Antony Starr: "No quiero que sientan lástima por Homelander"

by Gabriel Lerman October 12, 2020
Actor Antony Starr

 Leon Bennett/Getty Images

En la pantalla es rubio con ojos azules y tiene una mirada penetrante, siempre vestido con su inmaculado traje de superhéroe con los colores de la bandera de EE.UU., desafiante y arrogante detrás de cámaras y sonriente y encantador ante la mirada pública. Es el perfecto Homelander en The Boys y sin dudas una de las varias razones por las que la serie creada por Eric Kripke se ha convertido en un éxito en Amazon. Pero en la vida real, Antony Starr, el actor de Nueva Zelanda que lo interpreta, es exactamente lo opuesto. En una habitación de hotel en Bulgaria, donde está filmando Cobweb junto a Lizzy Caplan, el ex protagonista de Banshee es sumamente humilde. Un gorro esconde su cabello y un gran par de anteojos borra todo parecido con el villano más odiado de la televisión en la actualidad. Con una extensa carrera en la pantalla chica que incluye series como American Gothic y Rush, además del programa que lo hizo conocido en su país, Outrageous Fortune, Starr (que, dicho sea de paso, es su apellido verdadero) podría estar encaminado hacia algo incluso más grande. Pero por ahora, está feliz donde está y disfruta del momento sin ser reconocido cuando no está vistiendo la capa.

Aunque Homelander sea el villano de la historia, hay algo de humanidad detrás de eso. ¿Cómo manejas el desafío de recibir todo ese odio del público, por un lado, pero por otro lado lograr que se compadezcan de ti?

No creo que sea tan complicado. Nadie va por el mundo haciendo lo que cree que está mal, todos hacen lo que creen que es lo correcto según su experiencia de vida y Homelander no es la excepción. Tenemos la suerte de tener un gran equipo de guionistas liderado por Eric Kripke, y a él simplemente no le interesan los personajes unidimensionales. Sería muy fácil convertirse en el típico archivillano de caricatura, pero también es muy limitado, no se puede hacer demasiado con eso. Lo interesante es descifrar todo el tiempo qué lo convirtió en la persona que es hoy, por qué es así, qué quiere hacer y por qué quiere hacerlo y cómo lo hará, cómo alcanzará sus objetivos. Y me parece que crear todo un universo y una experiencia y un pasado completo para el personaje realmente permite que surjan todas esas cosas.   

¿Cómo te conectas con él a nivel personal?

Siempre dicen que no hay que juzgar a tu personaje, pero es bastante difícil a veces no juzgarlo cuando permite que un avión lleno de pasajeros caiga en picada hacia el océano. Creo que evidentemente eso es un acto atroz. ¿Pero cómo se relaciona conmigo? No lo sé. Tal vez en un sentido. Sin dudas, hay una especie de fachada que yo construyo. Proyecto la idea de que todo está yendo mejor de lo que por lo general va a nivel interno e intento no agobiar a otras personas con mis problemas. Así que tal vez compartimos esa suerte de dualidad. Homelander crea una gran fachada, no creo que sea tan extremo en mi caso, pero tal vez eso sea algo que Homelander comparte con todo el mundo en realidad, porque en cierta medida todos tenemos un espacio público y uno privado.

Una de las cosas que el público disfruta de la serie es su irreverencia. No tiene límites.

Sí, no estamos restringidos por las mismas limitaciones que tienen las películas y series comunes sobre superhéroes, porque su moral rectora está muy definida, son muy rectos a nivel moral. Y aunque no hay ambigüedad moral en la serie, las personas buenas son buenas y las malas son malas y le pasan cosas malas a las personas malas, y hay sin dudas una sensación de moralidad en la serie, nuestro programa es para los adultos, no está orientado a una audiencia joven, así que podemos hacer otro tipo de cosas más arriesgadas, es como un parque de diversiones para los guionistas. Creo que lo explotan al máximo. Y también hacemos mucha improvisación. Una de las mejores líneas de diálogo de la serie fue algo que improvisó Jack Quaid. Es algo muy, muy vulgar, pero es solo un ejemplo de la atmósfera lúdica del set y la creatividad que existe en todos los niveles. No hay egos en el set y eso genera una verdadera confianza para asumir riesgos y no tener miedo a fracasar. Y eso me parece un lugar fantástico desde donde emprender cualquier tipo de tarea creativa.

No puedo imaginar lo que vivió Homelander cuando creció en un laboratorio, rodeado por científicos que lo vigilaban todo el tiempo. ¿Tienes que ir a ese lugar cuando interpretas al personaje o no hace falta?

Crecí en una buena familia, así que por supuesto es agradable solo tener que hacer la tarea e ir ensamblando todo con el mayor detalle posible mientras vas creando el pasado del personaje y luego investigar distintos trastornos psicológicos que podrían ser causados por eso e intentar recrearlos. Pero también hay una línea muy delgada entre poner en juego ese pasado y sobreactuarlo. No creo que Homelander sea un personaje que deba ser redimido. Y me parece bastante despreciable. Entonces, aunque quiero que la gente pueda entender al personaje y por qué es cómo es, no quiero que sientan lástima por él. De todos modos, siempre me atraen las series y películas que no le dicen al público cómo debe sentirse, sino que presentan un interrogante y dejan que la audiencia haga el trabajo y, si sienten algo, entonces que así sea, y si no lo sienten, pues todo bien también.  

A scene from season 2 of The Boys,2020

amazon studios

 

Como actor, ¿te gustaría experimentar el nivel de fama de Homelander o te sientes bien tal como estás?

Soy una persona muy privada, así que no tener mi vida personal bajo un microscopio es algo que funciona muy bien para mí. Supongo que la ironía para mí es que, para poder conseguir lo que quiero alcanzar a nivel laboral, ya que como todo el mundo tengo mis ambiciones, es inevitable tener que ceder algo de esa privacidad. Así que me encantaría poder trabajar en las cosas que quiero lograr sin tener que estar bajo ese microscopio, pero no sé cómo podría ser capaz de hacerlo. Ya veremos. Por el momento, todo está muy tranquilo. Para ser honesto, este momento es grandioso, ya que Homelander y yo... Uso lentes, nadie me reconoce. (Risas)

No te reconocería en una tienda.

Así es, exactamente. Y mi cabello está cortado de modo extraño para esta película que estoy haciendo. Pero además tengo cabello castaño y la gente identifica a Homelander como ese sujeto con el cabello rubio. Y soy muy distinto a eso en la vida real. Para ser honesto, sé que el resto del elenco está siendo mucho más reconocido en este momento, son mucho más visibles que yo. Así que para mí está todo bien por el momento.

Estaba mirando un fragmento del episodio de Xena en el que interpretaste a David y me preguntaba ¿cuáles eran los sueños de ese muchacho de 21 años?

Cuando miro hacia atrás veo que era solo un bebé y realmente no sabía nada. La verdad es que apenas sé lo que estoy haciendo ahora y sabía mucho menos en ese momento. Así que no tenía idea de lo que estaba haciendo en ese set, estaba perdido y se puede verlo en mi interpretación, es bastante espantosa. Pero no es que crecí soñando con ser actor, solo caí en esto por casualidad y de repente me encontré en el set de filmación de una película, en Xena, y corriendo por allí interpretando a David en una historia sobre David y Goliat. Y no entendía realmente qué estaba haciendo, no tenía ninguna ambición en cuanto a la actuación, solo fue algo que se dio. Y después viajé por el mundo durante algunos años. Sin dudas, fue una pequeña muestra de lo que vendría más adelante. Y luego de viajar por algunos años, decidí que tal vez tenía una oportunidad en esto, porque lo había disfrutado mucho y todo se desarrolló a partir de allí. Pero la verdad que llegué a ese papel por casualidad y creo que probablemente los productores y el director se preguntaban qué hacer conmigo cuando llegué al set. (Risas)

¿Pero cómo terminaste haciendo eso? ¿Cómo empezaste en la industria?

Estaba en un supermercado y alguien me preguntó si no me interesaba hacer comerciales y me dio una tarjeta. Y empecé a hacer comerciales de televisión cuando tenía 18 o 19 años. Empecé a tomar clases de actuación de medio tiempo, para conseguir mejores comerciales, y me interesaba mucho eso, era bastante divertido, lo disfrutaba. Y luego empecé a ir a audiciones, para papeles muy pequeños en una serie o una película de vez en cuando, y comencé a conseguir un papel como actor invitado en un episodio y todo empezó desde allí. No quería trabajar específicamente en la industria del cine, pero sabía que quería hacer algo creativo. No quiero usar un cliché, pero alguien me dijo una vez, y se puede aplicar a casi cualquier cosa, pero estaba hablando sobre la actuación y me dijo que la gente no encuentra a la actuación, sino que la actuación encuentra a la gente. Y tal vez yo soy una pequeña muestra de eso. Pero estoy feliz de estar donde estoy hoy, es fantástico.

¿Qué crees que dice sobre la industria de Nueva Zelanda el hecho de que en The Boys tanto tú como Karl Urban sean de ese país?

Creo que dice que los kiwis son increíbles. (Risas) La verdad es que conozco a Karl desde hace muchos años y siempre había querido trabajar con él. Es un gran actor, de algún modo empezamos juntos en la misma época y trabajando con las mismas personas. Y es fantástico tener a alguien en el set que hable del modo correcto y con el acento apropiado. Y también miramos rugby juntos. Así que disfruto mucho pasar tiempo con él. Además, Nueva Zelanda tiene una industria cinematográfica excelente, porque es pequeña y bastante frágil, pero tenemos un talento sumamente creativo allí y también muchos buenos técnicos. Por eso tantas películas internacionales van a filmar allí. Creo que Peter Jackson con Lord of the Rings de algún modo nos ubicó en el mapa, y eso fue alrededor de 1998, 1999, ¿no es así? Y fue creciendo desde ese entonces. Y ahora James Cameron  está filmando las películas de Avatar allí, la saga del Hobbit también se rodó allí, hay muchas películas que se hacen ahí. Y por buenas razones. Tenemos un talento fantástico y los equipos técnicos son excelentes. Es un lugar grandioso para que vengan rodajes de otras partes del mundo a trabajar con profesionales sumamente talentosos. Debo admitirlo, soy un kiwi orgulloso y es uno de los mejores países del mundo. En realidad es un lugar único y muy especial.

¿Qué tan extraño te resultó filmar la última escena de la temporada? ¿Fue la más delirante que has hecho para la serie?

(Risas) Empezaré con eso. Sí, fue la escena más delirante y tal vez haya sido la escena más alocada que haya hecho para cualquier serie a decir verdad. Quiero decir, he hecho algunas cosas bastante extrañas en esta serie, como usar ropa interior de mujer y golpearme a mí mismo en el episodio 4, que también fue bastante extraño. Pero esa escena sin dudas es impactante. Es muy extraña, es alocada y exagerada y, apenas la leí en el guión, apenas vi la escena, me pareció desgarradora. Para mí es muy triste, porque este personaje está tan torturado en su interior y tan perdido, humillado y débil y solo. E intenta con desesperación volver a un pensamiento, una idea y un punto en su vida en el que estaba en la primera temporada, en el que se sintió emancipado, donde empezó a darse cuenta de que podía hacer lo que quisiera. De hecho lo dijo: “Puedo hacer lo que quiera”, lo que fue un autodescubrimiento en muchos sentidos. Así que se trata de él intentando volver a ese lugar. Creo que mucha gente lo verá y pensará que es gracioso y alocado y extraño, pero con suerte verán que debajo de eso, es un hombre muy débil, triste y solo, intentando con desesperación volver a construirse a sí mismo, volver a alzarse. Pero, como dije antes, la gente puede decidir qué sentirá acerca de algo. Aunque no hay dudas de que fue un día extraño en el set. (Risas)