Edward James Olmos: “La situación de los hispanos se ha puesto peor”

by Rocio Ayuso October 12, 2020
Actor director, producer Edward James Olmos, Golden Globe Winner

armando gallo/hfpa

Los viejos roqueros nunca mueren. Tampoco los viejos rebeldes como Edward James Olmos. Más de cincuenta años de carrera y activismo, y ahí está este nacido en Los Ángeles hace 73 años dispuesto siempre a pelear por lo que cree. Y en este caso se trata de su última película como actor, director y productor, The Devil Has a Name, un thriller inspirado en hechos reales sobre la contaminación en los campos de cultivo en California para el que ha contado con sus amigos, algunos de esos nombres que ha conocido en una carrera que no tiene final.

¿Cómo surgió la idea de rodar The Devil Has a Name?

Recibí el guion en 2018 y me volvió loco. No conocía nada del tema, de lo que estaba pasando en el Central Valley californiano. Llamé al escritor y productor para preguntarle si era verdad y me dijo que sí, que casi todo era cierto. Como no me lo podía creer me invitó a ver los campos de petróleo de la zona. Le pregunté ‘¿podemos?’ Y me dijo que sí, que era muy peligroso pero que podíamos. Y nos fuimos a Bakersfield. El agua contaminada todavía está ahí. El problema continúa porque por cada barril de crudo salen quince de agua (contaminada) y no saben que hacer con ella.

Con lo difícil que es rodar una película independiente en estos días, ¿se complicó más al tratarse de una película con conciencia?

Yo me hice la misma pregunta. ¿Quién nos va a dar el dinero para esta película? Pero me dijeron que ya tenían el dinero. La misma gente en el centro de esta historia nos dio el dinero ¡Qué bonito! Les dije que quería dirigirla, producirla e interpretarla. Porque en principio solo me habían buscado como actor, pero les dije que quería hacerlo todo, que era una película muy especial. El tipo de información que contiene esta cinta es es muy grave, muy fuerte, muy preocupante. Están contaminando el Central Valley, donde se centra el 60 por ciento de toda nuestra agricultura. El 80 por ciento de todas las nueces que se consumen a nivel mundial salen de allí.

Se trata de una película con conciencia y también con corazón, rodada por un grupo de amigos como Martin Sheen, Alfred Molina…¿Cómo consiguió este reparto?

De la única manera en la que se puede hacer este tipo de películas: tienes que llamar a tus amigos, tanto para trabajar delante como detrás de la cámara. Ellos te ayudan mucho entendiendo cuál era el tema de antemano y cómo lo íbamos a hacer, porque es una historia muy difícil. Es Erin Brockovich y hacer esa película ahora mismo sería imposible. Todo el mundo diría eso de ya tengo suficiente con la pandemia, con los fuegos de la costa oeste, con los huracanes que están pegando en la costa este. No quiero nada así. Por eso me dije que teníamos el deber de mostrar este escándalo, pero también teníamos que entretener al público mientras hablábamos de algo tan difícil como es la contaminación de nuestra comida. Gracias a Dios mis amigos vinieron en mi ayuda. El resto, todo lo que pasó en los tribunales, estaba ahí escrito.

Además de su trabajo como director, la crítica coincide que en The Devil Has a Name muestra delante de las cámaras una de sus mejores interpretaciones.

Santiago Compostela es el que trabaja, el que realmente sabe lo que está pasando en el campo. Esos son los campesinos. Yo le eché mucho del sentimiento. Y mucho detalle. Cuando comencé a tomar selfies, todos se preguntaban qué estas haciendo. Los usé. Lo mismo que muchos de los discursos que da sobre el presidente Trump. Fueron detalles que añadí y funcionan. La película fue muy difícil, pero al mismo tiempo es una cinta que entretiene y que deja buen sabor de boca cuando concluye.

¿Qué fue lo más difícil?

Fue una película muy especial. La hicimos rápido. Tuvimos dos semanas. El tiempo en el que los frutales están en flor y les sacamos un partido increíble. Otra cosa que yo desconocía, pero es como si Dios me hubiera mandado decir ‘vente estas dos semanas a rodar’. Todo el mundo habla de los cherry blossoms japoneses, de la fiesta del cerezo en flor. Pero es lo mismo con los almendros. Los árboles sacan una flor que cuando se cae parece nieve. Me maravilló.

Lo que maravilla es su constancia en un Hollywood en el que sigue sin haber un hueco para los latinos. ¿Ha notado alguna evolución desde los días de Stand and Deliver?

No, se ha puesto peor. ¿Por qué? Cuando comencé hace 50 años, éramos entre un doce o un trece por ciento de toda la población estadounidense y teníamos una presencia en cámara inferior al 2 por ciento. Ahora somos el 22 por ciento de la gente que vive en USA y el porcentaje en cámara es menor que el cuatro por ciento. Somos millones y millones los latinos que vivimos aquí y sin embargo la representación en el arte del cine, del teatro y de la televisión no deja de disminuir. ¡Con la importancia que tiene este arte! El cine es una disciplina que engloba todo, escribir, pintar, diseñar, interpretar, todo. Además, el audiovisual tiene un gran impacto sobre el subconsciente y a la vez ni te enteras porque cuando te sientas delante de una pantalla grande, sin distracciones, entra todo. Y se queda. El cine es el arte más profundo que hemos hecho en la humanidad. Esta película, como Stand and Deliver, American Me, Selena, La Bamba, Windows of the World, son historias que llegan a nuestro subconsciente y allí se quedarán sin que los mismos espectadores se hayan enterado.

¿Qué se puede hacer para mejorar la situación actual de los hispanos en el cine?

Nosotros estamos educando a los niños a cómo usar este arte. Y vamos a ganar. Se llama The Youth Cinema Project. Estamos enseñando a chavales de 10 años para arriba todo lo que necesitan para hacer una película. Y lo hacemos durante el horario escolar, nada de programas fuera de horario de clases. Lo nuestro está ahí, como biología e historia. Son clases impartidas por dos mentores profesionales de la industria del cine durante 90 minutos, dos veces a la semana. Los niños no solo aprenden cine sino cosas que necesitan para su propia autoestima. Lo necesitan para crecer. Aprenden a comunicar, a colaborar, a pensar, a crear. Es importante entender los valores que damos a los niños. Más allá de crear cineastas, queremos mostrarles que podrán ser lo que quieran ser en sus vidas.

Parafraseando el título de la película, si el diablo tuviera un nombre, ¿cuál sería?

Corporaciones. Porque están en el centro de lo que más me indigna: la avaricia. Lo peor de todo y lo que nos domina. Todo es posible si tenemos el dinero. Han muerto más de 210.000 personas en este país por culpa de la pandemia y en lo que más piensan es en la economía. El argumento es que uno tiene que comer. Sí, uno tiene que comer, pero para ello entiendo que tendrá que seguir vivo. El futuro va a ser muy interesante. Por eso tenemos que votar. Yo voy a votar por Joe Biden. Ustedes pueden votar por quien quieran, pero yo voy a votar por Joe Biden. El va a ayudarnos.