablar de lo que queríamos hacer. A partir de ahí empezamos a trabajar en la estructura de un guión mientras yo rodaba Mr. Kaplan. Fueron muchos años de entrevistas no solo con los protagonistas sino con juristas, militares, psicólogos o neurólogos que nos ayudaran a entender cómo funciona una mente en estados de aislamientos. Porque mi desafío más grande no era contar los hechos sino adentrarme al corazón de las tinieblas de la experiencia vital humana, de la lucha que se gesta dentro de la libertad que tiene un individuo en su interior, aunque circunstancias que le rodean sean tremendas. En ocasiones mi relación con ellos fue más parecida a la de un psicólogo que al de un cineasta.

El filme cuenta en su elenco con Antonio de la Torre, Chino Darín y Alfonso Tort en los papeles centrales. ¿Cuál fue su relación con ellos?

 Cada uno tuvo un viaje particular, aunque todos vivieron un cambio físico inmenso donde adelgazaron entre 15 y 20 kilos. Pasaron condiciones muy extremas de frío y rodamos confinados en ese mismo tipo de espacios. La película tenía que ser una experiencia. La noche de 12 años no es una película de turismo, es una exploración hacia la locura. Quise retratar una experiencia así para que pueda ser transferida a otros lugares. Busqué ese descenso a las tinieblas del abismo de la locura y para ello provoqué constantemente a los actores, pero también al cámara, al montador. Tras todo el proceso intelectual lo que salió fue un grito desde las tripas. Llegó un momento en el que el guión empezó a desaparecer porque mostrábamos la esencia, la lucha por la existencia.

Habla de la película como una experiencia que puede ser transferida a otros lugares. ¿Quiere ser una llamada de atención en los tiempos que corren?

Me encantaría pensar que puede ser una llamada de atención pero sabemos que los seres humanos aprendemos muy poco de nuestro pasado. Aun así el cine es una herramienta vital para acercarte a la piel de otro. Me agrada pensar que La noche de 12 años sea una película que pueda arrojar esperanza, mostrarnos por lo que pasaron estas personas y mostrar que salieron sin ser prisioneros del odio, sin volverse animales. Es una historia de esperanza que nos enseña a nunca subestimar el poder del espíritu humano.

Mujica se ha convertido en el Gandhi de una nueva generación. ¿Nos puede describir a este hombre en las distancias cortas?

La mejor anécdota es cuando me dijo eso de que todavía hoy, cuando se despierta, echa de menos el calabozo. Porque como dice nunca habría sido quién es sin haber tenido tiempo para ser él mismo. Me hizo darme cuenta de que esos 12 años habían sido reveladores para siempre mirar al futuro. Eso no quiere decir que olvide, pero no quiere pasarse la vida buscando saldar unas cuentas que nadie le va a pagar. Para mi ha sido un privilegio inmenso poder trabajar junto a él todos estos años, haberme convertido en un explorador de la condición humana e intercambiar tanto tiempo con él, porque sus historias son una lección de vida.