Ayar Blasco:“El año haciendo 'Lava' tuve una sonrisa de oreja a oreja”

by Rocio Ayuso June 16, 2020
Animator and director Ayae Blasco

Ayar Blasco es de los que se lo hace todo. El director, guionista, productor, actor e historietista ha hecho de todo menos ir a Annecy, el Festival de Animación en el centro de la industria en el que ahora su segundo largometraje, Lava, ha sido seleccionado a competición en la sección Contracampo. Ya estaría allí de no ser porque el covid-19 acabó con sus planes y los del Festival, que en esta edición y por primera vez en su historia se celebra de manera virtual. Tuvimos la oportunidad de conversar con este autodidacta argentino de su obra, sus planes y su visión del medio

¿Le habría gustado conocer Annecy más de cerca?

Técnicamente estuve allí con Mercano, el marciano, con el que ganamos un premio especial del jurado en 2002. Yo no fui, fue su director, Juan Antín, pero de alguna manera estuve. No me dio el bajón porque supe muy pronto que Annecy se celebraría de manera virtual. Era de imaginar porque estaba (el virus) muy extendido. Pero para mi es exactamente lo mismo. Lo importante es estar ahí, algo que por un momento pensé que no iba a ser. El sol, mi primer largometraje, no fue seleccionado, aunque lo hizo en festivales más de cine. Supongo que Annecy dijo no a mi tipo de animación. Lava tiene un tipo de animación más elaborada y supongo que eso les gustó.

¿De dónde nace Lava?

Lava es una novela gráfica que iba a escribir un amigo mío, Salvador Sans, historietista. Un proyecto que dejó de lado porque empezó a hacer otros trabajos. Me lo contó y le dije si lo podía hacer yo. Mi primera idea era una en novela gráfica, pero me di cuenta que si lo hacía tenía que ser en animación. Con Jime (Jimena Monteoliva), mi productora, empecé a moverlo por el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) para ganar financiación. Jimena fue la que insistió porque durante dos o tres años nos rechazaban (el proyecto). Al final salió todo perfecto. Nos alcanzó la plata porque Lava es una película no muy cara que se pudo hacer dignamente y cobramos todos hecha en Argentina en su totalidad.

¿Cuán difícil es hacer un largometraje animado en Argentina?

Obviamente es difícil pero el tipo de animación que hago yo es bastante sencillo. En Lava tuvimos una gran colaboración y muchos amigos muy buenos que nos ayudaron. Contamos con la escuela DaVinci de cine y animación.  De algún modo fue una coproducción con ellos porque hicieron un concurso para que sus mejores alumnos y ex alumnos trabajaran con nosotros. Ellos le pusieron mucha energía al proyecto al igual que mis amigos. Tardamos un año de producción, pero todo bien. Es una animación sencilla, no es Disney, no hay grandes desafíos, no hay 3D, es bastante simple, pero está bien hecha y tardamos poco. Siempre hay problemas, pero el año haciendo Lava tuve una sonrisa de oreja a oreja y deseando que no se acabara nunca.

¿Qué encuentra en la animación que no encuentra en el cómic o en el cine de imagen real?

Con respecto al cómic, lo que tiene el cine animado es que yo le puedo dar los tiempos que quiero, el sonido y la música, algo que me parece súper importante. El cómic va por otro lado. Y comparándolo con el cine con actores, la ventaja es que puedo dibujar, no necesito más. Yo hago hasta las voces de algunos personajes. Quizás algún día me interese hacer cine (de imagen real) pero por el momento prefiero la animación donde tengo menos limitaciones.

A scene from the animation feature "Lava", 2020

Una escena de Lava.

 

¿Cuál es su trayectoria artística?

Soy autodidacta como dibujante. En animación entré en la Facultad de cine de Avellaneda, que eran tres años, como para aprender lo básico y me sirvió para conocer gente, armar equipos. Fui aprendiendo sobre la marcha. Nada en la universidad entré en un canal a hacer vídeos. Así que aprendí en la facultad, pero también en la práctica.

¿Y sus influencias?

(Héctor Germán) Oesterheld y (el dibujante Francisco) Solano López. Su trabajo en El eternauta es algo que me gusta mucho. También me impactó mucho (Alberto) Breccia. Tampoco creas que tengo unos héroes. Generalmente me gusta mucho el cómic, argentino, europeo. No el de superhéroes, me gusta más el de autor.

¿Quién es su público? ¿A quién está dirigida la película?

La organización de Annecy (risas). Nunca sé muy bien a qué tipo de público voy a llegar. Me pasó cuando hice Mercano o con El sol. Nunca coincide con lo que me imagino. Prefiero pensar que la estoy haciendo para conocidos, amigos cercanos o para mi mismo. Cuando hice Lava, que tiene que ver con el ambiente de los tatuajes, pensé que iba a llegar a la gente más ‘underground’. Todavía no lo sé dado que no hay un estreno comercial.

Y después de Lava, ¿qué?

Tengo dos proyectos a los que tengo muchas ganas. Tras El sol me di cuenta de que quería hacer más ciencia ficción pero que lo que más me gustó de esa historia fue lo personal. Así que terminé desarrollando algo muy personal en un mundo de ciencia ficción. Y también estoy con otro proyecto también de animación mucho más real, más parecido a las vivencias que uno tiene, a los problemas de pareja, a las cosas más cercanas. Sin salir de la comedia y en animación, pero un proyecto más cercano a estos temas.

¿Qué futuro le ve a Lava en medio de esta pandemia?

Lava está iniciando conversaciones con un montón de gente y ayer me enteré que entramos como invitados en el Marche du Filme de Cannes así que supongo que ahí también habrá una posibilidad de conseguir algo de distribución para la película o para la siguiente.