Charlize Theron, nominada a Mejor actriz dramática, “Bombshell”

by Gilda Baum-Lappe December 29, 2019
Actress and producer Charlize Theron

magnus sundholm/hfpa

Nacida en Benoni, Gauteng, Sudáfrica, el 7 de agosto de 1975, Charlize Theron es considerada una de las más bellas y talentosas actrices del cine actual. Hija única de Gerda y Charles Theron, una alemana y un francés propietarios de una constructora de carreteras, Charlize estudió ballet clásico en Johannesburgo desde los seis años y a los trece su madre la ingresó en un internado para que no conviviera en un ambiente familiar cada vez más enrarecido por las crecientes peleas de la pareja.

Durante una visita a su casa, el 21 de junio de 1991, fue testigo del fatal desenlace de la historia, cuando su madre mató a su padre de un disparo ante un intento de agresión de éste, en estado de embriaguez. Así lo entendió el jurado, que juzgó el caso como homicidio en defensa propia, y absolvió a la mujer, que, una vez libre, se volvió a casar, vendió su empresa y se trasladó a Los Ángeles. Poco tiempo después, en un accidente murió el hermanastro de la actriz volviendo a sumir a la familia en la tragedia. Decidió aprovechar su estatuesca belleza para tomar las riendas de su futuro. Además de bailar, Charlize trabajó como modelo desde la adolescencia. Con dieciséis años ya había alcanzado el metro setenta y siete de estatura y no le costó gran esfuerzo vencer en un concurso de ‘top models’ cuyo premio consistía en una estancia de un año en Milán, contratada por una diseñadora italiana.

Aparte de las pasarelas, un ámbito que no abandonó del todo pese a confesar que nunca le ha gustado la profesión, se convirtió en una figura muy conocida en los circuitos publicitarios internacionales, sobre todo tras protagonizar, algunos años más tarde, el celebrado anuncio de Martini en el que a una joven (ella) se le va deshilachando el vestido hasta mostrar buena parte de su anatomía.

En 1993, después de un desfile en Manhattan, decidió quedarse en Estados Unidos y reconducir su carrera de bailarina. Fue admitida por el Joffrey Ballet de Nueva York, del que formó parte durante un año, hasta que una lesión en una rodilla le impidió seguir en la danza.

Animada por su madre, se trasladó entonces a la Costa Oeste con su nueva familia. La suerte quiso que unas semanas después, mientras discutía acaloradamente ante una ventanilla de un banco de Hollywood Boulevard porque se negaban a pagarle un cheque, la viera el agente artístico John Crosby, quien, deslumbrado ante su despampanante presencia, le preguntó si nunca se había planteado trabajar en el cine y le dejó su tarjeta.

Su aparición no podía ser más oportuna, así que una vez hechas las averiguaciones pertinentes y comprobar que se trataba realmente de un representante de artistas «serio» (Rene Russo y John Hurt eran algunos de sus representados), se convirtió en su mánager.

No obstante sus reticencias, su acento afrikáner la obligó a continuar con la publicidad mientras tomaba lecciones para corregirlo y clases de interpretación. Fue entonces cuando surgió el anuncio de Martini, y ganó suficiente dinero como para permitirse una vida sin apremios mientras acudía a un cásting tras otro.

La primera decepción la vivió al ser rechazada en favor de Elizabeth Berkley para protagonizar Showgirls (1995), pero el sonoro fracaso mundial del filme no tardó en resarcirla. Un papel en Two Days in the Valley (1996), un filme de John Herzfeld protagonizado por James Spader y Jeff Daniels, marcó su debut en el cine.

Su sorprendente caracterización de una asesina en serie en el filme Monster (2003), de Patty Jenkins, confirmó su apreciable talento y le valió, amén de otros galardones, el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, el Globo de Oro y el Oscar de la Academia de Hollywood a la mejor interpretación protagonista.

Tras ganar el Oscar, Nelson Mandela le agradeció haber puesto al Sudáfrica en el mapa y Charlize se puso a llorar, incapaz de responder. La actriz había sufrido críticas de sus compatriotas por haber perdido su acento nativo y haberse mudado a Estados Unidos definitivamente. “A los 30 años me di cuenta de que no tengo por qué agradar a los demás y disfruto mucho más la vida desde entonces”, dijo.

Tras su Oscar Charlize encadenó varios fracasos encabezados por Aeon Flux, que le llevaron a retirarse durante tres años para adoptar a sus dos hijos y replantearse su carrera. También se dedicó a promover causas sociales como el matrimonio homosexual, los derechos de los animales, la libre elección del aborto o la prevención del VIH en África. Naciones Unidas la nombró mensajera de la paz por su compromiso con los desfavorecidos, una filosofía que para ella es inevitable porque conoce el sufrimiento de la injusticia social en primera persona.

Charlize se ha hecho fama de ser precisa para tomar decisiones sin perder la calma aun en emergencias. De ser optimista y tener en claro que las cosas no vienen fáciles pero que no se rinde ante los obstáculos.

Se ha pronunciado como un apoyo en el movimiento #MeToo y por ello el tema de Bombshell, película por la que ha sido nominada al Globo de Oro, es de primordial importancia. Eso la motivo a convertirse en la productora ejecutiva y luchar por el proyecto a pesar de que encontraba obstáculos, cancelaciones y reveses.