Daniel Burman: "El espectador en español por mucho tiempo ha sido totalmente subvalorado"

by Gabriel Lerman August 2, 2016
Director Daniel Burman

Getty Images

Hace poco tiempo fue noticia por haber cerrado un importante acuerdo con Netflix para crear Edha, la primera serie del poderoso servicio de streaming íntegramente realizada en Argentina. Y algún tiempo atrás, Daniel Burman sorprendió a la gran industria al conocerse los pormenores de Super Max, también la primera serie en español de Rede Globo, la gran cadena brasileña, con un vasto elenco internacional que incluye al español Santiago Segura, y la argentina Cecilia Roth entre muchos otros. Lo sorprendente fue que Burman, uno de los directores más prolíficos del cine argentino de los últimos años, siempre se destacó por hacer películas muy personales, usualmente alejadas de lo comercial. Por eso, aprovechamos su reciente visita a Los Ángeles, en donde presentó personalmente el estreno en los cines de El rey del Once, su más reciente film (que en inglés fue retitulado como The Tenth Man), para dialogar con el realizador porteño de 42 años sobre esta incursión cinematográfica por el corazón de la comunidad judía en la Argentina, su transformación en generador de contenidos a través de su nueva empresa, Oficina Burman, y de qué manera sus creaciones pueden cambiar la realidad de la producción audiovisual latinoamericana.  

Siempre has sido un paisajista de la vida judía en Argentina en tus películas pero creo que nunca has hecho un retrato tan intenso como éste. ¿A qué se debe?

No lo se… Mi relación con el judaísmo es bastante sana porque yo siempre digo “yo me levanto y soy judío”, y no tengo que hacer nada para eso. No tengo una relación conflictiva, es algo bastante natural en mi y en las historias inevitablemente surgen personajes que atraviesan esos escenarios pero lo que le pasa a los personajes va más allá de su judaísmo. Es esencial para ellos pero en si no tiene que ver con la conflictiva de ellos que es una conflictiva que está atravesada por su identidad pero que no es solamente eso.   

Pero en este caso muestras una parte de la vida judía que nunca fue retratada por el cine...

Sí, hay un nivel de detalle en esas comunidades digamos que quizás pasa por alto porque muchas veces el judaísmo está vinculado a otros aspectos más gruesos de dominio público, que tienen que ver con las grandes tragedias, con los grandes movimientos, con los grandes desplazamientos pero el judaísmo como cualquier otro pueblo también se describe y también se cuenta a través del detalle, de lo mínimo, de lo cotidiano.

¿Cómo surge esta nueva historia de Daniel Burman?

Hace dos años terminé mi novena película y estaba un poco aburrido y cansado del cine como actividad. Había algo reiterativo que me dejó de entusiasmar e incluso empecé a pensar en dejar de hacer cine. Estaba entre dejar de hacer cine o empezar a hacer cine de vuelta y lo que hice fue lo segundo, empezar otra vez. Porque filmé El rey del Once con un espíritu de principiante, con un ímpetu muy juvenil, con la idea de hacer una película con lo mínimo, y tenía esta historia de esta fundación que existe en el barrio de mi infancia y siempre me pareció muy sospechosa la gente que daba sin esperar nada a cambio porque vivimos en una sociedad cuyo capitalismo está instalado en los sentimientos. Uno es un buen marido esperando que la otra persona sea una buena esposa. Uno es bueno en el trabajo esperando que lo asciendan. Uno es bueno en la cama con una amante esperando una retribución, ó sea en todos lados está esa idea del retorno. Un grupo de gente que daba y abría puertas sin esperar nada a cambio, ni un “gracias”, me generaba un gran misterio. Así fue que me adentré en el misterio del bien, que es esta fundación que básicamente recicla lo que otros dejan, o lo que son los restos de otros y que para otros son esenciales, y se me ocurrió como sería la vida de un hombre que puede ayudar a todos, que puede ser el sostén de toda una comunidad, pero que no puede ayudar a su hijo y ahí surgió el tema de la película y una pregunta que podría resumir de que trata el film: ¿Es lícito elegir a quien uno ayuda en la vida o uno debe ayudar a quien tiene que ayudar? Es mucho más fácil siempre elegir a quien extenderle la mano y a veces uno no lo hace con quien debe.

Hay un tema persistente en tu filmografía que es el de padres e hijos y que también está en El rey del Once. ¿Por qué crees que aflora tanto ese tema en tu cine?

¡Qué sé yo por qué aflora! La verdad que yo no hago una película a lo Burman, yo hago las películas que tengo ganas y la cuestión de padres e hijos ha atravesado toda mi vida y todas mis películas. La paternidad es un hecho forzado en un punto porque los hijos pueden venir al mundo con una intervención mínima de los padres, una esencial y luego pueden no estar. Es como muy curioso eso. Y bueno nuestra presencia o nuestra necesidad está basada en una construcción que está muy marcada por la palabra, por el acto y también por la ausencia. Muchas veces hay padres que han construido de una manera tan deliberada y tan minuciosa la ausencia que han sido presencias impresionantes en las vidas de sus hijos, en las cuales han sido sombras, incluso después no han podido escapar de esas ausencias. Y todo lo que tiene que ver con la circulación del nombre que en el judaísmo es muy importante. De hecho, en el judaísmo, el nombre lo da el padre. El padre se va y se va el nombre también ¿no? Son todas temáticas que a mí siempre me han apasionado y que van concluyendo en los relatos de una manera bastante inconsciente.

Esto que decías de que decidiste volver a la fuente para ver si te conectabas con el cine, ¿funcionó?

Funcionó porque me ha hecho muy feliz todo lo que he hecho y estoy muy orgulloso de eso, funcionó por eso más que nada. Después los resultados económicos o de éxito de publicidad son siempre variables banales te diría ¿no?

¿Y te reconectó con el cine?

Si, absolutamente.

Pregunto porque daría la sensación que de golpe saliste a romper la estructura argentina y buscaste una audiencia internacional. ¿Tuvo que ver con esto, con esta experiencia, o ya venía de antes?

Fue como terminar una etapa y cuando eso pasa uno tiene el impulso de empezar algo nuevo. A partir de terminar El rey del Once me propuse hacer una compañía de desarrollo de contenidos en televisión para el mercado en español que fuera la mejor desarrolladora de contenidos de habla hispana y estoy en ese camino. Creo que el espectador en español por mucho tiempo ha sido totalmente subvalorado y hoy día, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo, vemos que es un espectador igual de sofisticado que las personas que hablan inglés. Hay un cambio que las corporaciones están haciendo que es el empezar a pensar que los usuarios o los espectadores de sus productos audiovisuales son iguales de tontos o de listos que ellos. Y es un cambio muy fuerte. Yo cuando escribo algo pienso que el que está del otro lado es igual de sofisticado o de simple que yo. Eso tiene que ver también con las nuevas plataformas, que ha democratizado también cierta narrativa y hay personas que no necesariamente tienen nivel universitario pero que en su consumo cultural tienen una alta sofisticación. Nosotros le hablamos a ese público en español y estamos desarrollando productos para todo este mercado y sobre todo series que a mí me gustaría ver..

¿Cómo es pasar de hacer una película tan personal como El rey del Once, que tiene que ver con lo que te interesa, con tener que estar atento a lo que quiere la audiencia?

Y yo no creo en eso de “que quiere la audiencia”, porque cuando nos tiramos en la cama a comer una pizza a veces no decimos “ahora vería una de terror”. A veces no sabemos qué queremos y yo creo que lo que más queremos es que nos sorprendan. A mí me gusta sorprender y hacerlo con algo conocido, creo que esa es la clave. Sorprenderlo con algo con lo cual el otro se pueda sentir identificado. La sorpresa por la extravagancia no tiene sentido y hemos tenido suerte en esta nueva compañía de poder desarrollar proyectos con compañías que admiramos mucho, con las que nos sentimos muy cómodos sin sentirnos atrapados en exclusividades o en limitaciones. Estamos desarrollando 20 proyectos de ficción para los próximos 2 años…

¿¿20 proyectos de ficción??

Somos un equipo de guionistas muy grande de Argentina, España, Brasil, México y entre todos tenemos una red de desarrollo de proyectos acorde a las exigencias de esta nueva inversión. Todos están en diferentes etapas de desarrollo. Como Super Max y otros proyectos que estamos hablando con Globo, Netflix y dos alianzas con otras compañías importantes de contenidos que vamos a anunciar pronto. No es que hay 20 series para emitir. Están en diferentes momentos pero creo que la clave es estar permanentemente desarrollando proyectos para poder darse el lujo de desarrollar un proyecto un tiempo y darte cuenta que lo mejor que podés hacer es que no se haga. A veces es muy importante que ciertos proyectos no se hagan nunca, para decidir que otros si se hagan.

Cuando desarrollas algo para Netflix, donde sabes que lo van a ver en 23 países de habla hispana pero también en Turquía. ¿Cómo cambia eso la dinámica?

Los proyectos nosotros no los pensamos en función de qué van a pensar en tal país, nosotros trabajamos en equipo en los cuales trabajan entre 6, 8 y a veces hasta 10 autores, escritores, periodistas, investigadores, desarrolladores de software, ó sea personas que vienen de diferentes ámbitos del espectáculo, del entretenimiento, de la narración, y entre todos confluyen en la creación de un espectador único que es un pedazo de todos nosotros. No es la especulación de qué va a pensar el espectador. Nos tenemos que emocionar todos los que lo hacemos, nos tenemos que divertir, nos tenemos que asustar si es una de terror… Si no nos pasa a nosotros, no le va a pasar a otro. No hay una fórmula. Es tan simple como eso. La base es qué me emociona, qué me conmociona y que me haría a mí quedarme viendo ese rectángulo en vez de salir a andar en bicicleta o jugar a un videojuego porque competimos con el tiempo de ocio de la gente, que no es tanto, entonces tiene que estar muy justificado que estén con nosotros y no con otros.

¿Qué me puedes adelantar de Super Max

Super Max es la primera serie de Globo en español, es un producto absolutamente disruptivo, de lo cual estoy muy orgulloso. Es una serie que transcurre en una cárcel de alta seguridad que es alquilada por una televisora para montar un reality show absolutamente extremo y bueno, todos entran supuestamente en busca de un premio pero esa es la apariencia, en realidad todos buscan encerrarse para escapar de sus fantasmas, de su pasado, de esa grieta que todos tenemos que parece que no se llena con nada pero la paradoja es que hay infiernos que no podemos dejar en ningún lado y que inevitablemente se nos aparecen en la mirada de un otro y ese otro también forma parte de nuestra propia salvación. Es una serie en la cual estos 8 personajes aparecen muy extremos en un inicio y de a poco se van convirtiendo en seres muy cotidianos, muy parecidos a todos nosotros. Es una serie que yo defino como transgénero porque tiene thriller, tiene aventura, tiene romance, tiene policial, es violenta pero es cándida a la vez. Para mí es un experimento narrativo extraordinario.

Me imagino que en esta nueva etapa los Globos de Oro también pueden ser un objetivo...

Si,¡Por supuesto! Los Globos de Oro te convalidan. Es una vitrina de alta visibilidad en el mercado más importante del mundo, que es el de Estados Unidos, así que sería ingenuo y falso decir que no, que no está dentro de mis expectativas que el producto pueda acceder a una nominación porque le otorga una visibilidad enorme. Pero ahora no pienso en eso, pienso en que la serie guste mucho...