Andrés Parra: "Si no fuera actor sería actriz"

by Gabriel Lerman June 12, 2020
Actor Andrés Parra

Se ha ganado justamente el calificativo de camaleón, simplemente porque logró transformarse en Pablo Escobar en lo que muchos califican como la mejor interpretación que se ha hecho del narcotraficante colombiano, y luego hizo otro tanto con Hugo Chávez, el polémico presidente venezolano. Ahora Andrés Parra se ha convertido en Sergio Jadue, el dirigente del fútbol chileno que estuvo involucrado en el FIFAgate y cuya historia retrata El presidente, la nueva serie de Amazon Prime que ha creado el ganador del Globo de Oro Armando Bó. El gran actor colombiano da allí una clase de actuación con un acento chileno impecable y un gran manejo de la comedia, junto a un gran elenco latinoamericano integrado por las mexicanas Karla Souza y Paulina Gaitán, el chileno Luis Gnecco y los argentinos Luis Margani y Federico Liss.

Me da la sensación que como actor te gustan los grandes desafíos: primero te metiste en la piel de Pablo Escobar, después te transformaste en Hugo Chávez y ahora te convertiste en un chileno que todo Chile conoce. ¿Es así, buscas los desafíos o todo ha sido casualidad?

Yo creo que empezó siendo casualidad, simplemente fueron llegando y después me di cuenta que me encuentro muy cómodo en ese tipo de proyectos. Curiosamente es donde me siento más seguro y más tranquilo y también he aceptado personajes de la ficción pero, si me preguntas, creo que estoy más cómodo en este tipo de personajes, soy un poco irresponsable en ese sentido.

¿Pero qué es lo que te lleva a esos papeles?

He tenido mucha suerte en ese sentido, me han dado unos votos de confianza que yo he tratado de asumir de la manera más responsable y comprometida posible y creo que con los años van dándose cuenta que al final tú vas a tratar de hacer lo mejor posible por acercarte a las expectativas que tiene el proyecto, el productor o el director. Creo que han sido votos de confianza que yo, y lo digo con mucha humildad, he querido y he sabido aprovechar. Siempre trato de preparar mis personajes como si fuera la última oportunidad que tengo para trabajar.

Este es el segundo proyecto que haces con Chile ¿no es cierto? Habías hecho algo con Benjamín Vicuña…

Sí, habíamos hecho un personaje de ficción en una serie y este proyecto llegó a mis manos 5 años después de haber estado en Chile. En principio me hablaron simplemente de un thriller deportivo, lo que ya me llamó mucho la atención, yo no soy muy futbolero pero el tema, desde el punto de vista interpretativo y la experiencia de filmación, me parecía muy divertido. Filmar en un estadio y que pudiéramos imitar la final de un mundial de fútbol me parecía muy entretenido.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de la historia real?

Ha sido una revelación para mí la serie pero me sorprendió como un organismo como la Conmebol fuera tan poderoso y que hubieran utilizado a Paraguay para hacer una especie de Estado dentro del Estado, como un Vaticano, eso para mí fue de los descubrimientos más aberrantes digamos, como que de verdad se burlan de nosotros de una manera que les da exactamente lo mismo. Era una catedral de la impunidad ese edificio.

A scene from "El Presidente", Amazon series, 2020

Una escena de El Presidente.

amazon prime

 

Me imagino que no has tenido ningún contacto con Sergio Jadue, el personaje que interpretas, pero si pudieras hablar con él, ¿qué pregunta le harías?

Efectivamente no hablé con él. Nunca tuve un acercamiento con Jadue ni con nadie de su familia y creo que le preguntaría si vio la serie y qué le pareció. Hablando seriamente le diría si en este punto de la vida se arrepiente de no haber reculado en el momento en que pudo haberlo hecho, cuando tuvo dos caminos: renunciar o efectivamente entrar en el juego corrupto que le propone, en nuestra serie, Julio Grondona y cómo funciona la organización. Si hoy en día cambiaría esa decisión, regresando a su casa y contándole a sus hijos y a su esposa lo que le habían propuesto diciéndoles: “Yo no soy capaz de hacer eso, voy a seguir mi vida normal”. Tal vez eso le consultaría.

¿Qué es lo que te aporta a ti como actor trabajar con gente de otros países que viene con otra formación, como Paulina Gaitán o Karla Souza?

Aprendes un montón porque es maravilloso estar en un set de grabación y tener 8 nacionalidades distintas, incluido el equipo, camarógrafos, técnicos, maquilladoras y vestuaristas, es muy enriquecedor. Yo creo que es algo que está logrando Latinoamérica que me parece muy interesante, poder juntar talentos de tantos países y unirlos en un solo proyecto, sin darle tanta importancia al acento o al lugar de origen. Hay como una libertad creativa que está dando como resultado proyectos de una calidad muy especial porque es el esfuerzo de muchos países trabajando en conjunto. Se están creando como pequeñas selecciones y eso es muy bonito, te da la oportunidad de sentarte con actores que admirabas mucho y poder trabajar con ellos. Yo estoy muy agradecido con la vida porque me tocó un momento de la televisión muy particular y muy especial.

¿Por qué crees que esto no pasaba? Porque digamos que los actores anglosajones tienen una larga tradición donde los ingleses hacen de estadounidenses y viceversa y los australianos vienen a trabajar aquí pero por alguna razón esto de hablar con acentos que no te pertenecen es como algo bastante nuevo entre nosotros.

Sí, es nuevo, antes nadie se lo imaginaba, no pasaba por la cabeza de los productores. Creo que tenía que ver un poco con el tipo de televisión que hacíamos en Latinoamérica que eran telenovelas o melodramas, donde al espectador hay que hablarle de una manera muy didáctica porque por lo general el público de telenovelas siempre está en otra cosa. Creo que esto tiene que ver con este auge de las plataformas donde entramos en una libertad creativa casi absoluta, ya no nos detenemos en detalles porque la historia tiene mucho más, la producción tiene mucho más peso y si haces una serie y la gente se queda en el acento eso quiere decir que no era lo suficientemente poderosa. Deberías poder pasar por allí sin ningún tipo de problemas.

Yo me quiero imaginar cómo debe haber sido el detrás de escena cada vez que tú tenías diálogos con Luis Gnecco, porque él hacía el acento de Medellín y tú el chileno. ¿No sé mareaban? ¿No se corregían? ¿Cómo fue la cosa ahí?

Eso fue muy divertido porque de verdad los dos decíamos “Pero ¿qué es lo que está pasando, yo por qué estoy aquí de chileno y usted está de colombiano?”. Nos ayudábamos todo el tiempo, él siempre que tenía una duda se acercaba y me preguntaba: “Andrés ¿esto sí lo diríamos o no?”, y yo trataba de darle una mano lo mejor posible sin tampoco atormentarlo o estar encima y él junto a todo el equipo hacían lo propio conmigo. Luis es de esos actores que yo ya había visto y fue muy chévere conocerlo, ver cómo trabaja y colaborar mutuamente con él todo el tiempo fue muy bonito.

Hace unos años te hicieron una gran oferta para volver a hacer de Escobar en Narcos y Paulina Gaitán habría trabajado contigo haciendo de tu mujer, papel que interpretó finalmente al lado de Wagner Moura. ¿Hablaste de eso con ella?

Lo hablamos mucho porque se creó un mito alrededor de Narcos que fue justamente eso, que me habían ofrecido hacer de Pablo Escobar y en realidad me ofrecieron un personaje del Cartel de Cali, yo no lo acepté y después me propusieron hacer de César Gaviria y también dije que no y la razón fue muy sencilla: yo termino de hacer a Escobar y me doy cuenta que hay una avalancha de propuestas para continuar haciendo ese papel o proyectos relacionados con el narcotráfico. Me senté con mi agente y estuvimos de acuerdo en desligarnos absolutamente de los personajes de narcotraficantes, ya no podía seguir con nada que tuviera que ver con ese tema. Lo hablé con mi esposa y quedó clarísimo que era una decisión tomada. Pasó el tiempo y de repente apareció Netflix que tenían un proyecto para el cual me querían convocar, ¿cómo se llamaba la serie? Narcos. No podía estar en una producción que se titulaba Narcos, lo conversamos, y finalmente me hice a un lado pero nunca me arrepentí. Al principio pasé noches desvelado con un poco de gastritis pensando si estaba haciendo una estupidez, si estaba pecando de soberbio pero hoy en día lo agradezco porque logré un poco lo que yo quería que era desmarcarme de esos personajes y demostrarme a mí mismo que podía hacer otras cosas. No quería condenarme a hacer de narco el resto de mi vida por muy jugosa que fuera la oferta.

Mirando hacia atrás, ¿cuál es tu relación hoy con aquel proyecto de Pablo Escobar?

Yo estoy muy agradecido con esa serie y con ese personaje. Fue un proyecto muy duro que no lo recuerdo con mucha nostalgia porque lo sufrí mucho. A nivel de intensidad de trabajo. Es un trabajo que yo realmente quiero mucho, que respeto muchísimo y con el que tengo una relación de mucha distancia pero no porque lo desprecie o porque no lo quiera recordar. Siento que cuando se logra algo tan bonito con el público a mí me gusta dejarlo ahí, cuidarlo, no manosearlo. A mí me piden, a cada rato, saludos como si fuera Pablo Escobar, que les hable como él, que les envíe un audio amenazando de muerte, la gente que está loca ¿no?: “Mi mamá cumple años, dile que le vas a matar el papá, la mamá, el tío, el abuelo…”, y no lo hago porque creo que decir eso es un tema delicado en este país. La serie a pesar que fue un éxito también levantó mucha ampolla. Creo que hay personajes que es mejor dejarlos en el congelador, ahí guardados, que se sigan añejando y no manosearlos. No lo quiero convertir en una caricatura que va a un talk show disfrazado o a una entrevista con la peluca puesta. Fue tan especial para mí que yo le guardo un respeto y un agradecimiento enorme no solamente por lo que le pasó a mi carrera sino porque también a mí como persona me quitó la venda de los ojos frente a los problemas políticos, sociales y económicos de Colombia, me quitó una ingenuidad que yo tenía y me dio la posibilidad de tener una comprensión mucho más amplia de lo que es mi país hoy en día y de donde vivimos. Yo a esos dos personajes, el de Escobar y el de Hugo Chávez, les debo mucho cariño porque, no sé si lo sabes, pero además uno me regaló el récord de mayor rating y el otro el del peor.

Dijiste que querías interpretar a Escobar y se te dió. Luego dijiste que querías hacer de Chávez y te llamaron para hacer de él ¿cuáles son los deseos de Andrés Parra en este momento?

Yo lo tengo muy claro, quiero seguir consolidándome como un actor importante, ese es realmente mi único anhelo, lograr ser un artista respetado es lo que a mí me ha movido siempre en mi vida. No sé dónde, ese camino no lo tengo tan claro o cómo logro demostrar eso, que me asocien como alguien serio, que siente un amor real por el oficio porque yo no hubiera podido ser otra cosa en mi vida, eso lo pongo en mi Instagram: “Si no fuera actor sería actriz”, al final es eso, quiero seguir actuando y tener la posibilidad de seguir aprovechando las oportunidades que se me den independientemente de si es Hollywood o no. Yo me dejo llevar, tratando de no perder el norte y estar tranquilo en mi proceso.