Cine al Fresco:"Dr. No",1962

by Paz Mata July 6, 2020
Ursula Andress in a scene from "Dr No", 1962

united artists/mgm

“Es 1954, vivimos en un mundo peligroso, con enemigos mortíferos y amenazas letales, pero aún podemos contar con un hombre….007”.

Así comienza las más exitosa y larga serie cinematográfica de la historia.  Ni siquiera sus productores, Harry Saltzman y Albert R. Broccoli, pudieron anticipar la popularidad de las películas del Agente 007, que ellos mismos desataron en 1962 con esta primera entrega. Basada en la sexta novela de la saga De Ian Fleming y considerada como la más sobria y fiel de las adaptaciones que se harían a lo largo de los años, Dr. No  no solo consolidaría a su protagonista como icono de la cultura pop en todo el mundo, sino que fue todo un éxito de taquillas, a pesar de que se hizo con un presupuesto ajustado (minúsculo en comparación con lo que se ha gastado en producir las películas posteriores).

En Dr. No, conoceremos, por primera vez, a James Bond, el sofisticado, carismático elegante, audaz e ingenioso agente secreto, ex oficial de la Marina de Su Majestad británica. Un hombre capacitado para pilotar lanchas, aviones, helicópteros, un intrépido conductor de autos y de motocicletas, experto manejando todo tipo de armas, además de dominar el salto en paracaídas, el buceo y la esgrima. Es un ‘bon vivant’, con gustos caros y sofisticados, sabe mucho de vinos, sobre todo de cómo preparar el perfecto Martini (agitado, no mezclado) y de cómo seducir a una mujer con solo levantar una ceja. Pero por encima de todo es un patriota incorruptible, valiente, honesto y leal, consciente de lo ingrato de su trabajo y siempre dispuesto a llevar a cabo su misión hasta el final.

En esta primera entrega, el agente del MI6, James Bond (Sean Connery) es enviado a Jamaica para investigar el asesinato del jefe del Servicio Británico de Inteligencia, John Strangeways, destacado en la isla y para establecer si está relacionado con un caso de radio interferencia en el lanzamiento de cohetes desde Cabo Cañaveral. A su llegada a la isla Bond descubre la existencia de una siniestra organización en la isla Crab Key. En esta ocasión su enemigo es el siniestro Dr. No (Joseph Wisemen) miembro de la asociación SPECTRE (SPecial Executive for Counter-intelligence, Terrorism, Revenge and Extortion), que con la ayuda del profesor Dent (Anthony Dawson) se propone ejecutar un siniestro plan: desviar la trayectoria de los cohetes de Cabo Cañaveral (estamos en 1962, cuando aún no habíamos llegado a poner pié en la Luna).

Dr. No convirtió en estrella a un, por entonces, desconocido actor escocés, Sean Connery, cuyo carisma, virilidad y obvio sex appeal le hicieron perfecto para encarnar al Agente 007. Terence Young, que dirigiría la película, quería como protagonista a Richard Johnson, mientras que el autor, Ian Fleming, quería a Cary Grant o David Niven, pero el presupuesto lo haría imposible. Fue Peter Hunt, gran responsable del resultado final, que se encargó del montaje, quien sugirió a Sean Connery,  al que Young había dirigido en Action of the Tiger (1957). La elección final del actor se dejaría en manos del público que votó entre diez actores propuestos, ganando Connery.

Bajo la diestra mano de Young, que se encargaría del aspecto final de Bond, llevando al actor a su peluquero y sastre particular, educando sus modales y paseándole por los restaurantes y casinos londinenses, la filmación no se hizo esperar. Connery se metió de lleno en el papel y se convirtió en el prototipo masculino que muchos hombres buscaban emular y por el que las mujeres suspiraban, le bastaron solo 5 películas para apropiarse del personaje. Muchos sostenien que es el único y verdadero James Bond, considerando a los posteriores actores que heredaron el papel como simples imitadores.  De lo que no hay duda es que nadie ha pronunciado la frase, “Bond, James Bond,” como lo hizo Connery. Sin embargo, su 007 no es el misógino que Fleming imaginó, aunque, según el amigo y periodista del escritor, Robert Harling,  el agente secreto es un vivo reflejo de su autor. En ésta, Bond es más bien un mercurial e inconformista anti héroe.

La única constante en la serie es el insaciable apetito de Bond por las mujeres jóvenes y hermosas, que en Dr. No se ve personificada en una espectacular Ursula Andress. La belleza clásica y la perfecta complexión fisica de Andress la convirtieron, sin duda, en la mejor de las “chicas Bond.”  La química entre Ursula y Sean se hace patente en la famosa escena de la playa en la que Andress, cual Venus emergiendo de las aguas enfundada en un bikini blanco y con dos conchas marinas en mano causó sensación en la época y todavía se recuerda como punto de referencia de la serie.

Dr. No nos introduciría en la ya famosa iconografía de la serie: la secuencia de apertura, en la que la cámara apunta, a través del cañon de un pistola, a un Bond que pasa por delante. Antes de que la pistola le dispare, Bond se gira y dispara al asesino. También está la imprecindible y sexy ‘chica Bond’, los innovadores gadgets, los platós de ciencia-ficción, los paradisíacos y exóticos escenarios de rodaje, el supervillano, el constante flirteo de 007 con Miss Moneypenny, su pistola semi-automática Walther PPK, el clásico Aston Martin DB5 y lo más crucial de todo, el tema musical de James Bond, más conocido como “tema de 007”, que hasta donde se sabe fue compuesto por Monty Norman. 

Fue un buen comienzo para la franquicia aunque, para el gusto del espectador de hoy en día, pueda resultar un poco lenta, sombría y carente de grandes escenas. Es más, incluso el sexismo de James Bond está notablemente afinado en ésta. El film no tiene miedo a profundizar en sus personajes ... algo para lo que no habra tiempo en futuras entregas.  Vale la pena dedicarle un poco de tiempo a Dr. No, para ver cómo comenzó todo y entender a los personajes que hemos visto una y otra vez a lo largo de los años.