Andy Muschietti: "Todo tiene un final"

by Gabriel Lerman September 18, 2019
Director Andy Muschietti

eamonn m. mccomack/getty images

Su tercera película, It: Chapter Two, lleva dos semanas al tope de la taquilla y ha recaudado a nivel global 322 millones de dólares, lo cual lo coloca en un lugar muy especial: Andy Muschietti es indiscutiblemente uno de los directores más exitosos del momento. Sin embargo, tal como nos lo comenta en esta entrevista, el realizador argentino que pasó 15 años trabajando en Barcelona no le presta tanta atención a la respuesta comercial como a la libertad que le da su efectividad, algo que se puede apreciar en la escena en la que Stephen King mira a cámara mientras bebe de un mate con los colores del club de fútbol de Andy, Independiente de Avellaneda.

¿Qué es lo que se siente después de que la película se estrena y otra vez rompe la taquilla?

Una gran felicidad sobre todo porque veo a los fans muy contentos, impactados por todos los efectos emocionales que tiene la película, además del terror y es la única gratificación realmente emocional que tengo. Después está todo el tema del éxito comercial pero eso es como que lo siento en otro nivel. Psara mí lo más importante es que a la gente le gustó la película y que sienten que le hace justicia al libro. La mayoría entiende muy bien todas las licencias que nos tomamos. Creo que cuando tomás decisiones así corres el riesgo de que mucha gente no lo entienda o crea que te fuiste para un lado que no estaba bien. Yo estoy muy contento con la película en general. Me parece que se hizo un poco más de justicia a la historia original en cuanto al tamaño que tiene, a la escala, y eso tiene que ver con que tuve más recursos.

¿Este es el mejor momento de todo el proceso o es agridulce porque a la vez estás dejando ir algo con lo que compartiste 5 años?

Es difícil. Son sentimientos encontrados definitivamente. Es agridulce porque yo viví los últimos 5 años en este mundo y había siempre algo que me estimulaba que era el hecho de decir: “vamos a hacer esto para conseguir el efecto, para completar la historia”, y ahora se acabó. Ese era el plan, todo tiene un final. Hace 5 años dijimos "vamos a hacer una película", ya tenemos la segunda y ahora todo esto se terminó entonces si es agridulce, sobre todo por los Losers, por los personajes. Esta historia tiene la oportunidad en el futuro de ser expandida, de ver qué pasó con Pennywise en el pasado. Nada oficial ni concreto pero tiene una cosmología que es la base de la historia que Stephen King cuenta que es muy rica, Pennywise está entre nosotros desde hace un millón de años. Interactúa con humanos hace 500 y vuelve cada 27 entonces desde el punto de vista creativo puedes hacer muchas historias pero los Losers ya no van a aparecer más, pero bueno, es parte del acuerdo y parte de lo que hace que estas dos películas sean especiales.

Hiciste 3 películas que batieron récord de taquilla y supiste bajarte a tiempo de otra que fracasó. ¿En qué lugar te pone en Hollywood este récord?

La verdad es que no me paso demasiado tiempo pensando en eso, en qué posición estoy en el ranking de directores de Hollywood. Más bien lo que me ocupa los pensamientos es cuál es la próxima película que voy a hacer. Ssi voy a hacer una más grande o una más chica y más personal, si vale la pena seguir desarrollando la relación con el estudio, esas son las cosas que más me ocupan pero cuanto más corporativa o industrial se pone la cosa menos pienso en eso, porque nunca pensé en eso, yo no soy así. Empecé a hacer películas siendo relativamente mayor entonces no soy una persona que estoy pensando en temas de la industria en general.

Pero supongo que lo que sí disfrutaste fue de poder hacer la escena con Stephen King y el mate de Independiente y que el estudio te lo permitiera porque estás en un momento en el que confían ciegamente en ti...

¡Sí, totalmente! New Line y Warner Bros fueron muy permisivos conmigo, con buena razón quizás porque la primera película fue exitosa. Es como que ellos compraron mi visión y a partir de ahí me dejaron hace. Obviamente te dan notas todo el tiempo pero no son notas agresivas. Obviamente que estaban enterados del momento de Stephen King pero cuando estás ahí en el set no tenés un ejecutivo atrás tuyo juzgando cada cosa que hacés. De hecho creo que esos días me parece que no había nadie y eso lo aprecio mucho porque lo del mate no son cosas que el estudio te va a decir como “¿qué es ese mate?”. En cambio cuando uno hace publicidad es muy distinto, tenés al cliente y a la agencia atrás que te van marcando cosas. Acá son mucho más permisivos y creo que confiaron en mí y en todas las cosas que yo podía haber hecho. Es un tema de confianza. Realmente fue genial porque tuve la libertad de hacer cosas, por eso llevé el mate de Independiente y la escena cambió completamente ese día. La escena de Stephen King estaba escrita distinta, era un poco más aburrida, no estaba lo del tartamudeo, no estaba lo de Stephen diciendo palabras que empiezan con b. Lo que compró el estudio fue eso. Mi libertad de crear en el momento también porque ellos saben que yo trabajo así.

On set of "It Chapter Two"

Filmando It Chapter Two.

warner bros.

 

¿Cómo fue hacer esa escena juntando a tus tres amores, Stephen King, Independiente y el mate?

Fue divertido. La verdad es que yo no tomo mate y en mi familia nunca se tomó, sólo de vez en cuando con amigos, pero una fan me regaló el mate de Independiente hace 2 años y lo tuve siempre arriba en un estante en la cocina y cuando llegó el momento dije “vamos a hacerle un pequeño homenaje a esto”, y lo puse en la película. Son esos pequeños gestos que tienen un efecto devastador porque una película se queda en la eternidad. Yo no soy un tipo súper futbolero ni nada, pero Independiente siempre estuvo en mi familia y mi viejo me llevaba a la cancha y lo tengo en el corazón, asi que fue muy divertido pero raro, como tenía la libertad total dije “Esto va a ser divertido".

¿Y que le explicaste a Stephen King, de qué era eso y por qué tenía que chupar ese palito metálico?

El tipo entendió muy rápido. Le expliqué que era algo que tomamos allá en Argentina, que era como una infusión, casi como un té, que no se preocupara y no tuvo ninguna reserva. La estaba pasando bien, se entusiasmó con la escena y con todos los detalles que él tenía alrededor, su vestuario, salvo por la camiseta de Neil Young que cuando se la llevamos le dijo a la gente de vestuario "a mí no me gusta Neil Young, nunca me gustó", a pesar de que el libro está lleno de citas de canciones de Neil Young. Pero el tipo estaba entregado. La pasó muy bien y se entusiasmó mucho con el hecho de que estábamos creando en el momento, se enganchó mucho con eso porque él es un escritor y creo que aprecia mucho los impulsos creativos espontáneos, la verdad que fue un juego y nunca sentí esa rigidez que uno tiene cuando estás hablando con una persona que es un héroe para vos o que admirás muchísimo. Es un tipo muy relajado y muy gracioso.

El niño o el adolescente que todos llevamos dentro estaría enloquecido de que estabas con él, algo que me imagino que jamás te imaginaste en tu vida, que ibas a estar filmando una película con Stephen King

No, jamás. De todas maneras en ese momento cuando estás en el día 61 de la película estás en una dinámica que es medio como estar en el medio de una maratón. Estás enchufadísimo, muy focalizado, a pesar de que el cansancio te va como apagando ciertos sistemas, la mente está muy enchufada y casi como un mecanismo de defensa te bloquea esas cosas que normalmente te causarían parálisis, perdés el miedo completamente. El primer día de rodaje y la primera noche estás hecho una bola de nervios. Ya cuando vas al segundo día estás corriendo una maratón, ese mecanismo se pone en marcha, creo que es algo instintivo, natural, por eso filmar con Stephen fue casi como hablar con un actor de reparto, esos que vienen por día, con total respeto, en el momento no pesó eso de “este tipo es un prócer”, sobre todo por él también porque es súper amable y entregado.    

¿En qué medida tus años en Barcelona haciendo publicidad tienen que ver con el director que eres hoy haciendo estas películas?

Yo hice publicidad durante 15 años y el entrenamiento que te da hacer publicidad es muy valioso. Hay cosas que ya las hacés medio de taquito y que las tenés súper incorporadas. Todo el aspecto de como moverte en el set ya sabes cómo funciona. No te tienen que explicar. Sabes cómo tenés que hablarle a los actores. La publicidad fue un entrenamiento increíble y obviamente hay diferencias. Las publicidades son 30 segundos pero después de hacer publicidad hice un par de cortos, hice Mamá, el corto, y después hice la película, Mamá. Después hice otro corto que no lo vio nadie porque hecho para apoyar un proyecto de serie que nunca salió pero que está buenísimo. Ese fue mi reencuentro después de un par de años de no filmar. Creo que después de Mamá hice un par de comerciales y después este corto, en el que me reencontré con Checco Varese, el director de fotografía de It 2, y la pasamos muy bien. Tenés que mantener el entrenamiento porque sino todo lo que sabés se te va yendo. Es lo mismo que ser un futbolista. Si aflojás por un tiempo perdés. A pesar de todo ese entrenamiento que me dieron la publicidad y los cortos no hay nada que complete más la experiencia de aprendizaje que editar, nunca estás más fino que después de editar una película.

Guillermo del Toro te abrió las puertas de Hollywood de una manera fantástica pero a lo mejor tu carrera hubiera tenido que empezar en el cine español, ¿qué piensas que hubiera pasado si ese hubiera sido el camino para ti?    

Yo creo que hubiera hecho Mamá porque de hecho cuando Guillermo me llamó estábamos empezando a armar algo con una productora de Madrid, estábamos muy al comienzo del desarrollo. Yo creo que sí todo salía bien la hubiéramos hecho, hubiera sido una peli con menos presupuesto pero supongo que hubiera estado buena. Lo que me dijo Guillermo al principio fue “me gustaría ayudarte, la podemos hacer en español o en inglés pero si lo haces en español va a venir uno y va a hacer la remake en inglés", entonces fue ahí cuando decidimos hacerla en inglés directo y nos llevamos las palmas. Yo estaba muy enchufado en esa época porque era mi primera película y tenía un montón de fuerza e ideas pero supongo que hubiera sido una película decente, que quizás hubieran hecho una remake o me hubieran tratado de capturar como se dice acá, que es lo que pasa siempre cuando una película tiene prominencia. Enseguida tenés a un agente o un estudio o un manager que te trata de succionar dentro de la industria así que no sé, es difícil imaginarlo pero, quién te dice, tal vez hubiera terminado en el mismo lugar.