Antonio Banderas convierte Málaga en Broadway con su A Chorus Line

by Rocio Ayuso November 27, 2019
Antonio Banderas on stage , A Chorus Line, Malaga, Spain, 2019

Lo que Antonio Banderas sigue, lo consigue. Se labró una carrera cinematográfica en España, parte junto a Pedro Almodóvar de esa llamada “movida” cultural que sacudió la península ibérica tras la muerte del dictador. Su salto a Hollywood le convirtió en un Zorro que será recordado por generaciones venideras. Eso los que no oigan en él a ese gato con botas al que dio su voz. El malagueño cuatro veces candidato al Globo de Oro también logró otro de sus sueños trabajando en Broadway al frente de Nine. Pero el ganador del Goya de honor a toda su carrera, la máxima distinción del cine en España, todavía tenía una espinita: la de ser profeta en su tierra. Esa es la espina que se acaba de quitar con el estreno de A Chorus Line, producción española réplica de uno de los hitos de los musicales de Broadway ahora traducida al castellano y que él mismo protagoniza y dirige (con el asesoramiento de la bailarina Baayork Lee). Obra con la que abre sus puertas el Teatro Soho Caixabank, un proyecto escénico que el actor ha impulsado en Málaga, su lugar de nacimiento y ciudad de la que se diría que tiene carné de socio.

Banderas llevaba años hablando de este sueño, llevar un Broadway genuino a su terruño, dar oportunidades a los espectadores y a los artistas en su propia tierra. Y finalmente ha cumplido su promesa. Como recordó a su paso por el Festival de Toronto, además de su lugar de nacimiento, Málaga es una ciudad que en las últimas décadas ha hecho una apuesta muy importante por la cultura. Esta apuesta arrancó con un proyecto de urbanismo que cerró el centro al tráfico rodado y construyó una ciudad humana donde el peatón es el que manda, lo que cambió la fisonomía cultural de la ciudad. Eso atrajo a creadores culturales como el Museo George Pompidou, el de San Petesburgo y la Thyssen, así como el Museo Picasso y el Centro de Arte Contemporáneo. “Y un festival de cine que comenzó siendo un festival de cine español y que ahora es en español y que se ha convertido en uno de los mercados más importantes para lanzar películas en español en el mercado europeo”, se deshizo en halagos sobre el Festival de Málaga.

Pero ahora le tocaba a él. “Había que pasar a la acción”, subrayó. Por eso compró un teatro que ha rehecho de arriba abajo dándole la mejor visibilidad y acústica posible. Un espacio escénico que está unido en este proyecto a una escuela con un segundo teatro donde también se imparten clases de danza y música. Todo ello para dar oportunidades y realce a la ciudad de Málaga. “Soy un malagueño profesional”, resumió sobre su hazaña.

El logro le ha dejado en los huesos pero henchido de orgullo. Como confesó tras el estreno no puede estar más feliz con su forma física ya que el Antonio Banderas que se acerca a los 60 años pesa ahora lo mismo que pesaba a los 20. No es de extrañar cuando es el primero que sale al escenario a darlo todo tras dos horas de entrenamiento diario a golpe de batería. Sabe que no es solo el más viejo de su cuadro escénico de 26 intérpretes sino el actor de más edad que ha interpretado el papel de Zach, ese que Michael Douglas hizo suyo en la versión cinematográfica que dirigió Richard Attenborough en 1985. En la obra, centrada en un grupo de aspirantes a un cuerpo de baile, Banderas sale poco a escena, aunque su Zach se prodiga un poco más que el original. Tanto la crítica como el público ha apoyado esta producción que tiene el cartel de “no hay localidades” incluso antes de abrir las puertas del nuevo teatro. Y aunque aún se están ultimando los planes, Banderas ya habla de una gira de dos años que llevará A Chorus Line por diferentes localidades españolas y hasta existe la posibilidad de que pueda acabar en Broadway en español. Otro de esos sueños que el actor tiene en la cabeza y que conociéndole llevará a la práctica.

Este es uno de los mejores años en la carrera de esta estrella que se metió a la interpretación tras ver truncados sus ambiciones como futbolista. En el Festival de Cannes recibió el premio como mejor actor por su trabajo en Dolor y Gloria, su última colaboración con Pedro Almodóvar. Además, también volvió a trabajar este año con otro de sus directores fetiches, Steven Soderbergh, en The Laundromat. Y para el próximo año el intérprete cuenta con cuatro nuevos estrenos entre los que está una nueva versión de Doolittle. Pero las tablas le siguen llamando. Y todavía más su Málaga natal. En su mente está la idea de poner en marcha otra producción musical en la que participe como actor y director. Pero aún más le interesa ofrecer oportunidades a aquellos malagueños que como él, como el chaval que fue José Antonio Domínguez Banderas, quieran dedicarse a las artes escénicas y no sepan por dónde empezar. Para que no se tengan que ir tan lejos como lo hizo él. Una perfecta meta obra en la que, al igual que Zach está buscando en la ficción del teatro a los próximos elegidos para la gloria, Banderas está ofreciendo desde su teatro una puerta al otro Broadway a esos que ahora comienzan.