Así habló el cambista (Uruguay/Argentina)

by Gabriel Lerman November 5, 2019
Scene from "The Moneychanger"

Scene from The Moneychanger

Hacer películas en Uruguay no es fácil. Después de todo, es un mercado de solo 3,4 millones de personas. El primer intento de hacer cine se remonta a 1900, cuando el productor catalán Félix Oliver hizo su primer cortometraje mudo, y la primera película, titulada Pervanche, es de 1920, pero aún así la realización cinematográfica fue esporádica durante muchos años. No fue hasta 2001, cuando Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella dirigieron 25 Watts, que el país empezó a construir una verdadera industria, aunque estuviera dedicada al cine independiente y en su mayoría fueron proyectos en coproducción con Argentina. Eso es lo que distingue a Así habló el cambista del resto de las películas uruguayas. Al ser un largometraje de época que abarca tres décadas de la vida de Humberto Brause (Daniel Hendler), requirió escenas urbanas ambientadas en los años '50, '60 y '70 y algunas recreaciones de la vida en Montevideo en esos tiempos, lo que equivale a un presupuesto que no es usual para este país. Por esa razón el experimentado director Federico Veiroj, cuyas películas previas fueron Belmonte, El apostol, La vida útil y Acné, tuvo que coproducir Así habló el cambista  junto a Argentina y Alemania.

Basada en la novela del mismo nombre escrita por Juan Enrique Gruber, la película comienza en la década del '50 cuando Brause es un hombre joven y ambicioso que empieza a trabajar bajo el ala del cambista Schwensteiger (Luis Machín), quien ha consolidado una reputación de honestidad en un país donde el cambio de divisas es clave. Humberto no solo se convierte en su empleado de mayor confianza, sino que después de que se enamora de su hija, Gudrun (Dolores Fonzi), también se vuelve su socio. La gran diferencia entre el mentor y el protegido es que mientras que Schwensteiger tiene valores morales, Brause no los posee, y por eso es capaz de hacer una fortuna en un mundo donde la corrupción en la política es flagrante. De todos modos, algunos cálculos errados lo obligarán a una complicada negociación con un turbio capitán argentino (el chileno Benjamín Vicuña) quién está detrás de una gran suma de dinero que los líderes de la guerrilla le dieron a Brause algún tiempo atrás.

En una entrevista con GoldenGlobes.com este año, Veiroj nos contó: " El mayor desafío te diría que ha sido mantener las ganas de hacerla con 7 años de tiempo desde que descubrí la novela hasta hoy. Desde el primer momento en que la empecé a leer dije “voy a hacer la película”, pero no era mi momento. Sabía que sería un proyecto enorme en cuanto a la producción y la dimensión del rodaje. Por suerte me acompañó en este recorrido Arauco Hernández, que escribió el guión y también fue el director de fotografía".

Y Hendler, el actor de cine más reconocido de Uruguay y quien también tiene una larga carrera en Argentina, habló con GoldenGlobes.com en el Festival de Cine de Toronto sobre el proceso de convertirse en Brause: "Tuve que lidiar con algunas dificultades técnicas. Usaba una dentadura falsa que cambiaba mi forma de hablar y también mi postura física. En las escenas en las que tenía que comer, no podía masticar, así que me resultó difícil relajarme y tuve que usar algunos trucos técnicos".