Eric Newman: "Siempre me interesó América Latina"

by Gabriel Lerman February 14, 2020
Showrunner Eric Newman

amy sussman/getty images

Fue uno de los delirantes que le presentó la idea de Narcos a Netflix, una serie sobre Pablo Escobar con un actor brasileño como protagonista, hablada en su mayoría en español pero contada desde un punto de vista norteamericano. Como todos sabemos, fue un enorme éxito y en su primera temporada recibió nominaciones a los Globos de Oro como Mejor serie dramática y Mejor actor en una serie de televisión dramática para Wagner Moura. La serie también funcionó para ayudar a lanzar las carreras de Pedro Pascal y Boyd Holbrook como estrellas de cine y continuó durante otras cuatro temporadas, cambiando de país luego de la tercera, pasando de Colombia a México, donde Diego Luna y Michael Peña se convirtieron en los personajes principales. En la quinta temporada del programa, ahora titulado Narcos México, Diego Luna sigue siendo el protagonista, mientras que el prometedor actor Scoot McNairy es el agente de la DEA que llega a México para vengarse por el asesinato de Kiki Camarena (Peña). Hablamos con Eric Newman, showrunner desde la segunda temporada hasta ahora y productor de películas como Children of Men, Robocop y Dawn of the Dead, sobre su fantástico recorrido por América Latina en busca de la verdad sobre la guerra contra el narcotráfico.

Ahora que terminaste de trabajar en la quinta temporada de Narcos, ¿cuánto te sorprende lo que has logrado a lo largo de estas cinco temporadas? 

Sin dudas me sorprende, pero también me horroriza que esta guerra contra las drogas haya durado tanto tiempo. Ha creado muchísimos villanos y víctimas y supongo que a la cuestión que siempre regreso, que es en gran medida el tema de la serie, es que no avanzamos demasiado. Es una muy buena pregunta y creo que efectivamente se relaciona con la naturaleza circular de este esfuerzo que llamamos la guerra contra el narcotráfico. Realmente la guerra contra el narcotráfico nunca está por terminar, solo continúa. Y creo que eso es algo que siempre me resulta impactante cuando pienso en el tema y sin embargo también tiene un perfecto sentido cuando observo el modo en que peleamos esta guerra.

¿Crees que algún televidente que tal vez esté en el mal camino cambie de idea luego de mirar la serie?

Pienso que sí, ojalá. (Risas)

Porque, como dices, todo termina mal.

Todo termina mal. Creo que al principio de la serie, la gente se preguntaba si estábamos glorificando a los narcotraficantes y creo que hacer eso es, de hecho, imposible. Si le prestas atención a la serie, creo que es imposible decir eso. Y en esta temporada más que en cualquier otra, no creo que haya nadie que siga teniendo aspiraciones de ser Félix Gallardo. Me parece que nadie querría ser Félix Gallardo, del mismo modo que creo que nadie querría ser Pablo Escobar en la segunda temporada de Narcos. El final es siempre el mismo, solo depende de cuán sangriento sea. Pero termina en la derrota.

Durante los últimos 5 años, tu vida ha transcurrido en América Latina. ¿Qué es lo que te fascina de este tema y cómo cambió tu vida desde que comenzaste a trabajar en la serie? 

Es una buena pregunta. Siempre me interesó América Latina. Crecí en California. Tenía una relación muy informal con México, debido a su proximidad. Sabía muy poco sobre Colombia, excepto que siempre me fascinó la política exterior de Estados Unidos y siempre la analicé con una perspectiva crítica, en especial con respecto a América Latina. Creo que hemos hecho algunas cosas terribles en esa parte del mundo y pusimos en el poder a personas que no lo merecían. Hicimos esas cosas bajo campañas erróneas contra el comunismo o lo que fuera que decidimos identificar como una amenaza hacia nosotros. Entonces, me enfoqué en América Latina desde la perspectiva de una crítica de la política exterior de EE.UU. Y eventualmente en mi investigación, eso me condujo a una intersección de drogas, dinero, política, intervención militar y Estados Unidos. La mayor parte de nuestra intromisión la hacemos en esa parte del planeta, y solemos olvidar esto, nuestro país es también el mayor mercado de drogas ilegales del mundo. Y es singularmente norteamericano no poder asumir la responsabilidad de algo y buscar una solución militar o vinculada a la fuerza para algo que, en EE.UU. es una crisis de salud pública, lo que es bastante consistente con el modo en que consideramos al mundo. Y creo que esa intersección, y los daños que le provoca a Colombia y México, y sigue provocando en México, es un problema creado por nuestro país. He tenido la suerte de vivir y trabajar durante 3 años en Bogotá y Colombia y ahora en México, de poder pasar la cantidad de tiempo que pasé allí y llegar a conocer a su gente. Se habla mucho sobre la globalización en general como un suceso económico. Usualmente cuando se habla sobre la globalización, se habla de acuerdos comerciales. Y como saben el TLCAN es un gran componente de esta temporada. Pero lo que experimenté en verdad durante la producción de esta serie, es una globalización de ideas y llegar a conocer a las personas y lo que piensan realmente sobre su gobierno y el nuestro. Y debo decir que, en un mundo en el que parece haber tanta polarización, en particular en los medios en ambos lados, saber que la gente sigue teniendo los mismos deseos, necesidades y preocupaciones, ha sido de hecho muy inspirador y esperanzador.  

Algo muy interesante sobre tu serie es que se trata de algún modo de la historia no oficial de América Latina. Hay un gran esfuerzo por encontrar esta historia que no se encuentra en los libros oficiales. ¿Cómo haces para descubrir lo que realmente pasó para contar esta historia de una manera diferente?

Cuando era pequeño me inspiraron mucho dos libros que ofrecían una especie de nuevo enfoque de la historia de EE.UU. Uno es The People’s History of the United States, de Howard Zinn, que habla sobre que por un lado existe la historia y por el otro la verdad y que a menudo no son la misma cosa. De hecho, si crees igual que yo que la historia la escriben los vencedores, siempre hay un relato amigable hacia los que ganaron, los que conquistaron, siempre es así. Y luego estaba el libro de Alan Moore llamado Brought to Light. Estoy hablando del Alan Moore de Watchmen y Swamp Thing. Es fantástico, es un creador de novelas gráficas. Pero escribió un libro de dos volúmenes llamado Brought to Light, que trata sobre la CIA y el tráfico de drogas y la venta de armas en América Latina. Leí este libro a fines de los años '80 o tal vez a principios de los '90. Así que siempre he buscado, dentro de mis capacidades, la verdad en cualquier historia. Y creo que el resto del equipo y yo, todos los que me acompañan desde el principio, lo que hacemos es buscar. Bueno, esto es lo que dice esta persona, esto es lo que dice esta otra, pero esto es lo que creemos que es verdad. Y a veces debemos indagar con mayor profundidad que otras, a veces se vuelve evidente de inmediato y en otras ocasiones nos lleva un tiempo descubrirla. Pero eso ha sido algo muy divertido de este trabajo. Es una tarea increíblemente difícil estar a cargo de una serie, porque es brutal, son 24 horas al día, los 7 días de la semana, con plazos de entrega estrictos y teniendo que lidiar con una gran cantidad de personalidades. Pero lo que me permite hacerlo es esto de lo que hablas, que es ser capaz de buscar algo de verdad. Me encanta esa parte. Me encanta la investigación, poder examinar cosas que damos por sentado y hemos llegado a creer que son verdad y luego enterarme de que no lo son. Y me encanta eso sobre nuestra serie y me alegra que se transmita esa idea.

A veces es la situación inversa. Cuando vi la escena de los hermanos Salinas de Gortari cuando eran pequeños pensé que ustedes se habían vuelto locos y luego descubrí que era totalmente cierto. 

Eso pasó. Lo llamo el factor Wikipedia de nuestra serie. Cuando ves algo, pones en pausa la serie, con suerte esperas hasta terminar el episodio, pero digamos que no lo haces, pones pausa, vas a la computadora y entras a Wikipedia y no puedes creer que los hermanos Salinas mataron a su sirvienta o que Pablo Escobar hizo explotar un avión. En su mayor parte, los eventos son todos reales y sí sucedieron. A veces nos tomamos algunas libertades con la cronología, pero nos atenemos bastante a la verdad cuando se trata de cosas como esas. Son algunas cosas increíbles como el accidente de los hermanos Salinas, realmente impactantes. Otra cosa que fue fantástica en esta temporada fue que mientras estábamos rodando, miramos 1994, el increíble documental sobre la campaña de Colosio y su asesinato. Comprueba que todo esto fue real, que sí pasó, y aquí estamos 30 años después y la gente recién llega al fondo de la cuestión. Es llamativo cómo estos sujetos pudieron lograr esos engaños fantásticos y que recién ahora fuera de México están siendo expuestos como lo que realmente fueron.

Cuando empezó la serie, muchos los criticaron por contratar a Wagner Moura para el rol de Pablo Escobar, pero rapidamente les demostraron que había sido la decisión correcta. También les están dando muchas oportunidades a actores increíbles que el público mundial nunca ha visto trabajar tanto como en su show. Y se esforzaron por contratar a actores como Ernesto Alterio de España o Matías Varela de Suecia.

Soy un gran fan del cine y la televisión. Y haber visto Güeros y poder decir que me encantaría tener a Tenoch Huerta en el show o tener a Joaquín Cossio en la serie o a Diego Luna, a quien sigo desde hace mucho tiempo y es un actor más conocido... Pero hay muchas personas que nos gustaría tener a nosotros, como admiradores del cine de todas las culturas, de todos los países. Si hiciera algo en Medio Oriente, me encantaría poder elegir a algunos de los fantásticos actores de la región. Me encantan el cine y la televisión de todo el mundo, así que eso es otra parte de la serie que es muy divertida.

¿Cuán complejo fue rodar en Colombia al principio y ahora en México? 

Es una propuesta complicada por supuesto, pero la ejecución fue bastante simple. Tuvimos al equipo adecuado. Los equipos de filmación en Colombia y México son espectaculares. Diría que el miedo y los problemas que anticipamos fueron mucho peores que las dificultades que de hecho tuvimos. Colombia fue un lugar increíble para trabajar y México también lo sigue siendo.

¿Cuánto más piensas que puede seguir la serie? 

Lamentablemente, la guerra contra el narcotráfico continuará durante mucho tiempo, sin ninguna indicación de acercarse a su fin, así que nunca nos quedaremos sin material. Siempre pensamos hacia adelante, hacia dónde irá esta historia. La historia del Chapo es emocionante. Pero, una vez más, al igual que el resto de lo que aprendimos, la historia que nos cuentan en mi opinión no es la historia real. Hay mucho más en la historia del Chapo de lo que creo que la gente sabe. 

¿Crees que seguirás trabajando en América Latina durante un tiempo más? 

Sí, me gustaría mucho y me veo nadando en este estanque por un largo rato, mientras me permitan hacerlo.