Bong Joon-Ho, nominado a Mejor director,"Parasite"

by Gilda Baum-Lappe January 2, 2020
Director Bong Joon-Ho, Golden Globe nominee

armando gallo/hfpa

Bong Joon-Ho, quien nació en Daegu, Corea del Sur el 14 de septiembre de 1969, es un director de cine y guionista surcoreano cuyas películas incluyen el drama criminal Memories Of Murder (2003), la película de monstruos The Host (2006) y la película de acción de ciencia ficción Snowpiercer (2013); las dos últimas están entre las películas más taquilleras de todos los tiempos en Corea del Sur. En 2017, Metacritic lo clasificó en el puesto 13.º de su lista de los 25 mejores directores de cine del siglo XXI. Sus películas presentan temas incómodos, humor negro y cambios repentinos de humor.

Joon Ho decidió convertirse en cineasta mientras cursaba la escuela media, quizás influenciado por una familia artística (su padre fue diseñador y su abuelo un notable autor). Se recibió en sociología en la universidad Yonsei a finales de 1980 y allí fue miembro del club de cine. Le gustaban Edward Yang, Hou Hsiao-Hsien y Shohei Imamura en ese entonces. A comienzos de 1990 completó un programa de dos años en la Academia Coreana de Artes Fílmicas. Mientras estaba allí hizo muchos cortos de 16 mm y su trabajo de graduación "Recuerdo en el cuadro e incoherencia" fue convocado a proyectarse en los festivales internacionales de cine de Vancouver y Hong Kong.

En 1994 dirigió el corto White Man. Su primer largometraje, Barking Dogs Never Bite, parte comedia y parte cruel sátira social, fue lanzado alcanzando bajos números de taquilla. Su siguiente film del 2003 Memories of Murder, basado en el primer asesino en serie conocido en la historia del país, alcanzaron éxito comercial y de crítica. Su film del 2006 The Host fue un gran éxito tanto en su país (es el film surcoreano de mayor recaudación hasta la fecha) como internacionalmente, con aceptación crítica tras su proyección no competitiva en el Festival de Cine de Cannes.

En 2008, participó en la película Tokyo! (en el segmento Shaking Tokyo) junto a Michel Gondry y Leos Carax. Al año siguiente realizó Mother, la historia de una complaciente madre que lucha para salvar a su hijo discapacitado de una acusación de asesinato. Se exhibió en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes de 2009. En 2013 realizó Snowpiercer, una adaptación de la novela gráfica francesa Le Transperceneige.

En 2011, Bong fue miembro del Jurado de Drama Mundial en el Festival de Cine de Sundance y jurado principal de la sección Caméra d'or del Festival de Cannes. Compitió en el Festival de Cannes de 2017 con Okja​ y en el de 2019 con Parasite, que ganó la Palma de Oro, con lo que se convirtió en el primer director coreano en ganar este premio. Este film esta nominado para el Globo de Oro a la Mejor película en idioma extranjero al igual que al Mejor director y Mejor guion para Bong.

Aunque puedan sonar graciosas, las líneas del film tienen un fondo del clasicismo que muestra el director entre las diferentes clases sociales de sus personajes. ‘huele a nabo deshidratado, a trapo sucio, huele como a gente del metro’ es una línea de su libreto nominado.

El pasado mes de mayo, a su regreso del Festival de Cannes, Bong Joon-Ho (y su actor, Song Kang-Ho –probablemente el rostro más reconocible del cine coreano, fueron recibidos en el aeropuerto por multitudes. La primera Palma de Oro que llegaba a Corea del Sur aclamada por  los cinéfilos y con un inusitado despliegue de medios.

Netflix se encargó de distribuir Okja (2017), que incrementó considerablemente el número de veganos en todo el mundo, por su implacable retrato de una industria cárnica dedicada a engordar sus beneficios con la crianza de una nueva raza de cerdos gigantes: No era la intención del director que la gente cambiara de dieta, pero estaba decidido a denunciar a esa industria  y su baja opinión sobre esta, y las consecuencias fueron un resultado orgánico.

Desde el principio, el cine de Bong, artesano y juguetón, siempre a vueltas con los géneros, ha estado atravesado por lo social, con una simpatía nada disimulada por los más oprimidos, aunque estos se dediquen a prácticas moralmente dudosas para sobrevivir. Y Parasite es una cumbre en este sentido. Para dejar más que claro el lugar que ocupan sus protagonistas en la escala social, los pícaros habitan en un semisótano hediondo, típico de Bong, donde sobreviven con trabajos basura, robando el wifi del vecino, mientras que la protegida mansión de los Park se alza en lo alto de una colina.

Por si la distribución geográfica no fuese lo suficientemente explícita, en Parasite los movimientos de cámara también van constantemente de arriba a abajo, y el filme incluye una larga escena en la que los Kim, empapados de humillante lluvia, emprenden un largo descenso hasta su casa, enfrentando una catástrofe, mostrando las diferencias que un evento sencillo como la lluvia es un desastre para los pobres y apenas altera el programa de vida de los ricos.

En Parasite el director escribe y muestra a dos familias tan distintas que difícilmente podrían llegar a conocerse en un país, si no es en una situación como la que refleja la película. Van a distintos restaurantes, incluso se sientan en distintos vagones en los trenes. Y son el reflejo de un mundo en el que la cohabitación cada vez es más difícil. Las relaciones humanas fundadas en la simbiosis van a menos. Las clases sociales son cada vez más parasitarias.

Bong Joon Ho fue tutor durante sus años universitarios.  Enseñaba a chicos de familias adineradas, en casas grandes, con saunas extravagantes donde el director se sentía como un espía de otras clases sociales.  Esto se quedo en mu memoria y fue su inspiración. Para Joon Ho escribir es un proceso solitario y emocional.  Aunque la idea llevaba años le tomo algunos meses escribir el libreto y en el proceso añadió personajes para completar su narración.