Arturo Cardelús: “Cada película es un nuevo principio”

by Rocio Ayuso August 20, 2019
Composer Arturo Cardelús

¿En qué se parecen Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Arturo Cardelús? Los tres de niños pasaron demasiado tiempo en hospitales y poco jugando con sus amigos en la calle. Coppola y Scorsese superaron la polio y el asma, respectivamente, convirtiéndose en dos de los mayores cineastas del mundo. Cardelús (Madrid, 1981) vive estos días su primer estreno en salas estadounidenses como el compositor de la banda sonora de Buñuel en el laberinto de las tortugas. El filme animado centrado en uno de los primeros trabajos del realizador español llega avalado por los dos galardones conseguidos en el Festival de Annecy, algo así como los Oscar de la animación. Uno de ellos fue para Cardelús, por su composición. Un triunfo que nunca habría logrado de no haberse vuelto un enamorado de la música cuando, de niño, estuvo a punto de perder la vista.

¿Cómo nace su amor por la música?

Todo empieza a los tres años cuando sufro un accidente grave en el ojo que me deja casi ciego. Me pasé años en la cama del hospital. Como no podía salir al patio a jugar porque corría peligro de perder el ojo descubrí una casete de mi padre de sinfonías de Beethoven y a partir de ahí me obsesioné con la música.

Una cosa es amor y otra es talento. ¿Cómo descubrió que lo suyo era componer?

A los 11 años le pedí a mis padres a que me apuntasen al conservatorio. Quería ser director de orquesta. ¡A lo grande! Pero empecé estudiando piano, muy metido en ello, pasando por diferentes escuelas, hasta que me di cuenta de que no me llenaba del todo y ahí fue cuando me fui a estudiar a la Berklee en Boston (EEUU). En Europa nos centramos más en la música como el arte pero si lo que quieres es dedicarte a la música de cine es mejor estudiar en EEUU.

¿Existen otras diferencias entre cómo se trabaja musicalmente en EEUU y en España?

Me gusta mucho lo bien que estructuran todo aquí. Los equipos están muy bien definidos y todo el mundo sabe lo que tiene que hacer. En España, será un cliché, pero siempre hay una persona que hace 50 trabajos. Aquí he aprendido a estructurar mejor mi trabajo.

¿Cómo lleva estos conocimientos a Buñuel en el laberinto de las tortugas?

Superando los mil momentos de pánico que se producen. Porque cuando te mandan una escena sin música lo normal en principio es bloquearte aunque luego va saliendo poco a poco. Es complicado porque cada película es un nuevo principio.

¿Dónde encontró las primeras notas de Buñuel?

Mantuve largas conversaciones con Salvador Simó, su director. No quería secciones largas de cuerda haciendo notas redondas, mantenidas, una cosa muy Hollywood. Desde el principio me dijo que quería un ensamble pequeño donde los instrumentos hablasen entre ellos. Lo primero fue encontrar el tema de Buñuel porque iba a ser el ADN de todo. El vals de Buñuel nos tomó un mes o mes y medio. Me leí su biografía “El último suspiro” y ya era fan de su obra de antes. Pero desde el principio Salva prohibió que le llamásemos Buñuel. Era una película sobre Luís y no sobre Buñuel. No nos íbamos a dejar intimidar. El tema del amigo vino en un día.

¿Y el de Las Hurdes?

En principio íbamos a hacer un tema de Las Hurdes, de la miseria y la pobreza. Pero de pronto un día se nos ocurrió que el tema de Buñuel, el primero que oyes, tiene unos pizzicatos y unos contrapuntos que tocados al piano le dan un aire superficial, del París de un surrealista que se cree el rey del mundo. Y se nos ocurrió pensar qué pasaría si cambiábamos la instrumentación. De ahí que el tema Laberinto lo toca un clarinete y suena diferente pero es el de Luis Buñuel adaptado a las Hurdes.

Hablando de imponer, la grabación tuvo lugar en los estudios de Abbey Road.

Llegué completamente nervioso una ahora antes. Teníamos nueve horas por delante en el estudio 2, el de la escalera donde grabaron los Beatles toda sus carrera. Para llegar allí tienes que pasar por un pasillo con fotos de Elton John, de los Beatles, de los Rolling, de todos los que han grabado allí. Y si ya te sientes pequeño, con ese paseo llegas encogido. Y encima estaban grabando en la sala una, la grande, “Star Wars: Solo”, de John Powell.   Fue un subidón pero también me sentí muy pequeño.

Este es su primer trabajo para un largo animado pero su nombre fue viral gracias al cortometraje In a Heartbeat, entre los 10 cortos más vistos en YouTube en 2017.

Dos estudiantes vieron otro de mis trabajos en The Answer, un corto que también se hizo viral, y me invitaron a participar. Un amigo me dijo que educadamente les dijera que no porque no iba a hacer nada para mi carrera pero vi los adjuntos y el tema y les acabé diciendo que sí. Cuando lo colgaron en YouTube en tres días tenían cuarenta millones de views y saltaron a la portada del New York Times. Lo más bonito del corto es que es la primera vez que se trata el tema gay con estilo de Disney. Eso es lo que conquistó a la gente, que es “super sweet”.

¿Cuáles son los ídolos de alguien que comenzó su carrera en el campo de la música clásica?

Beethoven, Bartók, Mozart. No soy muy original pero son los más grandes. Y en música de cine mi ídolo es Nino Rota y soy muy fan de Morricone y de Angelo Badalamenti.