“El hombre que mató a Don Quijote” volvió a la vida con Mario Tardón

by Rocio Ayuso April 12, 2019
Acror Mario Tardón

Bernardo Doral

Mario Tardón llegó a Los Angeles hace dos años y medio con su compañera, la diseñadora Jimena La Motta, como un actor hambriento por una carrera más allá de su España natal. Experiencias como las que vivió en producciones internacionales tipo Risen, Wild Oats o The Promise le abrieron el apetito para trabajar con sus ídolos, en su industria, en su campo, al otro lado del charco. De la noche a la mañana, uno de los sueños de este madrileño se hizo realidad: Trabajar con uno de sus ídolos, el realizador estadounidense Terry Gilliam, resucitando ese proyecto maldito que durante años fue El hombre que mató a Don Quijote. Solo un pequeño detalle. El rodaje le metió en un avión de vuelta a España. ¿Ironías del destino? Más bien la vida de un actor del nuevo milenio como Tardón con el mundo entero por escenario. Eso sí, su casa sigue en Los Angeles y su refugio, esas caminatas que se pega del Teatro Griego a Dante’s Peak con la vista puesta en el cartel que dice Hollywood.

 

¿Cómo pasaste a ser parte de El hombre que mató a Don Quijote?

 Tras varias audiciones que me quedé a las puertas pero al final me llamaron. El viernes cogí el avión en Los Angeles y el lunes estaba en España rodando en Toledo. Fue todo bastante Terry “Gilliamnesco”. Además comencé el mismo día que se rompía la maldición, pasando por primera vez la barrera del séptimo día de rodaje y con una de las escenas más complicadas de la película, el duelo a caballo. ¡No hay presión!

 ¿Cómo se hace una prueba para trabajar con Terry Gilliam?

Esta película es tan coral que para la prueba solo me dieron dos líneas de diálogo. Pero a mi se me fue la olla y me grabé casi un corto, una persecución corriendo por Los Angeles, una secuencia de minuto y pico para llegar y decir las dos frases. No sé si esto influyó pero me lo trabajé.

¿Y Gilliam? ¿Fue todo lo que te esperabas?

 Y más. Una de las cosas más bonitas que te pueden pasar en un rodaje es ver que una persona que has admirado desde tu infancia se sabe tu nombre. Me ha pasado varias veces pero esta vez fue desde la distancia. Cuando me vio, vino corriendo a mi para abrazarme. Un momento que atesoro como fan. Es una persona increíble. Lo que más he aprendido de él es que hasta a Terry Gilliam le dicen que no. Este hombre ha estado 20 años esperando a realizar su película y al final por sus narices que ha salido.

 ¿Has pensado en lo “guilliamnesco” que es lo de ser un español contratado en Los Angeles para el rodaje en España del Quijote realizado por un estadounidense?

No creas que no lo he pensado. Pero uno tiene que seguir la pulsión que tiene dentro. En España hacía muchas audiciones para trabajos en Estados Unidos y ahora que estoy aquí sigo haciendo pruebas para trabajos en España. Soy feliz creando una carrera internacional desde aquí. Desde España nunca vas a ser un actor internacional. Sin embargo con tu pie en Los Angeles ya te pueden llamar desde cualquier parte del mundo.

 ¿Hubo algo que te empujó a dar el salto?

 El primero y personal, las ganas de vivir una aventura así con Jimena. Y en el tema profesional, España es una industria un tanto engañosa. Nada te garantiza una estabilidad. Por eso he preferido hacer el camino duro aquí ahora que hay energía y ganas. Mi primera experiencia internacional fue con la serie Borgia, que tenía a Tom Fontana como “showrunner”, uno de los creadores del fenómeno HBO. El me dijo que no solo estaba muy bien formado sino que podía tener carrera internacional. Y a partir de ahí me di cuenta que me sentía mucho más cómodo y feliz trabajando en un set internacional y en inglés.

 ¿Incluso con lo dura que es la ciudad de Los Angeles?

 Esta ciudad me tira la realidad a la cara. Pero esta bajada a los infiernos ha hecho que me replantee muchas cosas, creo que me ha hecho mejor persona. Y es imposible ser mejor persona y que eso no influya en tu capacidad interpretativa.

Y después de devolverle la vida al Quijote ¿qué?

Estoy a punto de firmar con el director español Marcos Moreno para rodar en la República Dominicana su primera película dramática. Se titula Things We Did for Freedom, basada en la historia real de tres niños cubanos que en los 70 secuestraron un barco para huir a Miami. Marcos ya dirigió el documental y ahora presentamos el proyecto a showcase en Cannes.