Arturo Infante y María Isabel Díaz llevan el cine cubano a Toronto

by Gabriel Lerman September 13, 2018
A scene of The Extraordinary Life of Celeste Garcia

Una escena de El viaje extraordinario de Celeste García.

cortesia producciones de la 5ta avenida

Se los nota felices en la mesa del café Victor de Toronto, en donde han estado concediendo entrevistas para hablar de El viaje extraordinario de Celeste García, la única película cubana que se exhibe en el prestigioso festival de cine que tiene lugar en esta ciudad y que fue realizada como coproducción con Alemania. El film cuenta la historia de una maestra que debe ganarse la vida en el planetario de La Habana, y que cuando es elegida para participar de un primer contingente de cubanos que viajará para radicarse a otro planeta, invitados por los propios extraterrestres, debe dejar atrás todo lo que conoce. Arturo Infante, el guionista y director, ha comenzado su carrera como realizador con esta película, aunque ya ha escrito los guiones de La edad de la peseta de Pavel Giroud y El cayo de la muerte de Wolney Oliveira. En cuanto a María Isabel Díaz, se trata de una de las actrices más exitosas de la isla, quien tras protagonizar en su tierra Una novia para David de Orlando Rojas participó de numerosos programas televisivos además de trabajar asiduamente en el teatro. En 1986 se marchó a España, en donde ha filmado para Manuel Gutierrez Aragón, Javier Rebollo y el mismísimo Pedro Almodovar, para quien interpretó a la mejor amiga de Penélope Cruz en Volver.

Arturo, ¿cómo surgió la idea para este viaje tan especial de Celeste García?

Arturo Infante: Cuando me preguntan eso me da como trabajo contestar, porque fue algo tan natural y tan orgánico que he olvidado bien de dónde sale. Por un lado, me gusta mucho el cine de género, el cine fantástico, que fue con el que crecí yo. Allá en Cuba se pasaba mucho cine norteamericano aunque no creas, Los Goonies, Cocoon, E.T.… Y por otro lado yo creo que tengo una sensibilidad especial hacia lo femenino, porque me crié en una casa con muchas señoras, mi mamá, mi abuela, mi tía, las vecinas, con adornos y ese aprender del mundo a través de las voces femeninas me hizo muy sensible a eso y siempre estuve inclinado a escribir personajes femeninos. Esta era mi primera película, por lo que me tenía que sentir yo lo suficientemente cómodo, inspirado, para aguantar una carrera de 4 años por lo menos que es lo que se demora en hacer. Entonces Celeste tiene todo eso, confluyen en ella todas esas cosas personales que me son atractivas.

¿Cómo fue crear una historia fantástica sin tener los recursos que generalmente hacen falta para la ciencia ficción?

AI: Mira, la idea era precisamente hacer una historia fantástica de ciencia ficción pero en un nivel muy cotidiano, de muy el día a día en Cuba, y ese contraste, ese recurso del contraste entre lo extraordinario de la noticia y la forma en la que la gente lo toma o como se vive, era el recurso que era obvio que era la base de la comicidad, porque siempre me planteé hacer una ciencia ficción muy lugareña, cotidiana, que aceptamos como muy natural.

María, la película habla en definitiva de la necesidad de irse; y tú te fuiste. ¿En qué medida te conectaste con el viaje personal que esta mujer que un día decide hacer las maletas e irse a un lugar donde no sabe qué es lo que se va a encontrar? Porque me imagino que cuando tú te fuiste a España estarías tan perdida con respecto a lo que habría allí como Celeste con respecto a la galaxia donde la llevan.

María Isabel Díaz: Totalmente. Esencialmente yo creo que hay una búsqueda en Celeste que es la misma de cualquier ser humano, me parece a mí también, de encontrar la felicidad, la realización. A veces se encuentra, como bien viste al final de la película, en el mismo sitio de donde partió, y otras veces se encuentra afuera. Creo que este es un fenómeno que está pasando universalmente, la gente sale, vuela, se va, y hay un mundo que comprende absolutamente ir a lo desconocido, justo porque esto es desconocido no tiene idea de lo duro que puede ser, porque cuando uno tiene intención de marcharse, es porque cree que puede irle mejor. De ahí a que suceda, puede que sí, puede que no, pero lo que sí es seguro es que los principios siempre son muy difíciles. Creo que uno apuesta en el desconocimiento o por desesperación, por necesidad, o simplemente por aventura y entraña un riesgo tremendo que es lo que lo que vivimos todos los que hemos emigrado hacia otro lugar.

¿Cómo fue para ti volver a filmar en Cuba con una producción cubana?

MID: Después de que me fui a vivir a España hice Las noches de Constantinopla, una película que tenía parte de producción española, parte de producción cubana, y volví con otra película que es Frutas en el café, que era una producción independiente, pero hace muchos años, desde 2003 yo no había vuelto a Cuba trabajar. O sea, ha sido fuerte, y sobre todo con una película como ésta. Cuando leí el guión me fascinó contar esta historia, que es un poco la de muchas Celestes de Cuba y de muchas en el mundo, que además tiene la particularidad de que es una mujer de cierta edad y sin embargo se atreve a intentar, a irse de aventura, a salir hacia otro planeta. Y pues nada, para mí fue especial volver a mi planeta. Fue maravilloso porque dificultades en Cuba hay, sí las hay, para empezar el clima es algo que puede ir en contra de un rodaje, pero yo puedo decir que esta producción cuidó sobre todas las cosas el trabajo que yo estaba haciendo. Me facilitaron mucho las cosas, la pasé muy bien, me enamoré de este proyecto, lo disfrute a tope, y estoy muy contenta de que hayan pensado en mí para hacer esta película.

¿Y por qué pensaste que ella era tu Celeste?

AI: Bueno, porque Isabel como actriz aparte del talento, tiene una cualidad innata, aparece en escena y la gente siente una identificación con ella, genera empatía, es algo que tiene como persona, y eso era precisamente lo que necesitaba de Celeste como personaje, ya que era el que iba a dominar todo el guión. Tenía que dar el 100 por 100 de todas las escenas y necesitaba a alguien que de por sí fuera empático para la audiencia. Y ella tiene esa tristeza en la mirada que era perfecta para el personaje.

 

A scene from "The Extraordinary Life of Celeste Garcia"

Una escena de El viaje extraordinario de Celeste García.

producciones de la 5ta avenida

Esta es una historia de ciencia ficción, pero también es una película sobre el exilio.

AI. Claro que si uno habla de viaje en Cuba tiene que ver con el exilio, porque es una convención que está presente a lo largo de toda la cinematografía, y aunque esa no era mi motivación principal si la tenía muy presente, sabía que también iba a tener esa interpretación, así que tuve que jugar con eso. Pero yo prefería hablar de segundas oportunidades en la vida, de que uno siempre tiene esa capacidad de volver a empezar, de que nunca es muy tarde para emprender la búsqueda de la felicidad.

¿Cómo fue lo de convertirse en Celeste?

MID: Lo primero que hice fue comprarme un zapatico de señora. Celeste y yo tenemos muchas cosas en común. Lo primero, como tú apuntaste, fue haber tomado la decisión de salir a probar suerte en otro lugar, después, no compartimos mucha edad porque Celeste es un poquito mayor de lo que soy yo en la vida real, pero transformarme en Celeste fue un proceso orgánico, en la medida en que fui leyendo ese personaje pues fue pasando dentro de mí lo que yo iba a ser en ese personaje, una mujer maternal, que cuida de sus gente querida, que tiene aspiraciones, que quiere realizarse. Entonces ahí fui armando con todas estas carencias que ella tenía todo ese mundo cotidiano que ella vivía, y así fue saliendo Celeste, desde lo más cercano que puedo tener yo para aportárselo a ella.

¿Cuál es la situación del cine cubano en este momento?

AI: Podría estar mucho mejor, pero básicamente las dificultades del cine cubano pasan por lo económico. Como buscar fondos en nuestro país. Necesariamente hay que recurrir a otras fórmulas de financiación, coproducción o fondos internacionales. Y creo que esa también fue nuestra dificultad primera. De alguna forma también la comedia y de género no mandó a los fondos que uno puede aplicar, o quizás tienen una visión que hay en el mundo de lo que debe ser una película cubana, que es como más politizada, más social. Entonces la nuestra como que no encajaba bien.

¿Cómo ha sido la experiencia en el Festival de Toronto?

AI: El público ha sido muy cálido en la recepción, me he sentido muy cómodo con la presencia de la gente cuando se pasó la película, en el sentido de que yo dentro del público veía una conexión, la gente se reía con el humor. Porque es eso algo que a uno le preocupa que sea muy local, pero no, la gente ha reaccionado bien y se conectó, yo creo. Y al final hubo una sesión de preguntas y la gente permaneció ahí e hizo preguntas muy inteligentes, realmente veía que había empatía.

MID: Fue la primera vez que se proyectó. Era el estreno mundial y el público reaccionó como podría reaccionar el público en Cuba. Nos imaginamos que allí la gente se va a divertir muchísimo, pero a mí me llamó agradablemente la atención que reaccionaran tan bien. Y también fue una experiencia maravillosa que yo andaba por la calle y la gente asiduamente me decía “Enhorabuena”, “Congratulations”, o sea que vieron la película y la reconocen y reconocen que uno estuvo haciendo la película.

Maria Isabel, ¿Qué ganaste y qué perdiste cuando decidiste irte de Cuba?

MID: He ganado el conocer que todos los fondos se parecen. He ganado en sabiduría y en fuerza, he ganado experiencia. Creo que lo que más me puede doler de lo que he perdido es la incomunicación con los amigos. Llamar a Cuba es carísimo, no todo el mundo tiene acceso a internet, ahora está más socializado porque hay lugares donde se puede acceder. Entonces, el contacto con las personas que quiero, eso es lo que más dolor me ha causado, no estar participando cotidianamente en la vida de mis amigos y mi familia.

Arturo, ¿Si hay una posibilidad fuera de Cuba, te irías a otro lugar?

AI: A mí principalmente lo que me motiva es el trabajo, hacer películas, y donde quiera que lo pueda hacer y me sienta bien lo haría, no tengo ninguna atadura específica. Yo creo que la creatividad no tiene fronteras en el sentido en que uno puede ser creativo y lo puede hacer en cualquier lugar. No necesito solamente estar en Cuba y hacer historias cubanas.