Daniel Brühl: “Conocer tu historia te hace entender quién eres”

by Rocio Ayuso July 20, 2020
Daniel Brühl, Golden Globe nominee

 Andreas Rentz/Getty Images for ZFF

El estómago de Daniel Brühl es español, dueño de un bar de tapas en Berlín desde hace diez años. En cuestión de fútbol, este actor nacido en Barcelona pero criado en Alemania, hijo del director Hanno Brühl, se declara “culé de toda la vida”, como se llaman los seguidores del Barsa. Libros, lee más en alemán que en castellano pero en cuestión de guiones no hay diferencia. De hecho, lo que más lee es en inglés ya que Hollywood desde hace años no deja de llamar a su puerta. Se dio a conocer con Good Bye, Lenin!, pero desde entonces no ha parado con el estreno este año de la serie The Alienist: Angel of Darkness, su próxima presencia en The King’s Man y The Falcon and the Winter Soldier y finalizando estos días su primer largometraje como director, Next Door. Brühl ha dejado por un momento la sala de montaje en Berlín para esta entrevista en español, un idioma que domina tanto como el alemán o el catalán a los pocos días de su cumpleaños.

 

Se hace difícil decir ‘¡Feliz cumpleaños!’ en medio de esta pandemia.

Incluso viviendo en medio de esta locura, fue una celebración muy bonita porque coincidió con el último día de rodaje de mi primera película como director que tuvimos que retrasar por culpa del virus. Espero que esto sea una buena señal. Al menos toda mi familia está bien, tanto en Alemania como en España. Todos sanos.

¿Cómo fue su segundo encuentro con el doctor Laszlo Kreizler para The Alienist: Angel of Darkness?

Fue una extraña mezcla. Primero fue la alegría de juntarnos de nuevo Luke (Evans), Dakota (Fanning) y yo porque nos hicimos muy amigos en Budapest durante la primera temporada. Pero me también pensé eso de cómo vamos a mantener el nivel sin entrar en una rutina, en algo aburrido. Por suerte al leer los guiones me di cuenta que había aspectos frescos y nuevos para todos en la serie y estuvo muy bien regresar a un rodaje sin la inquietud de la primera vez.

¿Cuánto ha cambiado su personaje?

Uno de los temas principales es el cambio en la sociedad con el movimiento de emancipación de las mujeres. Nuestro triangulo también cambia. Laszlo, como todos los hombres lo fueron en su entonces y aún lo son muchos, es un poco machista, pero es lo suficientemente inteligente como para entender que Sara Howard es la nueva líder en este equipo. Además, como amiga íntima de Kreizler, también le ayudará a descubrir sus emociones.

¿Le hizo ilusión que esta temporada esté relacionada con la historia de España?

Lo sabía porque durante el rodaje de la primera temporada había leído la segunda novela. Aunque me gusta leer sobre historia, no tenía mucho conocimiento sobre el conflicto entre los EEUU y España a principios del siglo XX, algo sobre los que me encantó aprender.

Desde Salvador a Good Bye, Lenin! o incluso Inglorious Basterds o Rush, mucha de su filmografía no es ajena a este elemento histórico. ¿De dónde nace su interés?

La historia siempre me fascinó quizá por la influencia de mi padre que me daba libros de historia para leer. Conocer tu historia te hace entender quién eres. Series como The Alienist te ofrecen la posibilidad de entretener a la gente de manera inteligente y a la vez hacerles entender momentos claves en la historia como el nacimiento de Nueva York, una metrópolis tan interesante con gente de todo el mundo, con mucha inmigración y con mucha desigualdad. También fue un momento en el que nacieron ciencias como la psicología. Y a la vez es un thriller, un cuento muy oscuro, como los que me han fascinado desde pequeño.

Habla de la importancia de conocer su historia, pero,¿cuál es la suya? ¿Española, alemana?

Europa es mi casa. Una casa muy grande, pero es de donde soy. Nunca digo alemán, ni español, ni catalán. Digo que soy europeo. Parte de familia es francesa y siempre tuve contactos muy cercanos con italianos, ingleses y portugueses. Defiendo la causa europeísta y espero que tengamos la fuerza y la fe para seguir juntos. Nací y crecí en un momento histórico muy lindo cuando cayó el muro (de Berlín) y se abrieron las fronteras. Sé que ahora estamos viviendo muchos conflictos en todo el mundo, pero habrá que superarlos, entender la historia y mejorar.

Cara al cine, su multiculturalidad, ¿ayuda o le deja en tierra de nadie?

Muchas veces me lo he preguntado. La respuesta es que llevo más de 20 años trabajando como actor y el hecho de poderlo hacer en diferentes países ha sido una ventaja. Me ha permitido explorar diferentes culturas, trabajar con gente fascinante, con diferentes visiones. Tras el éxito con Good Bye, Lenin! me consideraron el buenazo, el chico perfecto, y me cansé de leer guiones donde era el bueno. Fueron directores de fuera como (Quentin) Tarantino o (Ron) Howard los que me vieron sin prejuicios, como a otro actor capaz de ser el malo.

En su próximo estreno, parte del universo cinemático de Marvel, The Falcon and the Winter Soldier, es el malo malote.

El covid-19 no nos permitió terminar y tendremos que esperar hasta que sea posible volver al rodaje. Lo que nos queda que no es mucho pero es una pena porque teníamos una dinámica muy buena y confiemos en conseguir la misma energía. Al ser un proyecto tan grande la logística es muy difícil. Como actor, es una gran aventura porque la película no tiene nada que ver con lo que he hecho antes y eso es lo que divierte.

Lo mismo pasa con The King’s Man. Un personaje con monóculo solo puede ser el malo, ¿no?

Ahí también me fascinó el guion y Matthew Vaughn. Aunque son películas muy diferentes, me recordó un poco a Inglorious Basterds en esas ganas de jugar con la historia y cambiarla. Eso siempre me interesa mucho. Es un proceso fascinante el de reinventar la historia, usar hechos reales y combinarlos con la locura del género.

¿Cuándo encontró al director que lleva dentro? ¿Tuvo que alejarse primero de la sombra de su padre?

Al principio de mi carrera no quise ser director como mi padre, quizá por lo que dices, por no estar bajo su sombra. Me sentí muy feliz y seguro siendo actor, pero después de todos estos años de experiencia nació en mí el deseo, el sueño, de dirigir algo íntimo, algo pequeño, que pueda contar. Así nace Next Door. Soy muy realista y sé que no podría hacer ciertos proyectos de cierto tamaño y de temas que no tengan que ver conmigo. Next Door trata de un tema muy personal, con personajes que conozco muy de cerca, en una ciudad que conozco como es Berlín. Aunque la idea la tuve en Barcelona. Querría haber rodado en España, pero no fue posible por temas de producción. Había llegado el momento de lanzarse sabiendo que puedo fracasar. Y como con todo lo que haces la primera vez hubo ese momento de nervios e inseguridad, pero ojalá que haya salido algo interesante, creo que si. Siempre tuve envidia de los directores que participan en todo el proceso de hacer una película, desde escribir el guion hasta el montaje. Como actor haces tu papel delante de la cámara y luego nadie te consulta. Fue bonito ser el capitán, navegar el barco y estar ahí durante todo el viaje.