Cine al Fresco: “Y tu mamá también”, 2001

by Paz Mata August 24, 2020
A scene from "Y Tu Mamá También", 2001

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Se han cumplido veinte años del rodaje de Y tu mamá también, la película que se convirtió en una de las más valoradas del cine indie y marcó el nacimiento del llamado Nuevo Cine Mexicano. Su director, el realizador mexicano Alfonso Cuarón, habiendo demostrado ya su talento en cintas como The Little Princess (1995) y Great Expectations (1998), empezó una nueva etapa con este film. Se trata de un drama social con altas dosis de comedia negra, quizá el más inclasificable y personal de toda su carrera, hasta la llegada de Roma (2018), que confirmó a Cuarón como uno de los grandes talentos cinematográficos contemporáneos y uno de los directores mexicanos más importantes de toda la historia.

Alfonso Cuarón tuvo muy claro como contar esta historia - una eufórica, impredecible e inolvidable “road movie”, que escribió junto a su hermano Carlos, y que contó con la extraordinaria fotografía de Emmanuel (Chivo) Lubezki - filmaría cronológicamente, secuencia a secuencia y plano a plano, el viaje de dos jóvenes amigos Julio (Gael Garcia Bernal) y Tenoch (Diego Luna) que en la celebración de una boda conocen a Luisa (Maribel Verdú), una misteriosa y sensual española, casada con un primo de Tenoch, que , además de pasar por una crisis matrimonial, guarda celosamente un secreto. En México Luisa decide iniciar una nueva vida.  Los dos amigos la convencen para que se una a ellos en una aventura sin rumbo fijo, un rocambolesco recorrido por México, en el que el objetivo de los jóvenes es mantener relaciones sexuales con ella, mientras que el de Luisa es buscar una válvula de escape a su atormentado presente. 

La aventura de este trio de almas perdidas, en una huida a ninguna parte, terminará indagando en las luces y las sombras de cada uno de los tres compañeros de viaje, poniendo a prueba su amistad y marcando sus vidas para siempre. “Una de las razones por las que quise hacer esta película, fue la de poder regresar a mis raíces, y no me refiero solo a México sino a mis raíces artísticas y creativas”, contaba Cuarón cuya idea fue llevar a cabo la película que le hubiera gustado hacer antes de ir a la escuela de cine, cuando todavía no sabía como rodar una película. “Mi propósito era descomponer las escenas en lugar de componerlas. Se trataba de hacer que pareciera todo improvisado, no de romper ninguna regla sino de no saber que las reglas existían.” confesaba el director el año de su estreno.

En este viaje, vitalista y sombrío al mismo tiempo, Cuarón nos muestra un México maltrecho, hundido en la ruina social y psicológica, una tierra sin nadie, habitada por campesinos fantasmas, policías y militares por doquier, una tierra por la que los tres viajeros van pasando de largo, aparentemente ajenos a lo que les rodea, como si pasaran de puntillas por una dura realidad. Un viaje que empieza con una excusa, llegar a una playa paradisiaca, de nombre “Boca del Cielo”, que ellos se han inventado pero que al final resulta ser real. Un hecho que entronca con esa vida de fantasía que llevan.

Poco a poco, a medida que el viaje continúa, se van asentando en el entorno, dándose cuenta de cual es la situación, y tomando conciencia de la realidad.  “Fue la primera vez en diez años que pasaba tanto tiempo en México”, decía Cuarón, “hacia mucho que no viajaba por el país y esta película me permitió redescubrirlo. Al buscar exteriores donde poder rodar nos fuimos encontrando con lugares y situaciones que luego sirvieron para construir muchas escenas de la película,” recordaba el director.

Su intención, sin embargo, fue hacerla lo más objetiva posible y para ello echó mano de un recurso muy inteligente y a la vez muy difícil de lograr que salga bien: la voz de una tercera persona, un narrador que va introduciendo las diferentes historias, ofreciendo datos y adelantando lo que irá ocurriendo a lo largo de la película. “En este caso la narración realza la historia y los personajes, de manera que permite desarrollar una profunda y compleja conexión con las subjetividades de sus protagonistas” explicaba Cuarón, que admitió haberse sentido influido por el cine de Jean-Luc Godard a la hora de introducir al narrador. “Soy un gran fan del cine de Godard y viendo su película Masculin, Feminin, se me ocurrió esta idea del narrador, consideré que era imprescindible para contar la historia”, decía Cuarón en una entrevista a los miembros de la Hollywood Foreign Press Association (HFPA por sus siglas en ingles).  “Lo que he hecho con en este film es eliminar todo tipo de artificios y buscar la pureza total que te ofrece solo la imagen, nada artificial, nada que distraiga. El contexto es tan importante como los personajes,” añadía.

Tras triunfar en los festivales de Venecia (donde Diego Luna y Gael Garcia Bernal ganaron el premio Marcello Mastroniani a actores jóvenes), Toronto y San Sebastián, y de que The New York Time hablara de la “sobresaliente actuación” de Maribel Verdú, la cinta fue nominada al Globo de Oro a la mejor película en lengua extranjera y al Oscar al mejor guion original. Y tu mamá también fue la película que puso a Cuarón en el mapa mundial del cine. Tras ésta, el director mexicano se adentro en el universo de Hogwarts aceptando dirigir la tercera entrega de la saga de Harry Potter, Harry Potter and the Prisoner of Azkaban, el resto ya es historia.