Carlos Marques-Marcet: “A veces la realidad es una palabrota”

by Rocio Ayuso October 20, 2019
Catalan filmmaker Carlos Marques-Marcet

Garlene Mendez (EGEDA US)

La 25 edición de la Recent Spanish Cinema, iniciativa cinematográfica española que cuenta con el apoyo de la HFPA, ha traído a Carlos Marques-Marcet de regreso a Los Angeles. El realizador catalán (Barcelona, 1983) vivió en esta ciudad siete años y mucho de este tiempo se lo pasó en la sala de la American Cinemateca en Hollywood. La misma sala, el teatro Egipcio, donde ahora Marques-Marcet ha tenido la oportunidad de proyectar para todos aquellos que aman el cine como él su última película, Els dies que vindran (Los días que vendrán). La cinta en catalán cabalga a caballo entre el documental y la ficción mientras narra la relación de una pareja durante el embarazo de su primer hijo. Una historia donde sus protagonistas, los actores David Verdaguer y Maria Rodríguez Soto, también estaban esperando su primer hijo.

Supongo que si esta historia fuera de Richard Linklater se titularía Motherhood.

Es curioso porque para cuando se estrenó Boyhood yo tenía esa idea desde hace mucho tiempo, pensando en adaptar una novela muy conocida de un adolescente a lo largo de cuatro años. El la hizo en 12 años. Me pasa mucho con Linklater, al que no llamaría un referente mío pero sus películas acaban tocando cosas que me interesan, aunque el las hace antes y mejor. Hay como una manera común de entender el tiempo, algo que el cine captura tan bien, el pasar inexorable del tiempo.

¿Cómo nace Els dies que vindran?

Nació mientras estábamos rodando Tierra Firme en Londres sobre la decisión de tener o no tener hijos. Justo en ese momento David y María hicieron un skype con un predictor y salió que estaban embarazados. ¡Deberíamos de juntar las dos películas! Yo además tenía ganas de hacer una película mucho más libre que Tierra Firme y con más tiempo para rodar. Así que se lo planteé a David y María. Hacer una película al encuentro de lo desconocido. Ese fue el planteamiento. A David le daba un poco más de cosa, pero para María era un momento muy especial porque las mujeres, especialmente las actrices, cuando se quedan embarazadas se quedan sin trabajo. Para ella fue una oportunidad de estar embarazada trabajando y además en su primera película. Acordamos que queríamos contar la historia desde la ficción porque eso nos permitió llegar a unos lugares de intimidad que podían ser mucho más incisivos que desde el documental. Decidimos rodar desde la reconstrucción más que desde la captura. Esa fue la clave.

¿Se produjeron momentos conflictivos rodando en este periodo tan personal?

Fue todo muy fluido porque partimos de una confianza absoluta en un trabajo muy horizontal. A nivel creativo e incluso logístico. Siempre hablamos muy frontalmente de lo que les apetecía y no les apetecía filmar. De hecho, el principio lo volvimos a rodar cuando ya teníamos la película mucho más avanzada. Una vez que ya habían parido. Estuvimos rodando en total un año y medio. Y no hubo ningún momento incómodo o raro. No solo capturamos la realidad, la conflictuamos porque a veces la realidad es una palabrota. Tengo problemas cuando me dicen que hago un cine muy realista porque no sé lo que es la realidad.

Desde su primer trabajo como director en 10.000 Km pasando por la miniserie En el corredor de la muerte, ¿cómo definiría su estilo?

Obviamente hay una parte como director en la que te mueves por instinto buscando lo que a ti te suena a verdad. Mi verdad a la gente le recuerda a algo muy realista, naturalista diría, porque todos nos podemos sentir muy identificados. Algo que me toca entender a mi, que lo entiendo con los actores y que al final hace que se sienta muy real para los espectadores. Pero ese real no olvidemos nunca que es una construcción. Yo creo que es importante reflexionar sobre las imágenes. Poner en cuestión el valor de una imagen.

¿Se siente cómodo en ambos medios? ¿Cine y televisión?

La realidad es que en el cine soy más dueño de los medios y al final la película que se ve es bastante lo que había envisionado. En la televisión, como director, las cosas acaban cogiendo tu sello, pero estás más como invitado de los productores y guionistas. El formato de televisión me gusta, aunque no soy muy amante del medio porque soy de los que piensa que hay que dejar que respiren un poco las cosas. Entiendo que es otro lenguaje, que la gente mira la televisión mientras está en sus móviles algo que te obliga a una narrativa que succione. Pero yo prefiero que la sala de cine que me transporte a otros sitios. Lo que me interesa de la televisión es que es un arte del presente que lo une con el teatro. La tele tiene esa cualidad de estar muy arraigada a lo que está pasando aquí mismo, ahora. Es una buena herramienta para reflexionar, casi una herramienta sociológica, mientras que el cine es más intemporal.

Esta Recent cierra un ciclo en el que ha vivido la muestra como espectador y ahora como autor.

Para la comunidad española en Los Angeles, para los cinéfilos, la Recent siempre es ese punto de encuentro. Para mi también. Por eso me ha hecho especial ilusión proyectarla mi película en el Teatro Egipcio, uno de mis cines favoritos y donde me pasé la mitad de mis días en Los Angeles viendo un millón de películas.