Ana de Armas: una cubana que arrasa en Hollywood

by Gabriel Lerman August 27, 2016
Actress Ana de Armas

Getty Images

Quienes la descubran esta semana en Hands of Stone, la película del venezolano Jonathan Jacubowicz que retrata la vida del boxeador panameño Roberto Durán, o la hayan visto la semana pasada en War Dogs, en donde interpreta a la novia de Miles Teller, están tarde. La cubana Ana de Armas ya es la nueva sensación de Hollywood y acaba de ser incluida por Variety en su lista anual de los 10 actores y actrices para tener en cuenta. Nacida en Cuba hace 25 años, en donde comenzó a estudiar teatro a los 14, la bella actriz se marchó a los 18 a España en donde se convirtió rapidamente en una sensación local. Quien actualmente rueda la nueva Blade Runner junto a Harrison Ford y Ryan Gosling, encarnando el principal papel femenino, aceptó la propuesta de Jacubowitcz para interpretar a Felicidad Iglesias, la esposa de Durán, sin imaginar que para cuando el filme llegara a las salas tendría toda una carrera hollywoodense en sus espaldas. Hoy De Armas puede decir que ha trabajado dos veces junto a Keanu Reeves, en Knock Knock, de Eli Roth, y en Exposed. Asimismo ha concluido la aún sin estrenar Overdrive, del colombiano Antonio Negret, en la que comparte cartel con otro actor en ascenso, Scott Eastwood. Pocas horas después que se conociera el anuncio de Variety, hablamos con Ana sobre su meteórica carrera.

Tu nombre acaba de aparecer en la lista de Variety de las 10 actrices y actores a tener en cuenta. ¿Cómo has tomado esa noticia?

¡Estoy tan feliz, me siento tan orgullosa! Es un honor para mí, yo no esperaba que esto pasara. No sé, en general con todo lo que está ocurriendo en estos días estoy como en las nubes. No me lo creo, creo que estoy viviendo un momento muy dulce en mi carrera y me siento muy muy feliz. Es un honor.

Aparte no cualquiera puede estrenar dos películas con papeles tan importantes con tan pocos días de diferencia en Estados Unidos...

Fue todo una casualidad y llevaba bastante tiempo esperando por Hands of Stone, que se rodó hace tanto tiempo. Todo ha encajado y siento que la espera valió la pena.

Cuando aceptaste dejar tu exitosa carrera española para venirte aquí a Los Ángeles, ¿Viniste confiada en que esto iba a pasar?

No, para nada. Yo ni lo imaginé. Vine como en plan muy casual, con la mochila al hombro y si me quedo me quedo y si me tengo que ir, me voy. Vine muy abierta a todo y muy preparada para todo. Cuando llegué a Estados Unidos no hablaba inglés, y sabía que tenía un largo camino por delante, que el proceso iba a ser lento y que tenía que ser paciente. Yo lo tenía clarísimo. Y eso fue lo que hice. Lo que pasa es que también he tenido muchísima suerte de haber estado en el momento justo, en el lugar justo. Estar haciendo estas audiciones, haber conocido a estos directores y haberme ganado los papeles pero realmente no pensaba que iba a ser tan rápido.

¿En España te resultó más difícil alcanzar un lugar importante en la industria?

En España fue distinto. Llegué y no fue muy difícil, porque a las pocas semanas me contrataron para una serie de televisión, El internado, yo tenía 18 años y mi vida cambió totalmente, de venir de Cuba y no ser nadie a ser muy muy muy conocida en esa serie de televisión durante 3 años. En general me considero una persona que tiene bastante suerte, no me puedo quejar.

¿Cómo fue el proceso en Hands of Stone?

Antes de estar involucrada en el proyecto no sabía quién era Roberto Durán y cuando me leí el guión tan maravilloso que Jonathan Jakubowicz escribió, me enamoré de la historia y enseguida me puse a investigar sobre quién era esa familia e incluso viajé a Panamá ese diciembre, creo que fue en 2014, a pasar fin de año con ellos, a estar con la familia y desde el minuto 1 ellos abrieron las puertas de su casa, a mí y a Edgar, nos trataron como si fuéramos otros hijos suyos y nos contaron cosas íntimas de sus vidas, que quizás no están en la película pero que definitivamente usamos como inspiración e información. Yo creo que era importante saber que llevó a estas personas a tomar esas decisiones en su vida y qué los hace todavía seguir juntos a los 60 años, con ese amor tan grande que se tienen ellos dos, por todo lo que pasaron juntos, los altos, los bajos, toda la presión que tenía Durán en sus hombros, todo lo que significa para Durán y para la familia en general ser un héroe y tener tanta presión de toda la gente de tu país, no poder decepcionarlos, tanta expectativa que hay sobre ti. Yo quería pasar el mayor tiempo posible con Felicidad. Edgar y yo fuimos a Panamá cuando él estaba en el proceso de entrenamiento, cuando ni siquiera sabía cómo boxear y de pronto yo vi esa transformación de cómo él se convertía no sólo en un boxeador sino casi en Roberto Durán porque hacía los mismos movimientos. El tenía mucha presión porque en Panamá todo el mundo conoce a la familia Durán, todo el mundo tiene una anécdota con ellos, generaciones han crecido con Durán, oyendo hablar de él y viéndolo en la calle.

Conocemos a tu personaje como una colegiala y sobre el final es una mujer que tiene varios hijos, que está en una etapa de la vida que tú todavía no has vivido. ¿Cómo fue el proceso para ti de tener que mostrar a alguien a lo largo de tantos años?

Esa fue una de las cosas que más me emocionó de mi personaje. Felicidad y Durán se conocieron cuando ella tenía 14 años y ella viene de una familia bastante acomodada, su papá era militar y él quería que ella se casara con alguien de buena posición. Como ya sabes, Roberto Durán era un niño de la calle y Felicidad luchó contra el padre que se opuso a eso, se casó con él cuando tenía 14 años y se fueron a vivir juntos. Así ha sido siempre, ella siempre se ha antepuesto a todas las cosas que se le han puesto por el medio con tal de estar con Durán, que es el amor de su vida. Y para mi, como actriz, yo quería mostrarlo porque personalmente parezco muy joven y es muy difícil a veces encontrar personajes que tengan peso, que tengan algo interesante que contar, que tengan carga dramática, que sean fuertes porque la tendencia es darme personajes de chica más joven y yo quería mostrar como mujer y como actriz que puedo dar esa profundidad a la historia, que tengo quizás esa madurez emocional para hacer personajes de más edad, de una madre o una esposa y eso me gustaba mucho como actriz, me parecía un reto súper interesante.

Actress Ana de Armas in War Dogs and Hands of Stone premiere

Con Edgar Ramirez y Usher en el estreno de Hands of Stone, y con Miles Teller en una escena de War Dogs.

Getty Images/Weinstein Company

 

Uno de los elementos también es que esta es una mujer que Durán ve en la calle y se enamora perdidamente de ella. Muchos de los papeles que te están dando tienen que ver con ser una mujer fatal, ¿estás luchando contra eso o estás aceptándolo hasta asegurarte un buen lugar en la industria?

Yo creo que depende del proyecto, del guión, de que hay detrás de la historia, de lo que qiueres contar. Creo que hay personajes de todos los colores y también hay épocas en la vida en las que son las que son, quizás cuando tenga 40 años ya no haré estos personajes, será tiempo de otros. Pero tampoco quiero quemar etapas, estoy disfrutando de esto ahora, de lo que viene y por supuesto no quiero caer en un estereotipo ni de mujer fatal, ni de latina, ni de hablar con un acento raro ni nada de eso. Por supuesto también hay una lucha, habrá momentos en los que sólo me mandarán eso porque es lo que ellos tienen en mente. Desde luego, hay propuestas que yo no acepto porque me parecen un cliché pero si ese proyecto llega y a mí me gusta, lo hago porque no tengo nada en contra de eso, estoy muy orgullosa de ser cubana, de mis curvas, de ser latina y de la persona que soy.

¿Cómo fue el trabajo en War Dogs?

Fue también un proceso muy divertido y muy fácil para mí porque Todd Philips es un director muy inteligente que sabe cómo conectar con el público, que domina mucho el ritmo sobre todo en comedia. Siempre tiene las escenas muy claras, sabe lo que va hacer, como la quiere empezar, como la quiere terminar, entonces me sentí muy segura. War Dogs fue la primera película que hice totalmente, 100 %, en inglés y yo tenía un poquito de presión por hacerlo bien, con que se me entendiera, por estar pensando en el acento no perder en la actuación, mantener ese balance y defenderme lo mejor posible. Me sentí muy cómoda con Miles Teller con quien tuve la mayoría de las escenas. Miles es muy buen compañero, en el set había muy linda energía  y me encantó rodar en Miami, creo que era mi primera o segunda vez en la ciudad, la pase muy bien.

Cuando vivías en España si alguien te hubiera profetizado: “vas a trabajar con Harrison Ford, Robert De Niro y Keanu Reeves”, que hubieras dicho?

¡Que no! ¡Me hubiese reído, sencillamente, como ahora! Y hubiera dicho que no. A mí en general no me gusta crearme muchas expectativas del futuro. A mí me gusta ir despacio. Mi papá siempre me decía “vista larga y pasos cortos”. Vivo el momento y disfruto las cosas que están pasando, me enfoco en el trabajo que estoy haciendo. Por supuesto que para mí es increíble haber podido trabajar con Keanu o con Robert De Niro y ahora con Harrison Ford y Ryan Gosling. Es maravilloso

¿Te pellizcas o llega un momento en que es trabajo?         

¡Me pellizco, claro que me pellizco! ¡Me pellizco muchas veces, por supuesto!

¿Puedes contarme algo de Blade Runner o te han advertido que te matarán si  cuetas algo?

Estoy amenazada pero te puedo contar que estamos en pleno rodaje, todo está yendo de maravillas, Denis (Villeneuve), el director, es un genio. Me apasiona trabajar con él, cada día es un regalo estar en el set con él y ver cómo trabaja, como crea, cómo va saliendo esta película. Yo creo que va a ser sensacional. No creo que haya otro director actualmente que pueda estar haciendo esta película y Ryan es una de las personas más dulces. Buen compañero y gracioso, realmente es un regalo.