Carla Simón: "En España hay muchas historias como la mía"

by Gabriel Lerman May 23, 2018
Spanish director Carla Simón

Vittorio Zunino Celotto/Getty Images

La historia que cuenta su película es tan conmovedora como sencilla. Una niña que acaba de quedar huérfana y ha sido adoptada por sus tíos debe adaptarse a su nuevo hogar. Y si bien Summer 1993 es también un retrato de la epidemia de sida que azotó a España en la década del '90, es un dato que se refleja de manera muy sutil. El film que representó a ese país en el Globo de Oro y en el Oscar llega esta semana a las salas comerciales de Estados Unidos, como coronación de un viaje triunfal que comenzó en el Festival de Berlín el año pasado, en donde ganó dos importantes premios. Pocos días antes del estreno norteamericano, un hecho inusual en la historia del cine hablado en catalán, pudimos hablar con su responsable, Carla Simón, que acumuló a lo largo de este año una lista interminable de galardones, entre ellos el Goya a la Mejor nueva directora, contando la historia de su infancia.

¿Te planteaste en algún momento hacer Summer 1993 en español o incluso en inglés teniendo en cuenta que tú estudiaste en Estados Unidos e Inglaterra?

En inglés no tanto porque al final hay algo del contexto con todo lo del sida que en España fue muy fuerte y que yo sé que me imaginaba que tenía que pasar aquí, en español evidentemente si pero por una cuestión de distribución, porque si haces una película en catalán en España es casi tratada como una película europea, y al final la doblamos pero estuvimos dos meses en cartelera con subtítulos. Hay una distribución menor y evidentemente lo planteamos, por la posibilidad de poder escoger más actores, pero luego yo hablé con mis productores y les dije: "yo viví mi infancia en catalán, tiene sentido contarla así. El pueblo donde sucede es muy catalán, yo me imagino gente local haciendo los personajes secundarios”,  y al final la familia tiene algunas características muy catalanas en cuanto a la forma de expresar las emociones o de no expresarlas. Esa cosa contenida yo creo que es muy catalana y bueno, ellos estuvieron de acuerdozy realmente valoramos y veíamos qué hay suficiente talento aquí entre los actores y la gente de aquí como para poder rodarla en catalán.

Una de las mayores virtudes que tiene tu película es que mantiene la mirada infantil, ¿cuán difícil fue para ti poder contar tu historia como si fueras aquella niña?

Eso evidentemente fue un reto y fue una cosa que trabajamos todo el rato, desde el principio en el guión, durante el rodaje, durante el montaje. Yo cuando me senté a escribir la historia y empecé a descubrir los sentimientos de los otros personajes que rodean a la niña me parecían que eran muy interesantes pero yo seguía conociendo mucho más como se sentía la niña, entonces me pareció mejor que fuera desde su punto de vista porque era mi mirada y lo que podía contar mejor. Por un lado fue intentar como volver a ser la niña que fui y leí mucho sobre psicología infantil, sobre cómo los niños enfrentan a la muerte, que entienden, sobre los procesos de adopción, como para recuperar todos esos sentimientos que yo había sentido de pequeña. Hablé mucho con mis padres y revisite todas las fotos de mi infancia. Yo creo que una cosa muy importante fue a nivel visual. Al principio tenía como una concepción de la película un poco más estética, como que hubiera representado mejor mi recuerdo pero luego hablando con el director de foto nos fuimos dando cuenta de que era importante contarlo desde el presente de la niña entonces buscamos una manera de contarlo desde ahí y a su altura, con una cámara un poco más flexible y que trasladara sobre todo la sensación de las fotos de cuando era pequeña a la pantalla.

¿Fue una experiencia catártica para ti?

No, catártica no porque yo siempre digo que eso me pasó cuando yo tenía 6 años y por suerte he vivido en un entorno donde hemos hablado muy abiertamente de eso siempre, entonces no tenía la necesidad de curar algo. Yo creo que es muy difícil hacer una película sobre una herida abierta. Yo he contado mi historia toda mi vida, hasta el punto que sé que es como un cuento que le pasó a otra persona. Lo que sí que me sirvió mucho hacer la peli fue como para reconectarme con esto y volver a sentir que esa historia era la mía y aprender porque yo me sentía como me sentía de pequeña, como se sentía la gente que me rodeaba, aprendí mucho de ese momento y de esa época pero fue más como una reconexión que una catarsis.

A scene from the movie "summer 1993"

Uma escena de Summer 1993.

oscilloscope

 

¿Cuán difícil fue poner el tema del sida en la película cuando estás hablando de una niña que cuenta su historia?

Yo descubrí que mis padres murieron de sida cuando tenía 11 o 12 años, por eso yo tenía muy claro que la palabra sida no podía salir en la película porque yo de niña no sabía que eso existía. Fue como intentar buscar maneras que la audiencia pudiera intuirlo pero sin que la niña se diera cuenta. Cree escenas que yo no viví, como cuando se cae y se hace daño en la rodilla, la conversación en la carnicería... Bueno, si me acuerdo de irme a hacerme muchos test de sangre pero yo no sabía porque era, entonces intenté buscar cosas que fueran reales de ese momento porque la gente sabía muy poco sobre el sida y tenía mucho miedo y encajarlas ahí para que la audiencia se diera cuenta pero sin que la niña formara parte de eso. Por ejemplo mis abuelos no sabían de qué murió mi madre hasta hace muy poco que ya eran muy mayores y les contaron. Sin embargo en la película sí que lo saben y así pueden tener cierta conversación. Hubo que encontrar mecanismos para contarlo. A mí me parecía que era muy importante ambientar la historia en el '93 precisamente para poder contar ese contexto que fue muy fuerte en España porque murió muchísima gente y hay muchas historias como la mía, de huérfanos del sida.

¿Cuál fue el impacto a nivel familiar de salir a contar la historia de tu familia públicamente?

Mi abuelo murió y mi tía también, mi tía es la que es bajita en la película, entonces ellos nunca vieron la peli pero mi abuela se siente identificada con ella misma, le parece muy bien lo que dice y lo que hace la abuela cinematográfica. Me dijo que las niñas lo hacían muy bien y que si eso era bueno para mi carrera ella estaba contenta y punto. Al final también fue una forma de hacer la película entre familia porque rodamos en mi pueblo y en los alrededores. Mis padres siguen viviendo ahí, entonces ellos nos visitaron en el rodaje, mi madre incluso se leyó muchas veces el guión y me aconsejaba con cosas, mi padre ayudó al departamento de arte, luego mi hermana que es actriz, Ana sale en la película, es la tía más joven con el pelo rizado. Para mí fue muy bonito que ella también estuviera en el rodaje algunos días e incluso tuvimos un hermano que nació más tarde del 93 y él hizo la música. Cuando la gente me pregunta cómo se lo tomaron, en realidad estuvieron tan involucrados que no tienen como una visión objetiva, les cuesta juzgar la película pero yo creo que en realidad están contentos porque al final, sin ser la intención, yo creo que también se terminó convirtiendo en un homenaje a ellos, a su voluntad y a esa parte buena de adoptarme y de criarme como propia.

¿Tú crees que tu condición de docente fue clave para que consiguieras tan buenas interpretaciones de los niños?

No, no creo pero si he trabajado con niños toda mi vida. A los 15 años empecé a ser monitora en escuelas de verano y siempre siempre he tenido relación con ellos, es como parte de mí. Antes había dirigido un corto con niños y fue muy normal para mi seguir trabajando con ellos.

¿Cómo fue la estrategia en la filmación con los niños?

Buscamos niños que se parecieran mucho a los personajes que estaban escritos para que pudieran ser ellos mismos. Laia tiene mucho de Frida y Paula mucho de Ana incluso la relación que se creó entre ellas de forma natural es parecida a la que estaba escrita y luego lo que hicimos fue pasar mucho tiempo juntos, tuvimos 2 meses en los que nos veíamos muy a menudo e improvisabamos momentos que pasaron previos al verano del 93, por ejemplo Frida que tenía a su madre en el hospital y quería ir a visitarla, momentos entre Ana, Esteban y Marga que eran una familia y a lo mejor pues iban a comprar y cocinaban un pastel y pasaban la tarde, y eso iba como creando esa intimidad entre ellos y esa memoria compartida de esos momentos y bueno era como que ya habían vivido algo como personajes. Luego rodamos 6 semanas pero sólo podíamos filmar pocas horas al día por lo que había que ir rápido y toda esa preparación fue muy importante para que ellas estuvieran como a punto para poder hacerlo en tiempo. Durante el rodaje lo que yo hacía era que hablaba mucho durante las tomas, las iba guiando con mi voz, luego ya en postproducción sacamos mi voz pero era una manera de seguir un poco el guión, porque había algunas escenas en las que ellas podían tener un poco más de libertad, sobre todo las de juego, pero había otras que estaban muy escritas y que yo quería que siguieran el guión.