Fede Álvarez: "Lisbeth Salander siempre me pareció fascinante"

by Gabriel Lerman November 8, 2018
Director Fede Alvarez

john lamparski/getty images

No es muy habitual que un director uruguayo esté al frente de una superproducción de la magnitud de The Girl in the Spider's Web, la adaptación del libro protagonizado por Lisbeth Salamander que no fue escrito por Stieg Larsson. Pero si en el algo se destaca Fede Álvarez es precisamente por abrir caminos nunca antes transitados. Después de todo, este nativo de Montevideo que se dedicó a dirigir videoclips y comerciales hasta que decidió subir uno de sus trabajos a YouTube en el que los extraterrestres atacaban su ciudad, fue quien de pronto se encontró con la posibilidad de trabajar con muchos de sus ídolos en Hollywood. Fue él quien se decidió por Sam Raimi para ponerse al frente de una remake de Evil Dead, y quien luego ignoró una oferta de Marvel para hacer su propia película de suspenso, Don't Breathe, con la que hizo saltar la taquilla. Álvarez es también el que se tomó el tiempo durante el rodaje para cocinar él mismo varias parrilladas para Claire Foy y el resto del elenco. Pocos días antes del estreno, Fede habló con nosotros desde la capital uruguaya.

¿Qué era lo que tenía el mundo de Millenium como para que te decidieras a a trabajar en una superproducción de un estudio?

Es un mundo fascinante, pero además creo que de alguna manera va más de la mano con mi sensibilidad con el cine; es un mundo muy adulto, muy sensual y al mismo tiempo muy sórdido y que muestra las cosas más oscuras del ser humano. Me gustan las películas que reflejan eso en la pantalla, y nos dejan ver a nosotros mismos, no sólo nuestras virtudes, sino también nuestras propias miserias, que son importantes. Y sobre todo estaba el personaje de Lisbeth Salander que siempre me pareció fascinante. Ella es impredecible, misteriosa, que es tan seductor también como personaje que me da a mí la chance de explorarlo un poco más, y de contar la historia como me gusta a mí, de manera muy impredecible, que cuando uno la vea no tiene idea de para dónde va a ir la historia y cuando uno está en la mitad no pueda de ninguna manera adivinar cómo va a terminar esto. A mí me gustan mucho los personajes caóticos, que están fuera de balance, que no son ni criminales ni justicieros, están como en el centro, son parte de ese mundo hamacándose de un lado para el otro y, sobre todo, son gente muy imperfecta. Me parece que es mejor conmover a la audiencia así. Es mejor ver gente imperfecta en la pantalla que superhéroes perfectos que hacen todo bien y tienen una moral impecable.

Bille August, cuando hizo la adaptación de House of the Spirits, decía que encontraba una conexión entre Escandinavia y Sudamérica. ¿También la encontraste tú cuando adaptaste esta historia?

Yo creo que sí. O sea, es muy diferente, pero en algunos sentidos la Europa escandinava es más parecida a Latinoamérica sobre todo a Uruguay, que a veces no es la Latinoamérica que el norteamericano imagina, con más palmeras y algo tropical, con carteles de la droga y cosas así, cosas que en Uruguay no tenemos. A Uruguay le dicen “la Suiza de América”, o sea, seguro que tiene un poco de eso. Pero es también que estas películas no suceden en el mundo real, y yo creo que no suceden en el Estocolmo de verdad. Sí filmamos allí y las historias transcurren allí, pero son fábulas, toman como una esencia de lo que la gente imagina que es ese mundo y juegan con ese territorio. Por eso me parece que esas no son cosas que reflejan la realidad sociopolítica de Escandinavia, me parece que son más unas fantasías oscuras combinadas con el policial y el cine negro y que están mezcladas también con las películas de espías.  Ocupan un lugar muy particular y muy seductor para mí.

 

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On the set of Girl in the Spider's Web

Dirigiendo a Claire Foy en el set de The Girl in the Spider's Web.

columbia pictures

¿Qué fue lo que descubriste sobre el cine de acción haciendo esta película?

Como todas las cosas que uno hace por primera vez, siempre la dirección es mucho más difícil de lo que uno se imagina antes de hacerlo, lleva mucha preparación y mucho más trabajo. Pero, como todo, yo creo que es algo que cuando se hace bien y cuando no se usa mucha computadora, se hace todo con efectos reales y actores de verdad, hay una satisfacción brutal, no sólo es más real para la audiencia cuando lo ve, sino para nosotros que nos vemos involucrados en la película, tenés chances de hacer cosas en vivo que son espectaculares, como una persecución de autos, o un choque espectacular, o inclusive, también estás en los territorios por los que estuvimos, donde andábamos por paisajes montañosos completamente nevados, totalmente alejados de la civilización, y movés un equipo de filmación y lo ponés ahí para contar una historia. Hay algo en el fragmento de acción que tiene la película, cuando uno los filma en escenarios reales y está viviendo un poco la aventura que tienen los personajes, yo creo que se traduce al final en algo más real para la audiencia. El cine de acción se tiene que reinventar constantemente.  Porque es muy fácil caer en rehacer lo que ya se hizo muchas veces y el desafío más grande del filme de acción es cómo podemos hacer esto, cómo podemos hacer una persecución o un choque de autos de una manera que no lo hayas visto antes, que no se sienta “Uy, esto es igual a tal otra cosa”.  Ese es el desafío más grande, y aprendimos todos los días a buscarle la vuelta para que se sienta fresco y nuevo. Es un género que en los últimos años se hizo mucho y la acción decayó un poco.

¿Te parece que los actores tienen un doble trabajo cuando hacen una película de acción?

Sí. Algo muy interesante que yo aprendí haciendo esta película es que los actores tienen que poder sobrevivir a los momentos de acción. Teníamos una escena en unos acantilados nevados donde nadie pisó antes en 100 años o más, y estábamos ahí parados con el equipo en lugares donde si das un paso en la dirección equivocada te caés, y eso implica que tenés que estar concentrado en la escena haciendo todo y no dejar de estar pendiente de dónde tenés el pie. Pero no sólo eso, también hicimos una persecución de varios minutos en la película en la que usamos una tecnología que se llama Top Rider que se usa mucho últimamente donde hay un auto pero tenés al chofer que es experto en persecuciones que maneja el auto sentado en el techo del auto, entonces está en el techo del auto con pedales y volante, todo, y maneja ese auto, haciendo curvas y saltando escaleras a toda velocidad, pero adentro del auto está el actor tomando el volante, y yo que me subí a ese mismo auto con la cámara, porque en un montón de escenas de acción estoy yo filmando porque me puse la cámara en el hombro. En muchas escenas estás metido adentro de un auto que va a toda velocidad y es la montaña rusa más increíble en la que has estado en toda tu vida, y el actor tiene que poder perder el miedo, seguir manejando y continuar la escena sin importar a la velocidad en que se mueva el auto o cómo dobla, gira y salta. Uno piensa que el actor está sentado ahí sin hacer nada y la verdad que van a unas velocidades brutales y hay que saber actuar así.

Tanto Claire como Sverrir estaban muy impresionados con tus asados, y sobre todo con que fueras tu el que los cocinara en medio de la filmación. ¿Por qué sentías que tenías que ponerte tu con la parrilla?

Para mí es algo nada asombroso. Hacer asado para tus amigos es algo bastante común en Uruguay. Pero claro, obviamente es distinto hacer algo para 5, 10 amigos que para 120 personas del equipo técnico. La verdad, que me encanta, y algo que a mí me gusta en general son los desafíos, cualquier cosa que me digas “Uy, no hagas eso que es complicado”, nada me invita más a hacerlo que me digas eso. Entonces prácticamente mandamos a construir unas parrillas con el estilo uruguayo y de hecho hicimos tres asados en la película. Uno al comienzo como para echar a andar las cosas, uno en la mitad, cuando estábamos filmando en la nieve y hacer un asado en el medio del frío, y uno al final, para celebrar que terminamos. Hay algo muy primario y poderoso en la idea de tomar un animal muerto, en este caso una vaca, y cocinarlo uno mismo para el equipo que trabaja tanto y para los actores, algo comunal. También porque todo el equipo ha trabajado muchísimo para el director y la producción, y a mí me parece que lo mínimo que puede hacer el director un día al menos es hacer un fuego, salar la carne y cocinar para todos.

¿Por qué era importante para ti que Pedro Luque estuviera también en este proyecto? ¿No filmarías una película sin él?

No sé si no filmaría una película sin Pedro, pero la verdad es que es alguien a quien conozco muy bien y ahora hará dos décadas que trabajamos juntos. Lo primero que hice en Uruguay cuando teníamos 20 años lo hicimos junto con Pedro, antes de "Ataque de pánico", que fue el corto que me dio la oportunidad de hacer películas aquí. Después no se dio, pero seguimos juntos y la verdad es alguien con quien tenemos muy buena colaboración y él en sí es un genio en lo que hace, tiene una sensibilidad para contar las historias con la luz que es bastante única, y juntos nos complementamos muy bien. Las colaboraciones artísticas no van sólo por el lado de “Voy a conseguir al director de fotografía que nominaron 7 veces al Óscar”. Eso no va a funcionar para algunos directores. Para mí, lo importante es quién es la persona que mejor funciona conmigo. Con Pedro nos conocemos y nos entendemos muy bien a la hora de trabajar y eso hasta ahora siempre ha generado muy buenos resultados.