Belén Cuesta: “Se nos ha parado la vida en todos los sentidos”

by Rocio Ayuso April 6, 2020
Actress Belén Cuesta

oscar gimenez/nur photo/getty images

Este es el año Belén Cuesta. Lo empezó recibiendo el Goya a mejor actriz por su trabajo en La trinchera infinita. Los premios Platino del Cine Iberoamericano la acaban de nominar y en más de una categoría. Está su papel como Rosa, la esposa de uno de los muchos llamados “topos” de la Guerra Civil española, esos que tuvieron que esconderse durante años para evitar ser fusilados por los franquistas al acabar la contienda. La actriz sevillana de nacimiento y malagueña de corazón también defiende la candidatura como mejor actriz de reparto en la serie Paquita Salas. Y ahora su nombre es más conocido como el de Manila, ese rehén que oculta algo en la cuarta entrega de la serie La casa de papel. ¡Todo esto en medio del parón en el que el covid-19 ha sumido al mundo! Un momento agridulce del que tuvimos la oportunidad de hablar con este ejemplo del talante de la industria española del espectáculo.

¿Cómo fue recibir la noticia de su doble nominación en medio del estado de alarma que vive España?

Fue bonito porque iluminó la pesadumbre del encierro. A pesar de todo estoy muy contenta porque es un año que empezó muy bien con el Goya y el resto de los premios. Lo que pasa es que también hay una tristeza que no te deja disfrutar. El animo está un poco caído y por muy afortunada que soy no sé si es un buen año para nadie. Se nos ha parado la vida en todos los sentidos.

¿Te devuelve el confinamiento a la experiencia vivida en La trinchera infinita?

Ha sido un poco irónico porque sí que nos ha hecho pensar más en lo que cuenta La trinchera infinita. Nos ha hecho entender más aún a toda esa gente que se tuvo que esconder en condiciones mucho peores a las nuestras. Fue una conversación que tuvimos constantemente, que investigamos y exploramos bien para saber cómo uno puede resistir durante tantísimos años preso en su propia casa. Nos quedamos fascinados leyendo pequeñas cosas de los topos de aquella época. Por ejemplo, a uno lo que más le costó fue ponerse zapatos tras pasarse 33 años escondido con pantuflas. Es algo que ahora recuerdo cada vez que me pongo los zapatos para salir al supermercado como mucho una vez por semana.

¿Qué es lo que más la sorprendió de este capítulo no tan conocido de la Guerra Civil española?

Sabía que había gente que había permanecido años escondida pero no sabía que tantísimos años. Y lo peor es que Mijar (el pueblo del que fue alcalde Manuel Cortés, en el que está inspirada La trinchera infinita) se puede ver desde la ventana del dormitorio de mi madre. Me he criado viendo ese pueblo y no sabía que su alcalde había estado 33 años encerrado. Me sentí mal por no conocer una historia tan cercana y de alguna forma la película quiere hacer un poco justicia a él, a su familia y a todos los que tuvieron que pasar por eso.

Hablaba de la supervivencia de su personaje pero ¿cuáles son sus mecanismos de defensa en este momento de confinamiento?

Intento hacer ejercicio todos los días porque me lo pide el cuerpo. Llevar una rutina en este no hacer nada. Aprovechar y comer sano. Leer, ver películas que no he visto antes o revisitar otras. Empaparme de muchísimas cosas. Eso no quita un día de bajón absoluto. También aprovecho para descansar y hablar más con mi familia y amigos porque es verdad que cuando estás trabajando son tantísimas las veces que digo luego llamo y luego no llamo. Estoy teniendo más contacto con la gente que quiero de verdad olvidándome de las redes para estar en mi casa con mis plantas.

Tanto Paquita Salas como La casa de papel son producciones para Netflix. ¿Cómo han cambiado su vida las plataformas?

Solo puedo ver su aparición como algo positivo, ya sea como actriz o como espectadora. Tener la opción de ver de manera tan fácil trabajos de otros sitios del mundo además de cómo profesional recibir esa visibilidad internacional.

¿Pero hay diferencias a la hora de trabajar?

Muchas. Nada que ver. La trinchera infinita es cine y hay unos tiempos de preparación que son otros.  La casa de papel, al ser acción, también se rueda en un tiempo más cinematográfico porque con una escena te puedes un día con las armas y las explosiones. Mientras, Paquita Salas es una comedia, hay más libertad para la improvisación. Son producciones que no tienen nada que ver y en las que soy muy afortunada de participar.

Con esa visibilidad también viene una mayor polémica. Por ejemplo, la creada al interpretar en La casa de papel un personaje transgénero siendo una actriz cisgénero.

Lógicamente hemos hablado muchísimo de eso con la productora y con asociaciones transgénero. Sabíamos que el debate se iba a generar, pero estoy a favor de la discusión, de que se de visibilidad al asunto. Eso siempre es bueno. Y cada uno es libre de tener su opinión pero la productora Vancouver siempre ha trabajado con actores transgénero y lo sigue haciendo y en este caso han querido ir más allá y darle una visibilidad y esa normalidad al personaje como mujer, más allá que una actriz cisgénero interprete el papel de una actriz transgénero.

¿Seguía la serie antes de formar parte de ella?

Por supuesto y siempre me ha parecido asombroso el fenómeno. Estoy muy a favor de que hayan colocado la ficción española en un sitio diferente que ha hecho que el público se interese por otras ficciones nuestras.

¿Cree que eso actuará de puente para una carrera en Estados Unidos?

Honestamente, me interesa la forma de trabajar de muchos sitios pero nunca he tenido como objetivo lo de hacer las Américas. Me interesaría trabajar en Argentina, en Chile, en Italia. Lo bonito de esta profesión es poder descubrir otras formas de trabajar. Pero estoy muy orgullosa de nuestra industria. Tenemos un cine ejemplar y parte de la historia mundial. Yo diría que somos de las industrias cinematográficas más potentes del mundo.

¿Piensa que volverá el público a las salas?

Estamos todos expectantes, como el resto de la humanidad. Ojalá podamos volver pronto a los teatros, a los cines, a los conciertos. Yo espero o me gusta pensar que nos llevará de vuelta esta cosa social. Quiero pensar que nos llevará de nuevo esa necesidad de compartir la experiencia colectiva de ir a un cine o a un teatro. Y que la gente va a apreciar que nuestra profesión no es solo entretenimiento.