Daniel Arasanz: "No queríamos hacer un documental sensacionalista"

by Gabriel Lerman July 12, 2019
Spanish director Daniel Arasanz

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Pasó de hacer documentales sobre punk rock a ocuparse de Los Parchis, un verdadero fenómeno de la música pop que ha dejado su marca en varias generaciones de niños y adolescentes que crecieron con ellos en España, de donde surgieron, y también en América Latina. Daniel Arasanz, nacido en Barcelona, el mismo lugar de donde son Tino Fernández, David Muñoz, Gemma Termes Prat, Yolanda Ventura y Francisco Díaz, los integrantes originales del grupo que entre 1979 y 1992 generó innumerables discos y 7 películas, fue el responsable de dirigir Parchis: el documental, que puede verse en este momento por Netflix. Hablamos con él pocas horas después de su estreno mundial en la plataforma de streaming y esto fue lo que nos dijo.

Tú habías hecho un par de documentales sobre música en un tono completamente distinto. ¿Cómo fue que te inculaste con este proyecto para contar la historia de Los Parchís?

Yo reconozco eso que tú dices, que de primeras todo apunta a una dirección contraria porque mis dos primeros documentales eran sobre grupos de punk rock del área cercana a Barcelona. Tuve la suerte de hacer dos documentales de dos de mis bandas favoritas y yo soy nacido en el '85 así que Parchís ni siquiera es un grupo que me haya tocado generacionalmente, no ha marcado mi infancia ni nada. Este proyecto fue una idea original de Richard Royuela, que hizo el guión conmigo y él tuvo esta idea. Un día se iluminó poniéndole los discos de Parchís a su hija pequeña y viendo que funcionaba muy bien. Se han hecho muchas entrevistas a Parchís pero nunca se ha analizado este fenómeno desde todos los prismas. Siempre han salido ellos 5 hablando pero nunca se entrevistó a la gente que trabajó con ellos. Veíamos como que a pesar de que se había hablado de ellos bastante porque es un grupo de éxito, creíamos que no se había explicado su historia del todo. Yo también tengo que reconocerte que inicialmente era un poco escéptico pero luego con Richard desarrollamos lo que llamamos la teoría de los dos minutos, que a los dos minutos de explicarte el proyecto y de ver un poco los matices que podía tener la historia, todo el mundo al que se lo explicábamos acababa entrando, entonces vimos que era una oportunidad porque al fin y al cabo yo como documentalista lo que me llena es explicar historias que me llamen la atención y la historia de Parchís a la fuerza te tiene que llamar la atención porque es un éxito casi paranormal.

¿Te parece que es una historia trágica? La pasaron muy bien, disfrutaron del momento pero en definitiva todo el dinero que ganaron desapareció...

No creo que sea una historia trágica porque cuando tú hablas con ellos, no tienen una percepción negativa de su estancia en el grupo y eso también ha hecho que no queramos cargar las tintas en ese sentido ni pasarnos de paternalistas. Nosotros confiamos en que el espectador haga ese ejercicio por sí mismo. Yo creo que aquí también acá hay dos temas, por un lado algo objetivo como es la carga de trabajo, que obviamente era excesiva pero también hay que tener en cuenta que todo lo miramos con los ojos de la actualidad. Hoy los niños actores y los niños cantantes tienen regulado por contrato en la mayoría de los países el tiempo que pueden trabajar, es impensable que el día de hoy un niño pueda grabar una película por la mañana y hacer dos sesiones de circo por la tarde como hizo Parchís en Argentina. Eso por un lado es innegable, pero cuando tú hablas con ellos te encuentras que están muy satisfechos de todo ese período. Yo creo que también hay que tener en cuenta que en el año '80, '81, ellos eran niños que empiezan a viajar a México, Argentina, a conocer países, algo que no era para nada normal en esa época. Tú le decías a un niño de tu clase que estabas volviendo de una gira y el resto de sus compañeros ni siquiera se podían imaginar en muchos casos lo que era tomar un avión, y ellos rápidamente se acostumbraron a un nivel de vida muy alejado de lo que era un niño en Barcelona de principios de los '80.

¿En qué punto conseguisteis el apoyo de los integrantes del grupo y cuán difícil fue lograrlo?

Como hemos estado con este proyecto desde que empezamos a hablar con ellos desde hace 5 años yo creo que esto nos ha ido muy bien para irnos conociéndonos los unos a los otros y que de alguna manera hubiera una confianza, porque a ellos también les había venido mucha gente con todo tipo de proyectos, por lo que ya estaban un poco espantados de mucha gente que venía y que al final los proyectos no se acababan concretando. Poco a poco fuimos hablando, nos fuimos conociendo y la verdad es que en las entrevistas en ningún momento nos rechazaron ninguna pregunta, todo lo que les preguntamos nos lo respondieron. Por ejemplo si nosotros no quisimos entrar con más profundidad en determinados detalles ha sido por un tema nuestro porque al fin y al cabo creemos que con la información que damos la historia se entiende perfectamente. Muchas veces la gente lo que echa en falta son detalles demasiado sórdidos y no hay que olvidar que estamos hablando de niños y no hay ninguna necesidad de llegar a esa sordidez que a algunos parece que tanto les satisface.

¿Cómo obtuviste el material de archivo?

Es un grupo que tiene mucho archivo en muchos países pero como que está muy disgregado hemos recurrido al archivo personal del grupo que tanto ellos como sus padres iban haciendo fotos durante los viajes y luego también tuvimos la suerte de que el director internacional de la compañía, que en muchas ocasiones acabo siendo el manager del grupo y que sale en el documental, él tenía un archivo de fotos espectacular, guardaba mucha documentación, muchos álbumes con recortes de prensa, y eso para nosotros que él nos lo diera para el documental fue brutal,  y luego usamos el archivo de Televisa en el que conservan mucho sobre Parchís. Por supuesto que uno siempre quiere más y le hubiera gustado recorrer hasta la última hemeroteca en la que sabe que hay un recorte de prensa del grupo pero primero está la búsqueda de archivo, luego está la etiquetación de derechos de ese material de archivo entonces al final el equilibrio ha sido este, también pensando en la salud mental de los que llevan la producción del documental.

En las películas, ¿cuánta libertad tuvieron para usar ese material?

Libertad total. Lo curioso de esto es que las argentinas estuvieron recientemente remasterizadas y es una maravilla poder contar con un material en altísima calidad. Sin embargo lo que son las películas españolas, que son las más icónicas, yo creo que el día de hoy están en un estado muy lamentable, las copias no estaban a la altura de las otras, era un contraste brutal.

A scene from the documentary "Mahanati"

Una escena de Parchis: el documental.

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Después de haber pasado por todo este proceso, ¿qué es lo que te queda a ti del fenómeno de Los Parchís?

Yo creo que es un grupo que al final ha acabado formando parte de la cultura popular, ya no solo de España sino de muchos países de América Latina, aunque hay muchos países en donde no se los conoce para nada. Tengo la sensación que donde más cariño se le tiene al grupo es en México y probablemente también en Argentina, porque no hay que olvidarse que allí filmaron 3 películas.

¿Te sorprende que se los vea tan bien a pesar de que pasaron de estar en el centro de la atención pública al anonimato total?

Sí, yo creo que también cada uno pasa por su propio proceso. Una vez que has acabado tu etapa de niño, has acabado con un éxito brutal y es como “¿y ahora qué?”. Digamos que es algo muy peligroso porque te pone el listón muy elevado para el resto de tu vida, pero yo creo que al final ellos lo que han hecho es andar conscientes de que eso ha sido una etapa y que cuanto más clavado te quieras quedar ahí peor. Es evidente que es algo que te va a perseguir de por vida pero que el día a día no lo puedes vivir basado en eso. Puedes rememorar y hacer alguna excursión a tu pasado pero no te puedes quedar allí porque sino ahí sí creo que tendrían un problema. Creo que el día de hoy cada uno tiene sus secuelas, nadie sale intacto de algo así al 100% pero bueno como le habría pasado a cualquiera. A mí también me hubieran quedado muchas secuelas y hubiera tenido que hacer un trabajo para decir "bueno, esta es mi nueva vida y ya está. Ya se acabaron los Madison Square Garden, las películas y las giras. Ahora soy yo y a las 8 de la mañana tengo que estar en la oficina".

¿Qué opinas de Los Parchis como grupo musical?

A mi hay una cosa que me ha sorprendido mucho a la hora de profundizar en lo que es la discografía de Parchís y es que en los tres primeros años tienen unas composiciones y unas producciones muy bien hechas porque en ese momento Belter era un estudio que tenía una infraestructura grande y eso se nota en los discos, solo tienes que fijarte en los arreglos. Creo que más allá del marketing y del peso que tuvo a la hora de que el grupo tuviera ese primer éxito y que luego se consolidara, no creo que sea un grupo hecho a base de talonario porque si hubiera una fórmula del éxito, todo el mundo la usaría. Lo que quiero decir es que Parchís tenía otros dos factores: uno las composiciones y las buenas producciones con las que trabajaron, sobre todo en los 3 o 4 primeros años y luego yo creo que hay algo que es un poco un intangible dentro de lo que son los grupos de música pop, que es la magia de los componentes. Ellos tenían algo que al utilizar los colores era un mecanismo rapidísimo de identificación para un niño, “yo soy el rojo, yo soy el verde, yo soy el azul”, y al mismo tiempo los propios protagonistas dotaron de una personalidad a cada color y yo creo que es algo muy complicado. ¿Cómo puede ser que un niño le dote al color rojo de una personalidad? Y ese hecho de que a nivel de canto y de baile no fueran unos niños súper dotados, eso lo hacía tan sencillo que era fácilmente reproducible para un niño que lo quisiera hacer con sus amigos del barrio o con sus primos. No era algo elitista, era fácil sentirte identificado.