Antonio Banderas, nominado a Mejor actor dramático, “Dolor y gloria”

by Rocio Ayuso December 29, 2019
Actor Antonio Banderas, Golden Globe nominee

jorge guerrero/getty images

Con Antonio Banderas no existen fronteras. Eso lo dejó claro hace años este malagueño de cuna cuando tras una gran carrera en España principalmente a las órdenes de Pedro Almodóvar dio el salto a Hollywood y su nombre caló hondo, como nunca ante los había hecho el de ninguna otra estrella española. Actor de cine, también ha trabajado en teatro, ha sabido dirigir contando con el respaldo de la crítica, ha triunfado en Broadway con un musical como Nine y como productor sus incursiones van más allá de la imagen real al campo de la animación y del teatro, siempre buscando nuevas oportunidades no solo para él sino para el resto de la comunidad artística a la que sigue abriendo puertas. ¡No son pocos los actores de Hollywood que le envidian ahora por sus incursiones en el mundo de la moda!

Pero las últimas muestras de apoyo y admiración le han vuelto a llegar de la mano de su amigo y realizador Pedro Almodóvar junto al que trabajó en Dolor y gloria, filme que le ha conseguido su nueva candidatura al Globo de Oro. Se trata de su quinta nominación. Anteriormente optó a este premio como mejor actor en una comedia o musical por Evita (1996) y con The Mask of Zorro (1998). También defendió la candidatura como Mejor actor en una miniserie con And Starring Pancho Villa as Himself (2003) y con Picasso (2017).

Pero con Dolor y gloria es diferente. Christian Bale (Ford v Ferrari), Adam Driver (Marriage Story), Joaquin Phoenix (Joker) y Jonathan Pryce (The Two Popes), sus contendientes en esta categoría, lo hacen en inglés. Banderas es de los pocos actores en la historia de los Globos de Oro que defiende la nominación de Mejor actor dramático en su lengua materna, el castellano.

“El verdadero reto fue interpretar a una persona que existe”, admitió el intérprete a la HFPA de una hazaña acometida anteriormente con éxito desde el Che pasando por Picasso. “Pero cuando esa persona encima es tu amigo es aún más extraordinario por no recordar eso de que además esa persona que estás interpretando está justo ahí, detrás de la cámara”, insistió yendo aún más lejos. En Dolor y gloria Banderas es algo más que el alter ego de Almodóvar. El malagueño se convierte en el mismísimo realizador manchego en una de las obras más personales y autobiográficas que Almodóvar ha dirigido hasta la fecha. Un trabajo que como dicen en España ha venido con el pan debajo del brazo porque a pesar de todas sus dificultades o precisamente por ellas Dolor y gloria le consiguió a Banderas el premio al Mejor actor en el Festival de Cannes.

No todo han sido rositas en los últimos años para este actor al borde de los 60. El malagueño de carné que no se pierde una procesión de Semana Santa en su ciudad y que defiende a ultranza al Málaga club de fútbol sufrió hace cerca de tres años un ataque al corazón que no le dejó secuelas pero por el que se tuvo que someter a una intervención quirúrgica. Una experiencia que según ha contado en diferentes entrevistas le cambió la vida. “No hay nada como eso para darte cuenta de las cosas importantes. Cómo intentas respirar y alejar el sentimiento de que eso es todo para resistir hasta que llegue la ambulancia. Un momento en el que ves que no son el dinero ni las cosas materiales las que importan sino la satisfacción de la noche de estreno”, detalló a la asociación.

Por eso lo que ni el infarto pudo cambiar fueron las ganas de seguir superando nuevos retos, personales y profesionales, y sobre todo de seguir cumpliendo sus sueños. Como el de construir su propio teatro en Málaga y poner en escena una obra que dirige y encabeza estos días a la altura del más puro Broadway. Antonio todavía recuerda que su madre habría querido para él un trabajo seguro, en un banco, con un mes de vacaciones, los fines de semana libres, una buena esposa y un niño y una niña como nietos. A cambio les dio una carrera como actor en España y en el extranjero a la que dedica toda su vida, y una nieta, Maria Estella, fruto de su matrimonio con su segunda esposa, Melanie Griffith, de quien se separó pero de forma amigable. Quizá por eso tanto su padre, José Domínguez Prieto, como su madre, Ana Bandera Gallego, tienen esa última sonrisa de felicidad en el mural de su teatro malagueño, disfrutando incluso después de muertos de los frutos de un hombre como José Antonio Domínguez Bandera -más conocido como Antonio Banderas- que nunca conoció fronteras.