Autobiografía de cineastas: Jean Renoir, “Mi vida y mis películas”

by Jean-Paul Chaillet May 22, 2020
Director Jean Renoir

Jean Renoir, 1942

Roger Viollet via Getty Images

En "Mi vida y mis películas", publicado en 1974, 5 años antes de su muerte en Beverly Hills a los 84 años, Jean Renoir guiaba al lector en un recorrido a través de su rica existencia, desde su primera infancia. Como hijo del ilustre pintor, sabía que tenía que hacerse un nombre en cualquier campo que eligiera. "Pero", admite en retrospectiva, "me pasé la vida tratando de determinar el alcance de la influencia de mi padre sobre mí, pasando de períodos en los que hice todo lo posible para escapar de ello a detenerme en aquellos en los que mi mente estaba llena de los preceptos que pensé había extraído de él. Cuando comencé a hacer películas, hice todo lo posible para repudiar los principios de mi padre, pero, extrañamente, es en las producciones donde pensé que evité su estética de Renoir donde su influencia es más evidente". Eso se reflejaría en una larga carrera que abarca 45 años, durante los cuales hizo 39 películas.

Renoir padre, el aclamado pintor, le aconsejó que probara con la cerámica, pero resultó ser una ocupación de corta duración. Convaleciente después de ser herido al comienzo de la guerra del 1914, Jean descubrió el cine estadounidense. Charlie Chaplin y su genial Charlot lo dejaron boquiabierto.

En 1920, se casó con Catherine Hessling, la última modelo de su padre. “Debo insistir en el hecho de que puse un pie en el mundo del cine solo para hacer de mi esposa una estrella. No previne que después de ser atrapado por su maquinaria, nunca más podría escapar”.  En 1924, "el gusanillo de la dirección de cine se había arraigado en mí y ya no había quien se resistiera". La dirigiría en 5 películas mudas, a menudo experimentando con improvisación, trucos técnicos, agudos contrastes y una obvia obsesión por los primeros planos. "Un ejemplo de la inseguridad de mis convicciones", escribe. "Al comienzo de mi carrera, solo me interesaba la artificialidad".

Para financiar sus películas, ninguna de ellas obtenía ganancias, tuvo que vender muchas de las pinturas heredadas de su padre después de su muerte en 1919, conservando solo los marcos. Se quedó sin dinero y se enfrentó a crecientes deudas, pero queriendo conservar las pocas obras de arte de su padre que restaban en su poder, pensó dejar la dirección de cine para siempre. "A riesgo de sonar sórdido", confiesa, "no puedo evitar dividir mi carrera en dos mitades puramente materiales, durante la primera de las cuales pagué para hacer películas, mientras que en la segunda me pagaron para hacerlo".

La llegada del cine sonoro, en 1929, le dio un impulso inesperado. Se alegró de poder experimentar de nuevo con un nuevo medio. Pasó con facilidad a los diálogos sincronizados y los años '30 fueron un período prolífico con muchos dramas humanistas a menudo infundidos con el realismo poético y el naturalismo crudo que le hicieron famoso. Boudu Saved from Drowning (1932), A Day in the Country (1936), La Grande Illusion (1937), The Human Beast (1938) The Rules of the Game (1939). Esta última, ahora considerado su obra maestra y un clásico, no fue bien recibida e incluso fue prohibida, después de unos meses,  por "ser deprimente, mórbida, inmoral y por tener una indeseable influencia en los jóvenes".

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Collage of Renoir in action in the 1920s and 30s.

InIn 1926, setting up a shot (with glasses, behind the camera); with the crew of La Grande Illusion, in 1937 - first row behind the bed, left, with a hat, next to a boy.

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Renoir, abatido, admite que "el fracaso de La règle du jeu me deprimió tanto que decidí abandonar el cine o abandonar Francia". Con el país en guerra un año después, su amigo Robert Flaherty lo instó a mudarse a Estados Unidos. Y lo hizo.

En su vuelo a Hollywood a principios de enero de 1941, no pudo evitar soñar con "establecerse en ese paraíso, con Griffith, Chaplin, Lubitsch y todas las demás grandes figuras del cine". Más tarde se encontraría con DW Griffith, "pero, para entonces, el visionario que había creado una nueva forma de arte era un hombre amargado".

A pesar de sentirse acogido con los brazos abiertos por Twentieth Century Fox, la realidad pronto se manifestó: “Me di cuenta rápidamente de que lo que el estudio esperaba de mí no era que yo aportara mis propios métodos, sino que adoptara los de Hollywood. Discutí sin cesar con Darryl Zanuck, quien me propuso que filmara historias francesas, que era lo último que yo quería”. Finalmente le convenció para dirigir una puramente estadounidense, Swamp Water, escrita por Dudley Nichols, y filmar todos los exteriores en Georgia, una idea difícil de vencer. Nadie entendió por qué no quería usar los sets del estudio, mucho más conveniente para todos. “Mi problema en Hollywood siempre fue el mismo, que el trabajo que estoy tratando de lograr no tiene nada que ver con el lado puramente industrial del cine. Nunca he podido pensar en el cine solo en esos términos”. Aún así, logró hacer otras 4 películas.

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Jean Remoir at work in the 50s and 60s

Clockwise from top left: with Anna Magnani on the set of The Golden Coach, 1952; instructing Ingrid Bergman during the shooting of Elena and Her Men, with Jean Claudio (L) and film music compositor Joseph Kosma, in 1955; in a Paris restaurant with Audrey Hepburn and Mel Ferrer, in October of 1955.

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Pero en 1947, el fiasco de The Woman on the Beach, una película negra protagonizada por Joan Bennett y Robert Ryan, bajo los auspicios de RKO, fue otro golpe. “Fue el final de mi aventura en Hollywood. Nunca hice otra película para un estudio estadounidense". Nunca olvidó el comentario aplastante de Zanuck: "Renoir es muy talentoso, pero no es uno de los nuestros".

Su próximo proyecto independiente no fue fácil de financiar, pero resultó ser uno de los más gratificantes y profesionalmente estimulantes, y esuvo vinculado al descubrimiento de la India, donde pasó varios meses en 1950 rodando su primera película en color, The River. Una adaptación de la novela de Rumer Godden publicada en 1946 sobre una familia inglesa en Bengala, y a la que describió como "un cuento tierno y sencillo que trata los temas inmemoriales de la infancia, el amor y la muerte". Para el papel fundamental del capitán que había perdido una pierna y no puede resignarse a su discapacidad física, Renoir se reunió con Marlon Brando. "Pero éste estaba ya en la cumbre del estrellato y su sola presencia habría transformado la película, así que con pesar, prescindí de ese gran actor". En 2005, la película fue restaurada en su glorioso Technicolor gracias a la ayuda de la HFPA y la Film Foundation.

En 1952, Renoir regresó a Francia. "Volvimos a los lugares de nuestra juventud después de varios años para darnos cuenta de que no podíamos reconocerlos. Por eso, para alcanzar la paz espiritual, debemos escapar del embrujo de nuestros recuerdos. Nuestra salvación reside en ahondar con determinación en los infiernos del nuevo mundo, un mundo dividido de manera horizontal, sin pasión o nostalgia.

En Italia rodó The Golden Coach con la volcánica Anna Magnani.. Le siguió Elena And Her Men, con ngrid Bergman, y French CanCan, que le reunió con Jean Gabin. Todos ellos fueron filmados en estudio. Todo lo contrario que con Picnic on the Grass (1959) que rodó en Las Colletes, cerca de Cagnes-sur-Mer, en la Riviera, en la granja que su padre compró en 1907. "Tuve el inmenso placer de rodar entre los olivos que tantas veces pintó mi padre. Esa película fue como un baño de pureza y optimismo". A modo de reflexión, Renoir confiesa que si pasó su vida experimentando con diferentes estilos fue para "alcanzar la verdad intrínseca, que para mí es la única que importa".

Tras el preludio europeo, se aposentó de nuevo y de manera permanente en su casa de Beverly Hills de Leona Drive. Fueron muchos los que se preguntaron porqué (incluso si era ciudadano estadounidense desde 1946) a lo que él respondía: "El medio que me ha hecho quién soy es el cine. Yo soy ciudadano del mundo del cine". Tras su muerte, Orson Welles describió a Jean Renoir como "el director de directores".

 

 

Traducción: Paz Mata