Amenábar: “La sombra de Franco está aún muy presente en nuestro país”

by Rocio Ayuso September 8, 2019
Director Alejandro Amenenábar

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Han pasado 15 años desde que Alejandro Amenábar ganó el Globo de Oro con Mar Adentro. Ese también fue su último trabajo en español hasta su vuelta ahora con Mientras dure la guerra. La película detalla el comienzo de la Guerra Civil española y del alzamiento de Franco como el dictador que regiría hasta su muerte el futuro del país. Todo ello visto por uno de los filósofos más respetado y vilipendiado por ambos bandos, Miguel de Unamuno. Un filme no libre de polémica del autor español nacido en Chile siempre dispuesto a explorar nuevos campos con su cine. Amenábar compartió sus ideas sobre el cine, la televisión y la política a su paso por el Festival de Toronto.

¿A qué se debe esta vuelta a España?

Muchas veces las historias salen de la casualidad. Conocí el episodio de Unamuno en el paraninfo (de la Universidad de Salamanca) casi de pasada y me sorprendió muchísimo no solo lo que había dicho sino que nunca habría tenido acceso a ese episodio. Ahí me di cuenta de mi ignorancia con respecto al personaje y respecto a la propia situación de España en ese momento. Seguí rascando y encontré la historia del ascenso al poder de Franco de la que no conocía absolutamente nada. Mezclando ambas historias nos dimos cuenta que era una oportunidad no solo para hablar de Unamuno o de la Guerra Civil pero para hablar de España. Ahí es cuando la película se convirtió en una necesidad porque como ciudadano español que coexisto con gente de otras ideologías en mi entorno me sentí muy interpelado por todo lo que estaba pasando en 1936. Fue una sensación de deja vu leer algunas de las cosas que se habían dicho. Cambias un par de nombres y estamos hablando de lo mismo.

¿Cómo encontró el reparto ideal para unos personajes tan reconocibles en España?

La decisión de Karra (Elejalde) se tomó relativamente rápido a sugerencia de nuestra directora de casting. Sonaba disparatada porque Karra no se parece ni por edad ni por talante ni por físico a Unamuno pero es uno de nuestros grandísimos actores. Fue un poco el mismo ejercicio que cuando le ofrecimos a Javier Bardem el papel de Ramón Sampedro en Mar Adentro. Ya que es uno de los mejores sabrá hacerlo bien. Y Karra tiene una cosa maravillosa que es la realidad que transmite. Cuando tienes una película como esta, llena de discursos, conseguir que las palabras de Unamuno las entiendan no solo en el paraninfo de Salamanca sino que cada espectador las reciba como propias era muy importante. Y en el caso de Franco sentía que la película se iba a quedar coja si no conseguíamos el Franco perfecto. Creo humildemente que Santi Prego es el mejor Franco que he visto en pantalla. Queríamos un actor que no prejuzgara al personaje, que no pensara ‘voy a hacer del malo’. Santi tuvo esa manera de verlo casi inocente. Lo vio como un tipo que persigue sus objetivos, que quiere salvar a España y que es educado. Así, con esa simpleza, encajó al personaje.

¿Es posible la lectura de Mientras dure la guerra fuera de España?

Esta película la he pensado como ciudadano español y va dirigida fundamentalmente a los españoles. Es fácil sentirse interpelado por la experiencia de Unamuno y confrontado con los símbolos que aparecen en la película. Quería enfrentar a los espectadores a la bandera española, una especia de trauma en este país. La película explica de donde viene ese problema de identidad que tenemos con nuestros propios símbolos. En cuanto al espectador internacional, la película está recordando una vuelta de la historia, una vuelta del fascismo, algo que se puede ver desde Europa hasta América. Esa para mi es la vía para conectar con un espectador internacional. Que lo que está contando la película fue ayer en España pero podría ser hoy en cualquier parte del mundo.

¿Está preparado para la polémica que puede generar?

He preparado la película a conciencia y la he escrito en conciencia. Me siento tranquilo. Hemos hecho una película honesta. Lo que pueda surgir se me escapa pero hemos hecho los deberes. Hemos hecho un filme con un gran sentido de la responsabilidad.

Se trata de una película arriesgada. ¿Cuán difícil fue su financiación?

No fue fácil. Fue historia que encontré muy rápido pero cuando llegó el momento de financiarla por las vías ortodoxas en España, que pasan por las televisiones públicas o privadas, nos encontramos con que había un rechazo o directamente ignoraban el proyecto. La sombra de Franco está aún muy presente en nuestro país. Meterse en un proyecto con una presencia tan fuerte de Franco provocaba rechazo.

¿Por qué, después de tantos éxitos internacionales, son tan pocas sus producciones?

No sé si son muchas o pocas pero tengo la sensación de que voy a mi ritmo. Espero a que una historia me apasione y me dejo llevar. Además las ganas de hacer las películas en libertad reduce el número. Es más fácil financiar una película si renuncias a esa libertad.

En España, ¿se hace cine o se hace lo que se puede?

Ahora hay muchísima demanda en el sector por la entrada de las plataformas y el mundo de las series. Pero el cine como se ha planteado en esta película, un filme relativamente caro para el mercado español, de seis millones de euros, con estreno en salas, es un mundo bastante reducido. Una operación de altísimo riesgo, casi un milagro. Pero es algo que pasa en el cine español o en cualquier cine que se considere independiente, que no entre en el sistema del blockbuster de Hollywood. Hay algo muy excitante en el mundo de las series, de las plataformas. Es como la llegada de los estudios a comienzos del siglo XX. Ahora estamos viviendo una nueva transformación. El conflicto que tengo es que me encanta que me cuenten una historia en dos horas. Y a veces las series de cinco temporadas se convierten en una inversión de muchísimo tiempo. Lo ideal es que convivan los dos formatos.

Una ironía cuando su próximo proyecto es la adaptación del cómic El tesoro del cisne negro como miniserie.

Conozco a su autor, Paco Roca, y admiro su obra. Leí el cómic y tiene una frescura “tintinesca” con la que narra un hecho histórico, algo que me apeteció desarrollar Y desde el principio me di cuenta de que no cabía en dos horas. Por eso pensé en una serie.

¿Qué recuerdos guarda de la noche que ganó el Globo de Oro?

Lo que más recuerdo es que justo antes de que fueran a entregar el Globo de Oro a mejor película extranjera me fui un momento al baño y cuando intenté regresar a mi mesa me había dejado la credencial y no podía entrar. Es lo que más recuerdo, esa pequeña tragedia. Todo ese tiempo, con “Los otros” y luego su culminación con Mar adentro, fue el momento en el que podría haber dado lo que llaman el salto. Ese fue el momento de inflexión en el que tuve que pensar si abrazaba el sistema y vivía en otro país o si me quedaba en mi corralito de Madrid. Siempre he dicho que la libertad para hacer historias es lo que me empujó pero entiendo que también fueron la ganas de quedarme aquí donde vivo porque siempre he sido muy sedentario.