Borja Montoro: “En España hay una predisposición natural al dibujo”

by Rocio Ayuso January 28, 2019
Animator Birja Montoro

duncan studio

Borja Montoro (Madrid, 1966) estudió derecho siguiendo la tradición familiar. Pero a él le gustaba el dibujo y su pasión le llevó a convertirse en uno de los artistas más buscados en el mundo de la animación. Solo este año su trabajo se puede ver en dos de las candidatas al Globo de Oro, Ralph Breaks the Internet y Spider-Man: Into the Spider-Verse. Y sus dibujos también cobran vida en Mary Poppins Returns, filme que aspiró al Globo de Oro como mejor comedia o musical. Montoro conversó con la HFPA antes de su llegada a Los Angeles para defender su candidatura a los premios Annie de la animación por un anuncio de Greenpeace contra el aceite de palma.

 

¿Cómo explicas el boom de profesionales de la animación que existe en España?

Nos pasa como a Austria o a Alemania con la música. Quizá hay una especie de predisposición natural al dibujo que nosotros mismos no nos creemos pero los franceses nos respetan mucho y los estadounidenses igual. La gente dibuja mucho. Y lo mismo que Francia o Bruselas tienen una industria fuerte, especialmente en lo que se refiere a los cómics, aquí siempre hubo una enseñanza de maestro a aprendiz que funcionó bien. Además de talento. E Individualidad. No tienes más que ver lo que hizo Alberto Mielgo para Spider-Man: Into the Spider-Verse. Es una brutalidad. Nunca había visto tal explosión de creatividad.

 ¿Cómo comenzó tu carrera?

Cuando le dije a mi padre que lo que me gustaba era dibujar me dijo que estudiara derecho. No tenía ni la más mínima idea de que la animación existía. Pero en la facultad conocía a una persona que había trabajado como cámara en (la serie de dibujos animados) Don Quijote de la Mancha. Luís Egido. Ahora él es abogado. Gracias a él me metí en una academia que acababan de abrir en Madrid. Entonces no se formaba muy allá pero te metían en el mundillo y había mucho trabajo en Madrid. Muy rápido empecé como animador aunque sin tener ni la más mínima idea. Fue aprendizaje de maestro a aprendiz. Y cuando llegó el boom de The Lion King me pilló preparado. Entonces necesitaban animadores como fuera y presenté una demo y nos fuimos a Dublín en 1995 para trabajar en All Dogs Go to Heaven 2. Fue cuando desembarcaron todos los estudios y entré en conversaciones con los estudios Disney que me llevaron a París. Allí estuvimos siete años haciendo Hércules, Tarzan, The Emperor’s New Groove o cortometrajes hasta que empezó a venir material de segunda. En el 2002 nos anunciaron el cierre de Disney en París y me volví a Madrid.

¿Fue entonces cuando abandonó la animación por el dibujo político en prensa?

Siempre me había interesado el dibujo y en mi casa se leía el periódico. Me gustaban mucho las viñetas de Mingote. Yo me había imaginado mi vida profesional como dibujante haciendo viñetas. Yen 2006 surgió la oportunidad de trabajar en el periódico La Razón. Al principio compaginé las viñetas con la animación, haciendo Asterix.

Pero luego con cuatro niños -ahora tenemos seis- me instalé en casa. La viñeta era comodísima y la pagaban bien.

¿Echó de menos la animación?

 Es como todo. Llegó a su fin. Volví por gusto pero también por necesidad. Empecé a dar clases. Y contacté con gente. Comencé a trabajar remoto con Zootopia y los estudios Disney es lo que tienen, te sirven de escaparate. Y de ahí trabajé con Paramount, con Illumination, con DreamWorks.

¿Cómo compagina los trabajos? ¿No hay celos profesionales?

Son trabajos diferentes. El anuncio de Greenpeace contra el aceite de palma fue muy liberador. Fui director de animación desde Madrid para una productora británica en Londres que aunó un equipo telemático que incluía un alemán viviendo en Portugal, un austriaco en Viena y un sueco desde Estocolmo. En Ralph Breaks the Internet hice desde Madrid lo que hago con Disney, diseño de personajes, aportando mi conocimiento de animación y explorando el dibujo para sacar poses y expresiones. Trabajé en KnowsMore, Yesss y Osmore, el gusano que va fabricando el virus. Y en Spider-Man: Into the Spider-Verse no salgo ni en los créditos pero fueron un par de semanas sacando poses y expresiones faciales de Gwen.

¿Y en Mary Poppins Returns? ¿Como se siente volver a la animación tradicional?

Yo soy de lápiz y papel. Por ordenador no se ni abrir los programas. Así que fue un placer trabajar varios meses con Ken Duncan. Casi todo fue animar al perro y al caballo durante la escena de la persecución. Tenía muchas ganas de trabajar en este proyecto. Todo son modas. Como cuando toda la música se hacía con sintetizador y luego llegó el “unplugged” o en ilustración todo era hiperrealista y con aerógrafo, algo que ahora nadie utiliza. La animación 2D volverá y es hasta más barata. El mismo 3D está evolucionando hacia el estilo de la animación tradicional. Lo que también es cierto es que la animación por ordenador nos ha dado unas herramientas muy útiles incluso para la animación tradicional.