El vampiro negro brilla en el Egyptian

by Gabriel Lerman February 20, 2020
Scene and poster of "El vampiro negro"

Poster and a scene from El vampiro negro.

FNF archives

En octubre de 1953 el entonces poderoso Argentina Sono Film, el mayor estudio de cine de la región, estrenó El vampiro negro en glorioso blanco y negro. Tenía todo lo necesario para convertirse en un éxito instantáneo, ya que estaba protagonizada por Roberto Escalada, uno de los protagonistas más prestigiosos de la época en un papel distinto a los que solía interpretar, el de un vil fiscal capaz de hacer cualquier cosa a su alcance para lograr sus metas, y Olga Zubarry, una joven y hermosa actriz que era tan popular como respetada. Dirigida por el prolífico y versátil uruguayo Román Viñoly Barreto, que el año anterior había disfrutado de  particular éxito con la película de terror La bestia debe morir, El vampiro negro era una nueva versión de M, la emblemática película de Fritz Lang de 1931. En esta versión el papel de Peter Lorre lo interpretó Nathán Pinzón, un actor cómico que, como consecuencia, se convirtió en el Boris Karloff de Argentina. Como era de esperarse, miles de personas salieron ese sábado por la noche vistiendo sus mejores atuendos y llenaron cada asiento de los enormes cines de la Avenida Corrientes. Las reseñas fueron magníficas y Zubarry ganó su segundo premio Cóndor otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina.

Los años pasaron, Hollywood ganó la batalla por los mercados latinoamericanos y el modo en que la industria cinematográfica argentina hacía sus películas cambió por completo, sobreviviendo a duras penas entre una perpetua crisis financiera y violentos años de golpes militares y represión brutal. La mayoría de las personas se olvidaron de El vampiro negro. Viñoly Barreto falleció en 1970, Escalada en 1986, Pinzón en 1993 y Zubarry, que ganó su cuarto Cóndor de Plata en 1999, murió en 2012. La película, en manos de coleccionistas de cine, ya que Argentina no cuenta con una cinemateca nacional, se estaba arruinando con rapidez. Pero cuando el curador e investigador Fernando Martín Peña descubrió 26 minutos perdidos de otra obra maestra de Lang, Metropolis, en un museo en Ushuaia, Eddie Muller, el zar del cine negro y responsable de muchas restauraciones, que estaba de vacaciones en Argentina, le pidió que se reuniera con él. Ambos se hicieron amigos y, cuando Muller le preguntó a Peña si tenía alguna película local de cine negro que necesitara una restauración urgente, El vampiro negro quedó en la cima de la lista, junto con La bestia debe morir y Los tallos amargos. Desde entonces Muller ha trabajado con su Film Noir Foundation para salvar estas películas junto a la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés) que brindó parte del financiamiento para La bestia y Los tallos, pero pagó la cuenta total de 90.000 dólares para El vampiro.

Pasaron muchos años, hasta otro sábado, esta vez en febrero de 2020 y en Hollywood, California. Una larga fila de personas espera en el gran patio del histórico cine Egyptian para el estreno en Los Ángeles de la copia totalmente restaurada de El vampiro negro, otra vez en glorioso blanco y negro, durante la segunda Cumbre de Restauración de la HFPA. El evento, que fue organizado junto a la American Cinematheque y que duró todo el fin de semana, también incluyó la proyección de cortometrajes restaurados de la era del cine mudo, un documental de la época de la guerra de Vietnam presentado por su protagonista, Jane Fonda, y una copia en 4k de Roma de Fellini, que fue presentada por el director de la Cineteca di Bologna, Gian Luca Farinelli. Pero la noche del sábado, más precisamente a las 8:30 pm, estuvo dedicada a la época de oro del cine argentino.

Casi a sala llena, Gwen Deglise Moore, directora de programación de la American Cinematheque, presentó a Yoram Kahana, miembro de la junta de directores de la HFPA y ferviente admirador del cine negro, quien ayudó en el proceso de restauración de El vampiro negro y viajó hace poco a San Francisco en representación de la HFPA para asistir al Festival de Cine Noir City en el histórico cine Castro. La misión de Kahana en el Egyptian era muy simple: presentar a Eddie Muller, que a su vez mostró un corto de 9 minutos sobre Noir City que explica por qué tanta gente no puede resistirse al género y por qué lo celebran asistiendo a las proyecciones con ropa de la década del '40 y el '50. Luego, a la hora de hablar sobre El vampiro negro, Muller recordó cómo la prensa internacional reaccionó al descubrimiento de los minutos faltantes de Metropolis, describiendo la situación como un toque de buena suerte, “pero la historia real es que un hombre, el mayor cinéfilo de la Argentina, Fernando Martín Peña, había rastreado esa copia de Metropolis durante 20 años, y es un hombre relativamente joven. Sabía que estaba allí, pero no podía obtenerla, debido a la burocracia”.

Después de conocerlo, Fernando lo introdujo “a un universo del cine argentino del que ni yo ni nadie fuera o dentro de Argentina sabía demasiado”, comentó. Así consiguió que se hiciera una copia de conservación de El vampiro negro: “Me impactó tanto cuando Fernando me la mostró en una copia de 16mm. que le dije que debíamos preservarla”. Un laboratorio en Buenos Aires hizo una copia del negativo original, que se estaba deteriorando con gran rapidez y casi no sobrevivió al proceso. Muller explicó que la copia de conservación se proyectó en el Egyptian en 2012, cuando el público pudo ver la descomposición de la película en la pantalla. “Fue bastante angustiante. Junto a nuestros colegas de los Archivos de la Televisión y el Cine de la UCLA decidimos salvar la película sabiendo que eventualmente tendríamos el dinero para hacer una restauración total. Pasaron algunos años y por fin eso sucedió. Pero para cuando la HFPA apareció en el panorama, el negativo original estaba tan dañado que pensamos que este proyecto no iba a ser posible. Finalmente se decidió que la restauración se haría en forma digital porque era la única manera en la que podríamos arreglar algunos de los problemas”, explicó. “Estoy absolutamente encantado de decir que la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, que ha sido un aliado valioso desde hace años, financiando de modo parcial las restauraciones que hemos hecho, aportó el presupuesto completo para esta película, los 90.000 dólares que se necesitaron para llevar a El vampiro negro de regreso a la pantalla del mismo modo que se veía cuando se hizo en principio. Fue un largo proceso, pero sumamente valioso, porque creo que esta película es como el eslabón perdido en la historia del cine, ya que se trata de M pero reinventada en Buenos Aires de un modo muy distinto”, afirmó Muller. El ‘zar del cine negro’ proyectó luego tres escenas en las que se pudo apreciar cómo los técnicos de los Archivos de la Televisión y el Cine de la UCLA fueron capaces de recuperar imágenes que casi habían desaparecido. Antes de abandonar el escenario, Muller mencionó que la copia restaurada de El vampiro negro volverá a proyectarse en el Egyptian en la versión local del Festival de Cine Noir City el 7 de marzo, junto con la película de Fritz Lang y la versión norteamericana del film, dirigida por Joseph Losey en 1951.

Las luces se apagaron finalmente y El vampiro negro, en una copia inmaculada y tan brillante como la que cautivó al público de la Avenida Corrientes, fascinó a los numerosos asistentes que estaban allí para aprender sobre el cine que en su época de oro compitió con Hollywood.