Cine al Fresco: “A Bigger Splash”, 2015

by Paz Mata September 8, 2020
A scene from "A Bigger Splash", 2015

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Sexo, mar y muerte, son el trio que protagoniza este tórrido drama en el que dos ex amantes se reencuentran en una villa mediterránea, donde la piscina (alberca) se convierte en el templo del hedonismo, de la indolencia y también de la tragedia. A Bigger Splash es el remake que el director italiano Luca Guadagnino, hizo del thriller erótico de Jacques Deray, La Piscine (1969), quien, a su vez, lo adaptara de la novela homónima de Alain Paige. El nuevo título evoca el azul deslumbrante de la pintura del mismo título de David Hockney, al tiempo que revela la intención de “sumergirse” en las aguas de la nostalgia.

En esta ocasión, Guadagnino y el guionista David Kajganich hacen una libre adaptación para analizar el poder del deseo, de la desconfianza y del amor perdido, el de las vicisitudes del ser humano vividas con frenesí.  La trama se centra en Marianne Lane (Tilda Swinton), una famosa cantante de rock, que se retira a descansar (tras una operación en las cuerdas vocales) con su novio, Paul De Smedt (Mathias Schoenarerts), un talentoso fotógrafo, a la remota isla de Pantelleria, frente a las costas de Tunez. A ese acogedor paraíso, que eventualmente se ve inundado de inmigrantes procedentes de África, llegarán Harry Hawkes (Ralph Fiennes), ex pareja y representante artístico de Marianne).

A Harry le acompaña la joven Penélope Lannier (Dakota Johnson) quien, contrariamente a lo que pudiera parecer, no es su nueva protégé sino una hija recién descubierta, fruto de una aventura anterior. La pareja prácticamente se auto invita a instalarse en la casa. Penélope tiene 18 años y, lejos de mostrar la cándida inocencia de esa edad, es la viva representación de la juventud perversa que disfruta alterando las relaciones entre adultos, en este caso la de una “rock star”, su amante y su ex pareja. Marianne, Paul, Harry y Penélope, este cuarteto de privilegiados personajes son inmensamente atractivos, divertidos y seductores. Son, como Harry le dice a Paul en la escena final: “Obscenos. Somos todos obscenos. Esa es la puta verdad”. Obscenos e impotentes al mismo tiempo, cada uno a su estilo. Marianne es una estrella del rock sin voz, Paul un documentalista sin una historia que contar, Harry, un productor musical venido a menos. Aquí la única que tiene algún poder es Penélope, el poder que le concede la juventud.

Siguiendo la estela de su anterior trabajo, I Am Love (2009), en cuanto a formato se refiere, el realizador italiano vuelve a explorar los mecanismos que rigen el deseo humano convirtiendo a sus protagonistas en peones de un intrigante juego de celos, secretos, mentiras y sospechas. “Me gusta indagar en la profundidad y las sombras del deseo, pero no suelo analizar mi trabajo. Soy muy intuitivo y cuando me enamoro de algo no pienso en si tiene que ver con otras cosas que he hecho antes”, admite el realizador siciliano. “I am love trataba de la perturbación de la pasión, lo que te puede llevar a la catástrofe y, también, a la auto liberación.

 En cambio, A Bigger Splash habla de la nostalgia de la pasión y de ese fuerte poder del que quieres alejarte.  Por lo tanto, en lo que ambas películas se pueden parecer es en la necesidad de ser libre”, explicaba Guadagnino en su conversación con los miembros de la Hollywood Foreign Press Association (HFPA por sus siglas en inglés).

Guadagnino atribuye el éxito de sus películas a sus actores y a su equipo, con mucho de los cuales ha trabajado en varias ocasiones, como es el caso de Tilda Swinton con quien contó para su primer largo metraje, The Protagonists (1999), y con la que ha repetido hasta en cinco ocasiones, la última Suspiria. “Cuando haces una película, no trabajas tu solo en un espacio vacío… Yo construyo un mundo con muchos colaboradores”.

Colaboradores que sin duda contribuyeron a elevar la calidad del film. Empezando por su musa (Swinton) que a elección propia decidió transmitir lo que pasa por la cabeza de su personaje con una interpretación basada en expresiones corporales, gestos faciales y significativas miradas, y terminando por la brutal interpretación de Ralph Fiennes. El actor inglés se mete en la piel de un personaje clave en la vida de los otros: no solo logra impulsar la carrera musical de su ex novia Marianne, sino que, tras separarse, fue él quien lanzó Marianne en los brazos de Paul.   Fiennes consiguió retratar con acierto la personalidad de Harry, un hombre que se mueve entre la comicidad y la locura. Por su parte, Mathias Schoenaerts, atina dando vida a Paul, un hombre que aparenta ser fuerte, sólido y seguro de sí mismo, pero en el fondo está plagado de dudas e inseguridades, mientras que Dakota Johnson consigue explotar la faceta sexual de esa joven femme fatale que mantiene una relación ambigua con su padre. 

Los cuatro personajes: ociosos, ricos y creativos, caen en la dictadura de sus deseos hasta el tormento. El entorno paradisíaco y una atmósfera envolvente los acompaña en su caída. Para construir visualmente esa atmósfera, Guadagnino confesó haberse sentido influido por el cuadro de David Hockney “A bigger splash”. “Me fascina la sensación de misterio que transmite ese cuadro. Y, por supuesto, he robado a cineastas como Rossellini, Hitchcock y Godard. La originalidad esta sobrevalorada”, admitió sin reparo.