Cine en tiempos de confinamiento: "Brokeback Mountain" (2005)

by Paz Mata June 22, 2020
A scene from "Brokeback Mountain", Golden Globe winner, 2005

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Si arriesgar en el cine es poner en juego la visión propia de la realidad: lo que se sabe, lo que se desconoce, lo que se dice o se caya, o la propia intimidad, con el fin de construir un mundo de ficción que se sume a la realidad para formar parte de ella, esto es lo que hizo Ang Lee, hace quince años. Con Brokeback Mountain el director taiwanés utilizó un medio cargado de polémica y de claroscuros para presentar una propuesta perfecta: la soledad como tema principal, la homosexualidad como vehículo.

Basada en un relato corto de la ganadora del Pulitzer Annie Proulx, la historia nos traslada a la costumbrista sociedad norteamericana de los años sesenta. Jack Twist (Jake Gyllenhaal) y Ennis Del Mar (Heath Ledger), son dos trabajadores temporeros, que van a pasar todo un verano pastoreando ovejas en una zona montañosa de Wyoming llamada Brokeback Mountain. Tras semanas de trabajo, con el inabordable paisaje de las montañas como refugio, y con unas copas de más en el cuerpo, una noche se desata un irrefrenable encuentro sexual. Al día siguiente, en una conversación de no más de tres líneas, ambos deciden mantenerlo en privado. Pero, a pesar de que pretenden negarse a sí mismos, el instinto es más fuerte. El idilio se mantiene cada día mientras uno va a trabajar con las ovejas y el otro se queda en el campamento base, ambos extrañándose; sin saberlo, amándose.

Una vez más, Lee, uno de los directores más sensibles de finales de la década de los noventa, trabaja junto a su usual colaboradora, la escritora Diana Ossana y con el novelista Larry McMurtry para dar esta historia un formato de narración cinematográfica. El desafío de este empeño fue extender la tortuosa relación de los protagonistas a sus respectivos entornos familiares. En el caso de Ennis, casado y con dos hijas y una precaria economía doméstica, en el de Jake, una economía más holgada, gracias a su matrimonio con la hija de un empresario de maquinarias de Texas con la que tiene un hijo. Pero desde la mala situación económica del primero al éxito del segundo, la disfuncionalidad familiar de ambos es patente. Hay algo que los hace sentirse incómodos, ajenos a esa situación que han escogido. Los momentos de felicidad y de plenitud están reservados sólo para sus furtivos encuentros, el primero de ellos cuatro años después de aquel verano, que terminan extendiéndose por otros dieciséis. Encuentros periódicos, breves, catárticos, pero necesarios.

”Ambos, Ennis y Jack, viven una experiencia que no saben como definir, ninguno de los dos ha conocido el amor, pero en Brokeback, ha sucedido algo que no saben definir pero que les hace querer volver a sentirlo y se dan cuenta de lo esquivo que es ese sentimiento. Para mí eso es lo más atractivo de esta historia,” explicaba Ang Lee a los miembros de la Hollywood Foreign Press Association (HFPA por sus siglas en inglés). El film, que además de ganar el León de Oro al Mejor Director, en el festival de Venecia, cuatro Globos de Oro (Mejor Película-Drama, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado y Mejor Canción Original) y tres Oscar (Mejor Director, Mejor Guión Adaptado y Mejor Música Original), fue inmediatamente acogido por la crítica, incluso antes del estreno, que lo describió como “un épico y hermoso Western, cuya historia de amor homosexual está impregnada de una universalidad desgarradora.”

La intención de Lee al filmarla era precisamente captar el poder de esa historia de amor, pero durante el proceso de montaje se dio cuenta de que era la nostalgia que siente el uno por el otro, el vacío y la soledad que reina en sus vidas, cuando no están juntos, lo que tenía que mostrar. “Eso es algo que no se puede expresar con palabras en una película,”  contaba el director.  “La escena, al final del relato, en la que Ennis abre el armario de su habitación y ve las dos camisas colgadas de un clavo al lado de la postal de Brokeback Mountain que le envió Jack, es sin duda la de mayor fuerza emocional, sentí una intensa congoja cuando la leí. Pero era solo un párrafo, escrito con una maravillosa prosa, muy difícil de expresar visualmente, para ello necesitaba un recurso con el que transmitir lo que siente Ennis en ese momento. Se me ocurrió que Ennis se abrazara a esas dos camisas y permaneciera así unos minutos sin soltar una lágrima,” relataba el cineasta.

Por su parte, el desaparecido Heath Ledger, que en su día se negó a presentar el clip de la película en la gala de los premios Oscar, tras los chistes homofóbicos que había suscitado el film, decía que lo que más le sorprendió de todo el proceso a la hora de aceptar interpretar a Ennis fue admitir que necesitaba evolucionar y madurar como persona y como actor. ”Al final del rodaje sentí que lo había logrado. Eso fue lo más excitante de este proyecto. Todos nos sentimos muy orgullosos porque creo que hicimos justicia a esta hermosa historia,” nos decía Heath en el mismo encuentro.

Por su parte Jake Gyllenhaal, que da vida a Jack Twist, el más extrovertido de los dos cowboys confesó su sorpresa cuando Ang Lee le ofreció un papel totalmente opuesto a él. “ Heath da la impresión de ser más extrovertido y los papeles que ha interpretado suelen ser así, yo en cambio soy más introvertido, por eso me sorprendió la elección que hizo Ang al hacer el  reparto de papeles, lo que demuestra su genialidad como director,” explicaba Gyllenhaal, quien nunca tuvo ningún reparo a la hora de interpretar un personaje que mantiene una relación homosexual. “ Cuando leí Brokeback Mountain no le di más vueltas al hecho de que fuesen dos hombres porque crecí en un mundo en el que el amor podía estar en todas partes y entre todas las personas,” admitía el actor.

Quince años después de su estreno, Brokeback Mountain sigue siendo un referente no sólo para el aspecto comercial, aún genera beneficios, sino también para su director y para sus dos protagonistas, aunque tristemente uno de ellos (Heath Ledger) no se encuentre ya entre nosotros. La película estará en el currículo de todos los que participaron en ella brillando como la joya que es.