Fede Álvarez, un uruguayo tras los pasos de Hitchcock

by Gabriel Lerman August 26, 2016
Director Fede Alvarez and a scene from hois movie Don't Breathe

Fede Alvarez y una escena de "Don't Breathe"

Getty Images/Sony Pictures

Se incomoda cuando se le habla del "milagro", aquel día en que tras subir en Uruguay un corto de 5 minutos llamado Ataque de pánico a YouTube generó una verdadera conmoción en Hollywood, recibiendo numerosas ofertas para continuar su carrera en Estados Unidos. Es que si bien es cierto que el acuerdo que hizo con Ghost House, la empresa de Sam Raimi, para dirigir la remake de Evil Dead, sorprendió a muchos, Fede Álvarez está convencido que lo suyo era inevitable. Después de todo, era un veterano director de comerciales con suficiente experiencia en efectos especiales para crear un ataque extraterrestre a Montevideo sin demasiado presupuesto. Después de recaudar casi 100 millones con su primera película norteamericana, Álvarez recibió propuestas para dirigir una gran superproducción de Marvel. En cambio, el uruguayo más famoso del cine contemporaneo optó por continuar su propio camino, co-escribiendo y dirigiendo Don't Breathe, un tenso thriller que cuenta lo que ocurre cuando 3 delincuentes se meten a robar en la casa de un ciego con suficiente estado físico como para luchar con ellos de igual. Si bien sonríe cuando se le menciona a Hitchcock, Álvarez admite en el diálogo con goldenglobes.com que siempre fue su ídolo y que creció mirando sus películas.

Robert Rodríguez empezó su carrera con una película de 7.000 dólares que llamó la atención de Hollywood y tu lo hiciste con una de 300, que también lo hizo más allá de que la de él fuera más larga que la tuya. ¿En qué medida Robert es un referente para ti?

Más allá de lo que sea hoy en día o lo que fue en su momento, yo creo que lo que él hizo para los cineastas de mi generación fue e probar de que no necesitas un montón de dinero para hacer algo bueno y sobre todo también un tema de actitud. Él es la encarnación de la idea del cineasta independiente porque hablo con gente muchas veces que me dice “Si, yo soy cineasta independiente pero necesito dinero”. Si necesitas que alguien te lo de entonces ya no eres independiente, eres muy dependiente. Y yo creo que debes manejarte por tus propios medios, hacer las cosas con muy pocos recursos, aprender a hacer muchas cosas como hice yo con lo que tiene que ver con filmar, hacer efectos especiales, entonces así no tenía que contratar a nadie… Ese me parece que es el espíritu independiente real, el de poder uno solo, no necesitar que alguien te autorice a hacer cine. Cuando los cineastas se quedan esperando que alguien los autorice a hacer cine, aceptándolos o autorizándolos de alguna manera dándoles dinero, ahí es cuando te quedas esperando toda la vida. En Uruguay yo crecí escuchando historias todo el tiempo de “es imposible, es un arte muy caro, necesitas mucho dinero y eso no se hace acá". Entonces cuando oyes una historia como la de él, que con dos pesos hacía algo, que tenía una película que no sólo estaba buena sino que le había abierto puertas para después hacer cosas más grandes, siempre inspiraba y no es que esas historias me hicieron hacer Ataque de pánico, esas historias me hicieron empezar a filmar más cosas cuando tenía 14 o 15 años, 10 años después hago Ataque de pánico, pero creo que él con su historia fue el que encendió la llama, al menos en mí, el espíritu de decir “esto se puede hacer”. Entonces para mí siempre es un placer verlo, nos conocimos con Evil Dead. Después trabajé con él en un episodio para la serie de televisión que él maneja ahí en sus estudios, From Dust Til Dawn. Nos hicimos amigos, y cuando fui a Austin lo llamé para ver si quería venir a presentar la película e hicimos unas preguntas y respuestas después. Y su manera de presentar la película fue contando esta historia, que un día yo vine, me acerqué y le dije que había leído su libro de cómo hacer películas independientemente. Entre los dos creo que hay una mutua admiración porque tenemos una visión muy parecida de lo que es hacer cine

 

Me imagino que te sirvió lo que habrás hablado con él para no marearte cuando llegaste a Hollywood y se te abrieron todas las puertas de golpe …

Yo hablé con él cuando ya había terminado Evil Dead. Una de las cosas que él dijo en ese momento que influyó mucho en lo que es esta película es que su manera de encarar las cosas muchas veces era intentar detectar cuál era la moda, qué es lo que todo el mundo está haciendo para alejarse de eso lo más posible y que esa era la única manera de hacer películas que sean originales… Un poco eso fue lo que hicimos porque después de Evil Dead, la mayoría de las ofertas eran parte de la tendencia, secuelas, cosas que estaban funcionando muy bien y si me mandaban algún guión era también de cosas que son apuestas más seguras. Yo no quería hacer eso, quería realmente hacer algo que se alejara un poco de lo que estaba haciendo todo el mundo y Don't Breathe es justamente eso.

Sin embargo en la década del 50 Hitchcock hacía fortunas con este tipo de películas...

¡Clarísimo! Yo creo que fresco no significa nuevo, significa diferente. Volver a las raíces de ciertas cosas y eso es un poco lo que hacemos nosotros ahora, probablemente con un toque de lo que es cine moderno y con muchos cambios al género en si mismo pero si, sin dudas, como bien dices nuestra inspiración número uno fueron esas películas. Cuando mi padre me mostró una película de terror por primera vez no me hablaba de que asustara, lla palabra siempre era suspenso y eso era casi igual a película de miedo. Por eso crecí viendo muchas de esas películas y aprendí mucho con ese cine y eso es lo que intenté volcar en esta película.

¿Don't Breathe tiene un mecanismo de relojería detrás que funciona para que la audiencia se asuste o se relaje en determinados momentos?

Lo hay, si. Tiene que haber un diseño. Si vas improvisando sobre la marcha o si escribes un guión que es muy instintivo y nada más, se te van a perder detalles, vas a haber plantado cosas que en la historia no van a tener una respuesta eventualmente. En Don't Breathe todo lo que ves en los primeros 20 minutos va a tener alguna parte en el resto de la película. Yo creo que generalmente una buena historia en los primeros 20 minutos es como una receta de cocina: te muestra todos los ingredientes. Entonces después cuando la película empieza, no traes ningún ingrediente nuevo, todo lo que está en la historia de alguna manera ya sabias que estaba ahí o que iba a aparecer tarde o temprano. Y esas son las buenas historias porque la audiencia siente que no la engañaron, que no le dieron algo que “oh a mí nadie me avisó que tenía que comprar harina y ahora me dices que hay un pedazo de pan ahí”. Las buenas historias tienden a ser más honestas, te muestran todo lo que va a ser parte de esta historia, te muestran el mundo del lenguaje, los personajes, qué quieren cada uno de ellos y llega un momento que deja de presentar cosas y simplemente empujas el primer dominó y todo lo otro cae. Si está bien planteado y la cola del dominó está bien planteada debería caer hasta el final. Es perfecto para el género de thriller. Es un mecanismo que funciona muy bien porque una de las definiciones que Hitchcock daba sobre el thriller es la idea de tensión constante. Hay películas de terror recientes que aunque están muy buenas, igual en la mitad por ahí te dejan ir y cortan a una familia comiendo y la tensión baja muchísimo y después de golpe bueno va a venir otra parte de susto pero te puede dar una escena entera en la mitad que hasta es medio de comedia o te puede dar cosas que bajan la tensión. Esta película, una vez que empieza la tensión, realemente no te deja ir hasta la última escena. Ese era para mí el desafío. ¿Puede mantener la tensión constante, prácticamente desde el comienzo de la película hasta el final? Para hacer eso, necesitas tener un buen plan.

Con un director uruguayo, co-guionista uruguayo, director de fotografía uruguayo. ¿Crees que se podría haber hecho esta película en Uruguay?

Es más, hay un actor uruguayo.Al principio de la película y el hombre de la camioneta le pasa los datos del ciego, ese actor también es uruguayo y es como un actor fetiche que ha estado en todos mis cortos desde que tenemos 14 años más o menos. Y el equipo B  de cámaras era todo uruguayo, hay dos cámaras generalmente en estas películas: A y B, el equipo B era cien por ciento uruguayo. La casa principal que hacía los efectos especiales de todos detalles, desde borrar un cable hasta cosas más sofisticadas todo eso también lo hice en Uruguay con una casa de efectos amigos pero si, se podía hacer en Uruguay. Es una pregunta difícil pero yo creo que sí, obviamente necesitan más training a la hora de hacer drama y hacer ficción a este nivel, si hacen muchos comerciales pero tienen la capacidad de hacer cosas muy grandes aunque todavía falta un poco más de entrenamiento a ese nivel, pero realmente es uno de mis objetivos en algún momento llevar alguna película para Uruguay. De hecho, se pensó en llevar este rodaje al Uruguay, se presupuestó para filmarla allí y la razón por la que no se hizo al final es porque había otro lugar que salía más barato. Uruguay no tiene incentivos fiscales, como si hay en donde filmamos la mayoría de la película, en Budapest.

Pero quizás mi pregunta no era tanto si hubieras podido filmar esta película en Uruguay, sino si no hubieras tenido ese milagro de Internet en donde de golpe Hollywood te descubrió, si hubieras podido contar esta misma historia en una película uruguaya...

Yo creo que si… La historia en sí está planteada desde un lado muy uruguayo. En Uruguay vivimos constantemente con la idea del ladrón, que es casi un personaje mítico… A todo el mundo les encanta odiarlos y les encanta decir cosas horribles sobre ellos, entonces me pareció que aunque es un personaje que está tan presente en el día a día, al menos en nuestra sociedad, que al mismo tiempo uno no los conoce.. La mayoría de la gente nunca tiene interés de sentarse, conocerlo y tratar de entender porque hace lo que hace, por qué decide robar en vez de ir a trabajar y cosas así. Siempre quise hacer una historia con esos personajes y conocerlos un poco más, ni siquiera justificarlos pero entender al menos por qué hacen lo que hacen. Y si tenemos que elegir una ciudad en Estados Unidos que se parezca lo más posible al tercer mundo, a Montevideo de alguna manera, esa ciudad es Detroit. Es una ciudad que también tuvo su gloria en los años '50. Pero yo creo que se podría haber hecho en Uruguay. Yo no sé qué hubiera pasado si no pasaba eso con el corto, capaz que nunca hubiera podido hacer películas ahí probablemente pero porque no es el tipo de cine que los incentivos en Uruguay benefician.

¿Qué hubiera pasado sin ese corto, sin ese milagro, con tu vida?

Yo no lo llamo milagro porque es algo que veo todos los días. Milagro es algo que no tiene ninguna explicación y la verdad que Ataque de pánico, conociendo bien la industria como la conozco ahora, sé que no es tanto milagro porque directores jóvenes que aparezcan y que tengan la capacidad de contar una historia breve con todos esos recursos técnicos y con poco dinero, no aparecen todos los días. De hecho desde Ataque de pánico a hoy ha pasado muy pocas veces todavía. Lo que pasó en ese momento también es que el mundo se estaba empezando a abrir con YouTube teniendo calidad HD. Un mes antes de Ataque de pánico, YouTube se veía muy mal. Justo cambió a HD y entonces se abrió el mundo. De golpe el festival de cine no era el único lugar donde ir a buscar cineastas. Y acá la gente está constantemente buscando en YouTube, buscando donde sea un director porque no es que acá sobren. Yo puse el corto en Internet, me desperté y había 150 mails de todos los estudios, de todas las agencias. Y eso no es una coincidencia, claramente el corto tenía algo que era muy poderoso y funcionaba.

¿Te tembló el pulso cuando le dijiste que no a Marvel?

No. ¡Para nada! Al revés, me hubiera temblado el pulso si les decía que si. No es que me están llamando cada 5 minutos pidiéndome que trabaje para ellos y yo les digo que no. Es menos glamoroso que eso. Después de que abre tu película y va a pasar lo mismo la semana que viene, llega una oleada de invitaciones para reunirte con gente que te quiere hablar de una película en particular, entonces te llaman y te dicen “los de Marvel te quieren hablar de algo”, o están preguntándote si te interesa hacer algo con ellos. También capaz que es ese ego latinoamericano. Un director, de dónde venimos nosotros, escribe sus películas, hace sus películas, sus historias. La mayoría de los directores son escritores de sus historias, no es que hay un sistema de guiones disponibles, estudios que contratan a alguien para filmar y nada más… Mi idea de un director es un hombre que decide que historia quiere contar. Si le pido a alguien que me hable del estilo de Jon Favreau que hizo Iron Man o del estilo de los hermanos Russo con Capitan América. No me lo puede decir basado en las películas porque son exactamente iguales. El humor, el estilo, el color, la música es todo igual. El director desaparece en esas películas aunque trabajan como locos. Yo, en este momento al menos, no quiero eso.