Daniel Sánchez-López: "El cine independiente no tiene nación"

by Rocio Ayuso May 10, 2019
DP Daniel Sánchez-López

dsl cine

Los españoles que llegan a Los Angeles piensan en conquistar Hollywood. No es el caso de Daniel Sánchez-López. Su meta fue y sigue siendo el cine independiente. Un cine plural donde la historia importa más que el presupuesto y la calidad impera. Quizá por eso este director de fotografía nacido en Jerez (España) en 1981 es, además de un artesano de la luz, un culo inquieto, alguien que trabaja en España, en Estados Unidos y en la India, donde acaba de ser reconocido por su trabajo en la película Mahanati, la  punta de lanza del cine de Tollywood. Sí, no es una errata. Tollywood. Ahora que conocíamos el cine de Bollywood, Sánchez-López nos abre en esta entrevista la puerta a esa otra gran industria cinematográfica que es el cine en telugu, en el sur de la India.

¿Puedes explicar a los que nos quedamos en Bollywood qué es Tollywood?

Se trata de una industria casi tan grande como el Bollywood de Mumbai pero en el sur del país. Una zona con gran tradición fílmica aunque bastante cerrada, limitada normalmente a la gente que trabaja allí. En Bollywood las películas se ruedan en hindi aunque los guiones están en inglés. Pero no todos lo hablan y los del sur defienden otros idiomas nacionales como el telugu.

¿Le sorprendió ser el primer español que recibe el premio de la asociación de directores de fotografía?

La verdad es que es un shock. Por eso me reciben de la manera en la que me reciben. Además de por la película que he rodado, Mahanati, centrada en una superestrella del cine de la India, Mahanati Savitri, también conocida como “la más grande”. Al ser una película sobre su obra les ha maravillado el hecho de que haya conseguido recrear su cine, trasladar esa sensación nostálgica, una de las cosas que más me elogian.

¿Hay números musicales en el cine de Tollywood?

Es una nueva ola del cine indio pero que también contiene números musicales. Responde al estructura clásica de siete canciones como en Bollywood pero Mahanati rompe los esquemas porque acaba con una canción triste, no es un final feliz. De la misma forma que aplica esta estructura a algo nada habitual en el cine indio como los biopics. Lo normal en India es que se rueden alegorías, no biografías.

A scene from the documentary "Mahanati"

Trabajando en Mahanati.

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¿Cómo llega un español a formar parte de esta industria?

Mi afición al cine viene desde chico. Mi tío tenía una colección de vídeos Beta muy friki con el que me vi todo Paul Naschy y con mi tía veía Chaplin, Buster Keaton y los hermanos Marx. Para los 6 años había visto El resplandor y a los siete, buscando una de dibujos animados, me vi La Naranja Mecánica. Adoraba a Stanley Kubrick. La cosa continuó porque como no tenía ningún amigo, las cintas de los vídeoclubs se volvieron mis amigas. Así que empecé como autodidacta, cada día me veía unas cinco películas porque me aburría mucho en el instituto.

Pero de ahí a la India hay un trecho.

Empecé como actor en mis propios cortos. Luego estudié cine en Sevilla y me fui a EEUU a estudiar en Cornell como montador y hasta que conseguí una beca para la Universidad Chapman y eso me cambió los esquemas. Querían que me graduara como director pero yo me di cuenta que de lo que menos sabía era de cinematografía. La India fue un poco una coincidencia. Tuve otros trabajos pero me ofrecieron un proyecto en la India al mismo tiempo que una amiga se casaba allí. Me pagaron el viaje y me fui. Para qué engañarnos cuando me gradué salí a un mercado en recesión con la huelga de guionistas y donde todo el que tenía una cámara se sentía director de fotografía.

¿Qué aporta un extranjero a la cinematografía?

Si te fijas, los últimos premios Oscar se los han llevado extranjeros. Por algo será.

¿Es Hollywood una meta?

Lo mío es el cine independiente y ese no tiene nación. Cuando voy a un festival de cine me lo veo todo. El cine que me gusta es global.

Tampoco parece que tenga preparada la vuelta a España.

Lo que sé es que no quiero es asentarme en la India. Vivir allí es muy duro. Hablamos de una sociedad muy dispar, uno de los países más diferentes al mundo occidental en el que me ha encantado trabajar pero vivir allí es otra cosa. De momento me conformo con rodar mi próxima película entre España y Portugal, una producción india para EEUU sobre la fundadora del Chaiwala, una cadena tipo Starbucks pero de te de chai.