Elyfer Torres: "En Latinoamérica somos de todos los colores"

by Gabriel Lerman July 16, 2020
Actress Elyfer Torres

jc olivera/getty images

Se ha mudado a Los Ángeles en busca de concretar un sueño, y aunque por ahora todas las nuevas producciones se han detenido por culpa de la pandemia, la mexicana Elyfer Torres ha recibido un espaldarazo inesperado por parte de Peacock, la cadena de streaming de NBC que acaba de sumarse el mercado. Su serie más popular, Betty en NY, que originariamente realizó Telemundo, es una de las propuestas más fuertes que se han sumado a la programación que está disponible en forma gratuita. Aprovechamos la noticia para hablar con Elyfer sobre su momento actual, sus sueños y su conexión con este personaje que ha triunfado una y otra vez en muchos mercados y en todos los idiomas.

¿Qué sentimientos te provoca enterarte que tu serie de televisión vuelve a estar disponible en una plataforma como Peacock?

La verdad es que estoy súper emocionada, muy feliz, fue un proyecto al que le puse todo mi corazón y que me dio puras cosas positivas en mi vida, tanto en lo personal como en lo profesional, y que ahora esté en Peacock me llena de alegría, me parece maravilloso. Siento que hay un gran público que no la pudo ver o que no se enteró cuando estuvo al aire porque a veces los jóvenes no ven tanta televisión y prefieren contenido en streaming así que ahora va a haber más familias que la van a poder disfrutar y más personas se van a sentir identificadas con Betty, que además tiene un mensaje muy positivo. Afortunadamente nos fue muy bien mientras estuvimos al aire y espero que tenga la misma respuesta en Peacock. El mercado americano es un sector al que quiero llegar también así que esto me abre una puerta más, aunque sea una ventanita, para llegar a más personas.

¿Cómo fue en su momento la experiencia de convertirte en Betty?

La experiencia fue muy mágica, fue un proceso bastante largo que incluyó tres castings y dos callbacks. Fue la selección más larga en la que yo había estado. Se postularon 300 actrices y a mí me parecía irreal todo. Obtener el papel fue una responsabilidad muy grande que al principio no sentí y que creo que me ayudó a darle a esta nueva Betty un aire de modernidad, de autenticidad, porque la primera versión la habíamos tenido hacía 20 años y yo ni siquiera la había visto, lo cual creo que fue positivo para no viciarme con las actuaciones de las otras actrices que magistralmente lo hicieron como sucedió con América Ferrera, Ana María Orozco y Angélica Vale. Fue también enfrentarme a lo que soy yo: antes me preocupaba como me veían los demás y Betty me ayudó a entender ese amor propio, ese camino de construcción que ella vive y su postura de “voy a ser quien yo quiera ser y no lo que el mundo quiere que sea”, así que fue un proceso que viví junto a ella y fue muy mágico porque yo al igual que ella estaba redescubriéndome y amándome así que mi agradecimiento a este proyecto es enorme, me ayudó a alcanzar felicidad y plenitud.

¿O sea que hubo una Elyfer antes de Betty y otra luego de ella?   

Cien por ciento, en todo sentido, luego de ella me convertí en una persona mucho más empática y me ayudó a conectar con lo que verdaderamente somos porque yo creo que todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos sentido como Betty, nos han humillado, descalificado o pensábamos que no cabíamos en un lugar y justamente se trata de esto, que no es que debemos caber sino que cada uno es como es y hay que encontrar ese espacio en donde podemos ser nosotros mismos. Eso fue lo que entendí y agradecí, además del hecho de haberme sentido representada y de representar a un grupo muy muy grande de personas porque, por ejemplo en Latinoamérica, yo crecí viendo protagonistas muy blancos, muy guapos, de ojos azules y yo no soy eso ni tampoco lo es el 90% de la gente latinoamericana.

¿Crees que es posible que gracias a todo lo que está pasando ahora en Estados Unidos haya un efecto rebote y que en América Latina nos planteemos este tema del racismo en nuestros propios medios?

Sí, creo que ya está pasando. Afortunadamente en México, cuando había una candidata mujer en Estados Unidos meses después la había también allí, hay un espejo muy extraño de aspiración. Aunque es demasiado triste, espero que también lo tomemos. Hay varios actores que yo admiro mucho, como Tenoch Huerta, que han estado hablando del tema del racismo interiorizado, que es algo que lo tenemos tan naturalizado que no nos damos cuenta y eso es el éxito del racismo acá, que nadie lo visibiliza lo suficiente como para decir “esto es racista”. Si vemos las últimas series de todas las plataformas latinoamericanas todos son blancos y es bastante triste porque en Latinoamérica somos de todos los colores y en Estados Unidos nos vemos mejor representados, es una locura.   

¿Cuando tú estabas en México sentiste que te discriminaban?

Fíjate que yo tuve la suerte, o no sé si fue ignorancia de mi parte, de no ver los estándares de belleza de ese momento, de no sentirme rechazada jamás y creo que eso fue una gran decisión porque nunca vi mi físico, mi color o mi cabello como una imposibilidad. Al contrario, lo veía como que era única así que iba con la mejor actitud a todos los proyectos. Tuve la suerte de no ver esos estándares de belleza y cuando los vi los mandé al demonio y dije “esto no me representa, no me siento bien, no voy a hacer algo que no soy”. Cuando me llega Betty estaba en ese proceso de redescubrir el feminismo y los estándares de belleza y dije “si no voy a ser la protagonista de una novela que el mundo espera porque no soy rubia o lo que sea entonces voy a ser la más fea, lo voy a hacer muy bien y no sólo me voy a representar a mí sino que voy a representar a todos”. Cuando llegué a ese casting me obsesioné, literalmente, estaba día y noche estudiando a Betty y creo que al final me dio resultado porque esa pasión que le metí al personaje desde el día uno, dio sus frutos. Cuando me enteré del casting dije “este personaje va a ser mío” y al final lo fue. Betty tiene un gran mensaje y es que no importa como uno se vea o de donde vengas, puedes cumplir tus sueños, como me ocurrió a mí que tuve mi primera oportunidad en una serie más multicultural en Estados Unidos. No es por hablar mal de la televisión mexicana o de la latinoamericana pero creo que los contenidos podrían ser de mayor calidad si se representase mejor a las personas.

Esta serie ha tenido versiones alrededor de todo el mundo y cada vez que se llevó a cabo ha sido super exitosa, ¿por qué crees que es así?

Yo creo que la magia de Betty se debe a varios motivos, especialmente porque es atemporal, puede suceder en cualquier momento adaptándose según el lugar. Por ejemplo en el caso de Betty en Nueva York se incorporó el tema de la tecnología, los memes, lo fashion, la multiculturalidad de la ciudad y la inmigración, entre otros temas de actualidad, mientras que en la versión colombiana se hacía referencia a hechos que sucedían en ese país hace 20 años o mismo en su forma de expresarse con un español muy colombiano. Betty también habla de una libertad de ser. Todos los seres humanos buscamos ser libres y amar lo que somos, sea el año 1910 o 2020. Tiene ese mensaje poderoso de que puedes cumplir tus sueños sin importar como te veas y además hace referencia a los amores imposibles, algo que me ha sucedido a mi y que creo identifica a muchas personas. Al final sigue siendo una comedia romántica, que te entretiene y te quita el stress, por todo esto ha sido tan querida alrededor del mundo.   

Te has mudado a Los Ángeles para probar suerte en el mercado en inglés, ¿esto tiene que ver con la plataforma que te dio Betty en Nueva York o con que aquí, los estándares raciales no son los mismos que en México y tendrías objetivamente más posibilidades?

Yo creo que tiene que ver con las dos cosas. Pienso que sí Betty no hubiera pasado por mi vida nunca hubiera visto la posibilidad de una carrera en Estados Unidos. Esta ficción me permitió que la gente me recibiera con muchísimo cariño y ahora que se va estrenar en Peacock lo veo todavía mucho más posible que antes. Tuve la gran fortuna de trabajar con un equipo divino como fue UTA, eso fue otro sueño cumplido. Además sientes que tus metas son posibles de alcanzar cuando los estándares no son tan duros como en México, aunque allí ya se está ampliando el horizonte y estoy viendo cosas para mi futuro proyecto que va a ser en español y para toda Latinoamérica. Nunca he parado de soñar en grande, esa es la realidad.

¿Cuáles eran tus sueños cuando eras una niña de 10 u 11 años?

Honestamente siempre soñé con esto que estoy viviendo. A los 12 años ingresé a mi primera escuela de actuación en Televisa y me ilusionaba pensando en ser una estrella, ocupando lugares importantes o me encerraba en mi habitación y  me ponía a cantar. Si bien mi familia no tiene nada que ver con el medio artístico, afortunadamente mis padres siempre me apoyaron y pude ir tras mis sueños. Tal vez si no lo hubieran hecho habría terminado en otra cosa así que les estoy muy agradecida. Tengo conocidos a los que no los apoyaron y al principio es muy complicado porque es una carrera muy inestable ya que hay épocas de mucho trabajo y otras que no.

Ahora tienes 23 años, ¿qué te gustaría estar haciendo a los 28?

Me encantaría estar haciendo mi segunda o tercera película en Hollywood. Me fascinaría trabajar con Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, interpretar a una super heroína latina, quisiera hacer series en inglés, coincidir en un proyecto con Gina Rodríguez porque la admiro muchísimo, quiero producir mi propia serie y estar nominada a premios gigantescos. ¡Hay tantas cosas que quiero hacer! Todo lo que pase en mi vida lo aceptaré con mucho amor pero también sé que trabajando duro uno puede cambiar su destino así que iré detrás de todo eso que anhelo.

Vienes a Los Ángeles buscando un futuro y sucede esta pandemia, ¿cómo lo estás manejando y de que manera te está deteniendo?

¡De todas las maneras! Con mis managers estábamos trabajando de una forma muy bonita. Ya había ido a mi primer casting presencial en LA para una película en Hollywood así que estaba super entusiasmada y de repente sucedió todo esto y me quedé como congelada y no pude continuar porque se suspendieron todas las producciones porque obviamente la prioridad la tienen los proyectos que se estaban haciendo y no los que se van a hacer. Yo soy bastante ansiosa y poco paciente. Por momentos es difícil porque es una carrera bastante inestable en la que no se tiene un ingreso de dinero constante así que tengo en cuenta las cosas que voy a comprar. No quiero decir que esto es un sacrificio porque hay personas con historias más difíciles pero es parte de lo que debo hacer para ir tras mis sueños. También es muy loco estar lejos de mi familia, que está toda en México, pero me sigo preparando. Estoy tomándolo como un momento de introspección y aprovechándolo para estudiar El Método de Lee Strasberg y tomando clases para mejorar mi acento inglés y tenerlo al 100 por ciento.