Carlos Baena: “La animación no tiene límites”

by Rocio Ayuso July 8, 2019
Animator and director Carlos Baena

La sonrisa siempre precede a Carlos Baena, el director y animador canario criado en Madrid que ha dado vida a muchos de los personajes animados más conocidos de las últimas décadas, desde los pequeños Guido y Luigi de Cars a Los increíbles pasando por el memorable flamenco que le hizo bailar a Buzz Lightyear en Toy Story 3. Pero eso fue mientras trabajaba con Pixar. Cuando le dejas solo le sale el lado oscuro con el que colaboró en la antología animada de Netflix Death, Sex and Robots. O con el que dirigió su primer cortometraje de terror, La noria, con el que va conquistando los festivales internacionales. Una aclaración, Baena no tiene nada de terrorífico. Solo quiere hacer buena animación para todas las edades.

¿Qué significado tiene el nuevo galardón del festival de Shanghái en la andadura internacional de La noria?

Shanghái así como ShortShorts (Tokio) y Transilvania la semana anterior nos indicaron que el cortometraje es apreciado en diferentes culturas y no solo en las que yo me formé en España y Estados Unidos. Eso es algo que nos ha gustado mucho. Por otro lado nos ha motivado mucho la aceptación de un corto animado de temática oscura a su paso por festivales no solo de animación pero también de ficción, de genero fantástico y de horror.

¿Por qué volver al corto tras una carrera en grandes estudios como ILM y Pixar?

Cuando empecé La noria quería trabajar en algo diferente a lo que llevaba haciendo en Pixar, algo más personal en lo que creería durante todo el tiempo que me llevase el proceso. Nunca habría podido crear algo del tono, estética y mensaje como “La noria” en formato largometraje por muchas razones como recursos, dinero, falta de un estudio, falta de distribuidora. Por eso pensé en una historia corta, 10 a 12 minutos máximo, que me permitió el meterme en la creación de una pieza pequeña, oscura y arriesgada sin la presión por parte de un estudio grande. Me llevó mucho más tiempo del que pensé pero mereció mucho la pena.

¿Qué has aprendido con La noria?

Con este corto aprendí a seguir mi instinto, rodearme de gente que quiera hacer cosas diferentes y contar historias y trabajar en proyectos que realmente a uno le interesen. Yo crecí en España con referentes del cine de género fantástico como Alien, Al final de la escalera, El espíritu de la colmena, El resplandor y El exorcista. Uno nunca sabe cómo van a funcionar las películas de este género dentro del cine de animación. Lo haces porque crees en ello y crees que el medio de la animación puede contar otro tipo de historias más allá de las que estamos acostumbrados con los grandes estudios.

A scene from the animated short "La Noria", 2019

Una escena de La Noria.

 

Recientemente has colaborado en Love, Death and Robots. ¿Marca un antes y un después para la comercialización de la animación?

La animación en general es comercial cuando se trata de un público muy infantil pero hay mucho más que se puede hacer. Es una de las razones por las que creo en el medio de la animación y por lo que me mudé a Los Ángeles, para trabajar en Love, Death and Robots. Estuve involucrado en la fase de desarrollo de la serie durante un año. Me alegro aportado mi grano de arena sobre todo a la hora de traer talento español al proyecto. Espero que proyectos como Love, Death and Robots o Spider-Man: Into the Spider-Verse cambien la industria un poco más.

¿Ves un futuro para la animación para adultos en las nuevas plataformas?

Desde luego. Plataformas de streaming como Netflix están abriendo puertas a más tipos de animación diferentes. La animación no tiene límites y se empieza a ver lo que se puede hacer en el medio. Países como Japón y Corea llevan muchos años haciendo animación más adulta. Es importante aclarar que para mi el cine de animación adulto no significa que haya violencia o sexo. Es más la temática y el subtexto de las historias. Directores como Satoshi Kon o Wes Anderson usan el medio de la animación para tratar temas sociales o de complejidad psicológica dirigidos hacia un público más adulto.

¿Cómo has influido en una nueva generación de animadores especialmente con el programa educativo AnimationMentor que pusiste en marcha en internet?

Cuando empecé a mi me influyeron animadores españoles como Daniel Lara o Raúl García, que han compartido lo que saben por medio de revistas, libros o el internet. También aprendí lo que aprendí por medio de amigos en la escuela. Siempre es positivo el compartir lo que uno sabe. Cuando hace 15 años empezamos AnimationMentor fue con la meta de hacer accesible una educación de animación avanzada que era bien difícil de tener cuando empecé en los 90. Yo no tuve la oportunidad de ir a un CalArts o un Sheridan College y aprender de profesionales del sector. No me lo podía permitir financieramente y siendo honesto, el nivel de mi portfolio no estaba a la altura. Cuando empezamos la escuela aunque no teníamos mucha experiencia sabíamos que queríamos compartir todo lo que habíamos estado aprendiendo a lo largo de los años con gente que no tenían tantos recursos o flexibilidad para mudarse a otro país. La idea fue siempre hacer accesible esa educación a gente con pasión por aprender animación.

¿Está la industria animada española a la altura de sus profesionales y artistas?

El talento español ha avanzado muchísimo desde que empecé. Solo tienes que ver lo que están haciendo estudios como el de Sergio Pablos con Klaus, Big Lazy Robot o el trabajo de Headless/Blow Studio/Able&Baker en Love, Death and Robots. También mencionar lo que han hecho Salvador Simó, Manuel Cristóbal y estudios como Glow y Hampa con Buñuel en el laberinto de las tortugas. Es impresionante la variedad de estilos y medios y cómo destaca el talento español de cara al exterior con todos estos proyectos. Estoy convencido de que la gente fuera de nuestro país ha notado todo esto a lo largo de los años. Distribuidoras de contenido como Netflix, Paramount y otras han empezado a apostar por el trabajo que se realiza en España y espero que vaya a más.

Aprovechando el estreno de Toy Story 4, ¿cuáles son tus recuerdos de esta saga?

Tengo muy buenos recuerdos de la experiencia de trabajar Toy Story 3. Se juntó un gran equipo de gente liderado por Lee Unkrich y Darla Anderson. Había mucha presión al ser la tercera parte de una saga como Toy Story pero motivación y entusiasmo no faltó. Sobre Buzz Lightyear en Toy Story 3, su versión hispana estaba inspirada por un programa de televisión americano que se llamaba Bailando con las estrellas y tenía otros tipos de bailes. Fue durante la fase de pre-producción cuando le propuse al director la idea de que el baile y los movimientos de Buzz estuviesen inspirados en el flamenco. Por medio de unos test de animación que hice y enseñándole referencias de bailaores españoles como Farruco, Güito y Maya entre otros, Lee acabó inclinándose en esta dirección. Siempre le doy las gracias a Diego Agudo Pinilla, un animador español que me ayudó muchísimo con referencias y educándome sobre el flamenco y su historia.