Cine al Fresco: "Le Rayon Vert", 1986

by Paz Mata August 10, 2020
A scene from "Summer"/Le Rayon Vert, 1986

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Es verano. Una joven pareja, (Delphine y Jacques) sentada frente a una playa, miran al horizonte, allá donde el mar se encuentra con el cielo infinito. Mientras observan al sol hundirse lentamente en las aguas, ella se emociona y rompe a llorar. En ese instante la esfera brillante desaparece emitiendo un sutil destello verde y la joven grita con alegría… “si”.  Ese momento tiene lugar al final de Le Rayon Vert, la película dirigida por el cineasta francés Éric Rohmer, una adaptación libre de la obra homónima de Julio Verne. 

La novela de Verne habla de una mítica leyenda:  “Aquél que tenga la fortuna de contemplar el rayo verde, podría ver con claridad en su corazón y en el de los demás. La misma leyenda cuenta que dos personas que lo observen juntas, quedan automáticamente enamoradas la una de la otra, representando el momento mágico en que dos seres descubren el amor a la vez.  

En el film de Rohmer, su protagonista, Delphine (interpretada por Marie Rivière, que colaboró con el director en la creación del personaje) es una tímida y sensible joven parisina que acaba de romper con su novio. Con el verano a las puertas, la joven se da cuenta de que no tiene a donde ir ni nadie con quien compartir sus vacaciones, lo cual desencadena una profunda y conmovedora depresión.  Sin embargo, Delphine se propone no solo superar la ruptura con su novio sino la decepción de ver todos sus planes de verano frustrados. En un momento en el que la ciudad de Paris empieza a quedarse vacía la joven, sola y triste, decide viajar, aunque sea por su cuenta, por varios lugares de playa y montaña intentando encontrar un sitio donde pasar sus vacaciones.  En el camino conocerá a otros viajeros, pero la soledad seguirá siendo su compañera de viaje. En una de sus salidas, Delphine escucha una conversación en la que se menciona la novela de Julio Verne que da título a esta película. La protagonista de la novela emprende una serie de viajes con el único fin de observar en persona el mítico rayo. Delphine, fascinada por el relato, decide hacer lo mismo. En esa última escapada en busca de la felicidad su destino dará un giro inesperado.

El film contiene una fuerte carga simbólica, un ejemplo de este simbolismo son las escenas en las que la protagonista va destapando unos naipes que se encuentra a lo largo de su camino. Estas cartas son símbolos del destino y del azar, elementos recurrentes en el cine de Rohmer. En las figuras de esos naipes Delphine creerá estar viendo su propio destino reflejado, un destino en el que su mundo se desploma y ella, incapaz de amar y ser amada, pierde el control de su vida.

Todo ello tiene su momento cumbre con la descripción y la contemplación, en la última escena del film, prácticamente en el último plano, del fenómeno natural. La joven Delphine ve el rayo verde, y también lo ve Jacques, el muchacho que la acompaña, a quien conoció en una estación de tren. Pero no solo fueron estos los que observaron el destello verde, también lo vieron Rohmer y Sophie Maintigneux, la genial directora de fotografía, que a través del objetivo de su cámara atisbó el momento real en que sucedió.

Rohmer filmó la película en el verano de 1984, pero tardó dos años más en estrenarla pues el director persiguió incansablemente el efecto del rayo verde. Dicho fenómeno se produce en circunstancias atmosféricas muy específicas y por lo tanto de difícil captura. El efecto óptico es producto de la refracción y la dispersión de la luz del sol cuando se encuentra cerca del horizonte. 

Finalmente, y tras varios intentos en la costa de Normandía, entre otros lugares, y a pesar de la insistencia del productor en tratar de recrear el fenómeno en el laboratorio, Rohmer consiguió filmar el fenómeno, con sus últimos destellos, en las Palmas de Gran Canarias, en la Navidad de 1985. “Era una cuestión de consistencia estética,” señaló el director.

Con este quinto de los seis títulos que componen el ciclo de ¨Comedias y Proverbios¨, el realizador francés consiguió acercarse a todos los públicos (tanto a sus fans como a sus detractores). Tal vez fuera por su temática juvenil, su relajación intelectual, su tono erótico y colorido o por un cúmulo de circunstancias lo que hiciera que muchos espectadores se identificaran con las relaciones sentimentales, las contradicciones y las esperanzas de sus protagonistas. Lo cierto es que, sin ser una obra maestra, Le Rayon Vert es una de las películas más sobresalientes de Rohmer, de las más maduras y sofisticadas en muchos aspectos, una película cálida y llena de matices sobre la incomunicación y la soledad en nuestra sociedad contemporánea. Fue ganadora del León de Oro en el festival de Veneci.

Éric Rohmer sostenía que la única forma de captar un estado anímico casual, era mediante lo intangible, lo imperfecto. Irónicamente con este film el director francés no paró hasta encontrar ese perfecto momento en el sol poniente, el rayo verde.