Bárbara Sarasola-Day: "El cine latinoamericano ha crecido muchísimo"

by Gabriel Lerman March 5, 2019
Direcror Barbara Sarasola-Day

Gentileza Bárbara Sarasola-Day

Esta entrevista debería de haber sido publicada en nuestro sitio un par de meses atrás, cuando la noticia de que Sangre blanca había ganado el Gran Premio del Jurado en el Festival de Macao, un día antes de llevarse el galardón a la Mejor dirección de arte en el Festival de La Habana, todavía estaba fresca. Pero llegaron los Globos de Oro y las novedades del Festival de Sundance y fue quedándose atrás. Sin embargo, la película de la argentina Bárbara Sarasola-Day, originaria de la provincia de Salta, como Lucrecia Martel, sigue quedando en el recuerdo de este cronista como una de las mejores realizaciones latinoamericanas que ha visto a lo largo del año pasado. Aprovechando que la película se volverá a exhibir en Buenos Aires este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en el marco de la Segunda Semana de Directoras Argentinas, la recuperamos. Sangre blanca cuenta la historia de una muchacha (Eva De Dominici) que cuando se encuentra en una situación muy complicada en la frontera entre Argentina y Bolivia decide recurrir al padre que la abandonó (Alejandro Awada) para que la socorra, lo cual fuerza un reencuentro en las peores circunstancias. El filme se proyectará a las 8 pm en el Cine Gaumont.

¿Cómo fue lo de ganar el Gran Premio del Jurado en el Festival de Macao?

Y la verdad que estuvo buenísimo. Yo no me lo esperaba, nunca me espero los premios, trato de sorprenderme en lugar de decepcionarme entonces iba como muy tranquila, relajada. Estoy muy contenta sobre todo porque está arrancando el recorrido de la película y justo al día siguiente en La Habana ganó como Mejor dirección de arte.

¿Te sorprendió que en la competencia hubiera 2 películas latinoamericanas?

No, me parece que el cine latinoamericano ha crecido muchísimo en todo el mundo. Es bastante común ver películas latinoamericanas en las competencias. Me parece que los grandes exponentes de América latina vienen siendo en estos últimos años el cine argentino y el mexicano.

A Sangre blanca, ¿la definirías como cine salteño o como cine argentino?  

Habría que ver si el caso del cine salteño es una corriente estética o si el cine argentino lo es. Me parece que comenzaron de esa manera y ya ahora no. Quizás para el cine salteño este sea uno de los primeros policiales, saliendo un poco de lo que se venía haciendo. El cine argentino en general me parece que ya no es una corriente estética, se hace cine de muchísimos géneros y muchísimos estilos, se hace de todo y eso tiene que ver con cómo creció el cine en estos últimos 20 años.

Pero a lo que me refiero es que no hay muchas películas que se filmen en locación en la provincia de Salta.

Hay una parte de la película, lo que es la habitación, que la tuvimos que hacer en Buenos Aires. Lo que pasa es que hay una cuestión práctica. Tuvimos 2 semanas para filmar adentro de la habitación y el baño y si filmás en una locación real tenés una fortísima limitación de planos que podés hacer, por donde podés poner la cámara y el tiro de cámara entonces se empezó a pensar en hacerlo en estudio justamente por eso. Además no hay un estudio en Salvador Mazza que es donde filmamos. Ahí no hay un estudio cinematográfico y tampoco lo hay en Salta, que queda de Buenos Aires a 1600 kilómetros, y después de Salta son 6 horas hasta la frontera, además ni hablar que hace 42 grados de calor promedio todo el día y a la noche baja a 38. Es un lugar pequeño, es en la frontera, nosotros vivíamos a 80 metros del puesto fronterizo por lo que no era muy práctico pero lo que hicimos para la construcción del estudio fue que nos fuimos de scouting con el equipo de arte, con la directora de fotografía y varias cabezas de equipo y estuvimos metiéndonos en todos los hoteles que había en la frontera, viendo las habitaciones, los materiales que se usaban, los azulejos, todo, y eso se reprodujo en el estudio.

Me imagino que no debe ser muy habitual en Salvador Mazza ver actores famosos de la Capital caminando por la calle, ¿cómo fue filmar ahí?

Fue espectacular la verdad, primero porque suele ser objeto de noticias policiales o documentales porque justo Salvador Mazza es bastante guaraní y hay una gran comunidad de wichis, chorotes, qom, más o menos unas 10 etnias. Entonces claro cuando llegamos con el equipo de filmación y con actores famosos había gente que viajaba de Tartagal y de otras zonas del Chaco para ver a Alejandro Awada o a Eva de Dominici, pasaban por el hotel y pedían en la recepción por los actores para sacarse fotos con ellos. Después se volvió como una especie de paisaje natural y ya se acostumbraron a encontrarse en la cola del lugar para comprar empanadas a Eva o ir a la estación de servicio y encontrarse a Alejandro tomando un café. De hecho había gente que iba y se sentaba a hablar con él, se volvió algo natural pero la primera semana fue tremendo. Había gente esperando en la puerta del hotel o pedían incluso sacarse fotos con los técnicos porque era la primera vez que había un rodaje de ficción. Una vuelta estábamos filmando en exteriores de noche y se juntaron más o menos unas 250 o 300 personas en la vereda de enfrente y empezaron a sacar fotos, nosotros pensamos que iba a ser imposible filmar en ese momento entonces les pedimos que no sacaran fotos y se quedaran callados. Era impresionante el silencio, fueron súper respetuosos, no volaba una mosca y pudimos filmar perfectamente pero todo el mundo se quedó ahí viendo cómo funcionaba un rodaje.

Tu película funciona en dos niveles, por un lado es una historia policial y por el otro lado es la de un padre que abandona a su hija y que se ve obligado a reencontrarse con ella. ¿Cómo surgió la idea de unir las dos cosas?Esta es mi segunda película y la primera película también tenía que ver con las relaciones familiares corridas de lugar. En el sentido de que no son como se supone que deberían ser. Me parece que en general lo que pasa en la película es que cuando se toma una decisión no hay vuelta atrás. A veces el límite es cruzar la frontera como mula y otras es abandonar a una hija y no volver a aparecer. En esas cosas no hay vuelta atrás y todo tiene su consecuencia. Eso era lo que me interesaba y por otro lado yo quería filmar en esa frontera. A mí me gusta mucho viajar de mochilera y cruzo muchas fronteras por tierra y esta me parecía particularmente interesante primero por la diversidad cultural, por el paisaje, pero además porque es una frontera caliente, es la que cada vez que aparece en los diarios es porque están cruzando kilos y kilos de cocaína o porque encuentran a las mulas. Así es como se empezaron a juntar las historias, una chica que está viajando un poco desorientada, y trata de jugar un juego que por ahí le queda un poquito grande, quiere hacer plata, y se encuentra totalmente atrapada y a la única persona a la que puede recurrir es la que le debe mucho. La pregunta es cuando uno está en una situación así ¿a quién llamas? ¿Al que te debe mucho o al que te quiere un montón?

A scene from "Sangre Blanca", 2018

Una escena de Sangre blanca.

Gentileza Bárbara Sarasola-Day

 

Da la sensación de que elegiste no contar demasiado de ninguno de los dos personajes protagónicos. ¿Por qué?

Porque lo que me pasaba en el guión es que cuando me extendía en esos detalles lo que terminaba pasando es que se transformaba en otra película. Si yo explicaba las razones, los secretos que ella sabía del padre, era como incursionar en otra cosa y la película se me iba para otro lado. Traté de manejarme con la información necesaria para que nadie se quedara afuera y a la vez que cada uno pudiera imaginar lo que era la vida de estas personas. Llegamos a entender que él es un médico que le va bien, que tiene una familia, que tiene una hija de la misma edad, que eso es algo que le importa mucho, y justamente termina accediendo a hacer todo eso porque no lo quiere poner en riesgo. Prefiere abrir un cuerpo que algo de todo lo que armó durante toda su vida se le disuelva y ella no tiene a nadie más, no llama a otras personas y tiene un fuerte resentimiento. Si bien lo piensa en un primer término como una salida también toda la vida estuvo esperando encontrarse al padre, lo que pasa que lo encuentra de la peor manera y eso también le da mucha vergüenza.

¿Cuán realista es lo que se muestra de las mulas que pasan droga por la frontera?

Estuve investigando bastante sobre eso. El Hospital Eurnekian, que es el del aeropuerto de Ezeiza es donde están los mayores especialistas en mulas o como le dicen ellos los encapsulados. Me asesore ahí con los médicos hasta entender cuáles eran los perfiles de las personas que hacían esto. También en la frontera en Salvador Mazza fui averiguando un poco a ver cuál era ese perfil. Por lo general son campesinos que están desesperados y necesitan la plata por algún motivo familiar. Pero también está ese otro perfil de jóvenes de clase media que buscan hacer dinero rápido o una experiencia diferente, de adrenalina, terminan haciendo estas cosas. Si elegí este perfil y no otro es porque había algo de proximidad con el personaje de Martina, que está más cercano a mí o a mi universo.

¿Cuál es el lugar que está teniendo hoy la mujer detrás de cámaras en el cine argentino?

Creo que ha crecido. Yo trabajo en cine desde hace muchísimos años como técnico y cuando empecé éramos muy pocas. Si era un equipo de 25 solo dos o tres éramos mujeres y la mayoría estaban en vestuario o maquillaje, pero con el paso de los años se fue equilibrando bastante la cosa Lo que si es que las directoras seguimos siendo menos que los directores, no sé si todavía no es un 50/50 pero creo que se está orientando hacia eso.

Las dos películas que ganaron los dos premios principales en Macao tocan un tema similar porque la coreana que ganó habla de una madre que abandona a su hijo y se reencuentra con él 12 años después. ¿A qué atribuyes que en cinematografías tan opuestas se encuentran temas tan parecidos?

Me parece que los seres humanos no somos tan originales como nos gustaría pensarnos. Hay cosas que son arquetípicas y nos tocan a todos en cualquier lugar del mundo, el afecto de los padres y de los hijos, tener un techo, tener comida, creo que lo que realmente nos importa y a lo que realmente aspiramos se parece bastante en cualquier lugar del mundo.